Miyerkules, Abril 12, 2017

La hoja de Malasaña


Recientemente ha cumplido dos años La hoja de Malasaña, un boletín informativo que se puede coger y leer gratuitamente en numerosos locales del barrio. Ha sobrepasado el centenar de ejemplares, lo que es una verdadera proeza, un ejemplo de tesón. Eso es innegable. Como amante de la autoedición, la prensa marginal, la información alternativa y el papel en general, y como residente del barrio de Maravillas y (desgraciadamente) ligado permanentemente al gremio de la hostelería, supe de esta iniciativa desde el primer momento, y celebré su nacimiento con sana envidia, con enorme alborozo y expectación. Qué ingenuo era entonces...

Siempre soñé con hacer algo parecido, una "hoja parroquial" distribuida libremente por el "pueblo", de manera semi-clandestina, repleta de datos efímeros, información única, aportar mi granito de arena a la agitación cultural subversiva. En mi caso, fantaseaba además con un formato muy similar al de éste: un mero A3 doblado, en blanco y negro, desechable, para matar el rato en la cafetería. Que se distribuyera mediante una avioneta que arrojara el cargamento semanalmente, siempre a la misma hora los martes. Las posibilidades de este formato son inabarcables, y eso es lo maravilloso de la letra impresa. Soñaba con dar a conocer universos culturales soterrados, personajes misteriosos, información privilegiada, gossip de andar por casa, y por supuesto noticias hiperlocales, anuncios, el clásico compro-vendo-cambio, gatitos extraviados, etc.

Ha habido, por supuesto, otras iniciativas de este tipo en el barrio. Destacando la revista El Barrio que editaba con tanto amor, hará un par de décadas, gente muy ligada a la Asociación de Comerciantes que había en la Dos de Mayo. O el propio fanzine Malasaña. Y por supuesto, la definitiva apuesta hiperlocal digital de los tiempos 2.0, la maravillosa web Somos Malasaña, que ojalá tuviese un reflejo impreso coleccionable, porque el espíritu es el mismo y su labor es encomiable. El barrio también conoció iniciativas bizarras y definitivamente minoritarias, ligadas al chismorreo punk de risa que practicábamos los jóvenes de los años noventa, como Flujo o Ecos de Malasaña, "hojas parroquiales" combativas y que daban verdadera vida a la zona. En aquellos citados años 90, la añorada época de Malasaña La Vieja, la buena, la de verdad, la anterior al Nuevo Orden Triball, después de tomarte unos tercios por la ruta de los bares de rock volvías a casa con un Bola ocho, un Cretino o un Monográfico; o más recientemente, también es verdad, con un Bananas, una Vice un MondoSonoro. Por cierto, que a comienzos de este mismo 2017 nacía otro proyecto de fanzine de gossip y cultura extrema similar relacionado (de aquella manera) con el barrio: el misterioso TOC, que ojalá crezca y adquiera entidad.

El caso es que yo siempre he querido hacer algo así, juntarme con unos colegas y pergeñar una revista gratuita de información y cultura, sin ánimo de lucro, depositarla en un puñado de locales, formar parte del tinglado local. Incluso, un par de veces, nos hemos reunido varios interesados para hablar del proyecto. Pero es complicado, y corren malos tiempos para el underground. Por eso, descubrir La hoja me hizo tanta ilusión. Enseguida conocí a su responsable y me ofrecí para colaborar, pero no parecía haber mucho feedback ya entonces. Pero a mí me encantaba La hoja, y la guardé religiosamente semana tras semana, hasta juntar los primeros 50 ejemplares en mi casa; aunque, la verdad, realmente no había nada que me llamara la atención, el diseño es bastante mejorable (difícilmente se podría hacer más simplón), no hay nada que se pareciera remotamente a mi sueño de publicar una modesta revistilla semanal (si acaso, me hacía gracia la simpática sección por la que desfilaban algunos camareros habituales), y los terminé tirando a la basura. Y de un tiempo a esta parte, cada vez que veo el montón de ejemplares en algún sitio, me alejo de allí disimuladamente.

Primero, la publicidad se fue haciendo cada vez más invasiva. Sí, esto es algo lógico, inevitable, comprensible, plausible, dado que es lo que garantiza su supervivencia; pero en este caso los anuncios provenían de entornos del barrio que personalmente me son completamente ajenos (fiestas de osos en Chueca, la colección de locales del emporio del nuevo propietario del Rivas ocupando todas las páginas...), y encima muchas veces venían disfrazados de noticia, y eso está feo. Y los contenidos, cada vez me parecían más irrelevantes y carentes de toda originalidad: fábulas moralistas, un relato breve propio o ajeno, un apunte sobre una tala de árboles o una fiesta en un garito... En fin, poca relación con la cultura del barrio (y con la cultura posterior al siglo XIX en general), su historia, sus habitantes, nuestra cosas. Además, coincidiendo con la reapertura de las Bodegas Rivas y su patrocinio de La hoja, así como con el asentamiento del nuevo ayuntamiento progresista de Ahora Madrid, La hoja se ha convertido, literalmente, en un panfleto de información amarillista, maniquea y reaccionaria hasta el absurdo. No tengo ejemplares delante, pero como a menudo sigo atado a una barra, es casi inevitable que ojee sus titulares semana tras semana, y puedo asegurar que es auténticamente bochornoso.

El responsable de este supuesto "periódico semanal" está empeñado (legítimamente, vive Dios: que haga lo que le dé la gana) en hacernos saber lo sucias que están las calles de Madrid desde que Carmena es la alcaldesa, como si todos fuésemos gilipollas y los 24 años anteriores el barrio de Malasaña hubiese estado limpio alguna vez. Un alcorque roto, un bolardo torcido, un anciano que tropieza o una multa de tráfico se convierten en noticia de portada a cinco columnas, acompañada de un editorial en el que se relaciona con las vacaciones de Manuela Carmena en un paraíso vacacional (lo juro), con que los desahucios y la pobreza siguen existiendo (?) mientras que no sé qué concejal tiene tres pisos, o con cualquier ridículo cotilleo falso que ha soltado un twitero o el sinvergüenza de Eduardo Inda en la tele. Que la desastrosa chapuza del BiciMad de Ana Botella haya tenido que ser absorbida por el consistorio para el bien común, como no es un negocio rentable sino un bien social, ya tenemos conspiración. Que el ayuntamiento decida poner mingitorios públicos (la noticia más hermosa y emocionante que he leído jamás en la vida, a mí que me meaban en la ventana todas las semanas cuando vivía en un bajo; y que ahora vivo en una calle en cuesta que huele permanentemente a pis seis meses al año), es visto desde La hoja como un molesto desastre urbanístico. Que se exija transparencia al grupo Wanda o que se hagan consultas populares, son tildados de tinglados financieros a la altura de los del Albondiguilla, o muestras de nepotismo que dejan a Eurovegas como una broma. ¿Que alguien ha podado un árbol? Obviamente, es porque Carmena es una comunista cochófoba. ¿Que cierra una panadería tras 40 años de negocio? Fue Ramón Espinar, que se tomó una Cocacola. ¿Se le ha perdido un periquito por una azotea de la calle Espíritu Santo? La culpa es del nazi de Zapata o de las tetas de Rita Maestre. Y a continuación, lean esta coplilla de Jorge Manrique o este relato seriado que hemos sacado de un libro de Poe. Ese es el nivel.

Vale, tal vez estoy exagerando. Pero doy fe de que La hoja de Malasaña se ha convertido en buena medida en un panfleto propagandista anti-podemita, en pura basura pseudo-periodística sin relación con el barrio ni interés alguno para nadie en su sano juicio. Y aunque esto sea absolutamente irrelevante, que tan solo es un folio que de vez en cuando alguien hojea mientras espera a un colega sentado ante una barra, a mí personalmente me da mucha pena por la oportunidad perdida.

Lunes, Marso 20, 2017

Old Man Logan v2, v3 / Lobezna 1-6


Hola. He venido para hablaros de estos tebeos que he leído. Esta semana ha sido, qué cosas, bastante dura. Mi vida ha dado otro imprevisto giro shyamalaniano, y he tenido que volver a buscar trabajo; de forma puntual, necesitaba ingresos urgentes. Acudí a mi faceta de mercenario, y se me llenó la semana y el puente de minijobs, lo que me ha dado mucha rabia porque no he tenido tiempo de hacer esta semana mi formidable, soberbio programa de radio musical, pero por otro lado he juntado el jodido dinero. Pero ha sido muy cansado. Entré y salí de casa muchas veces cada día durante toda la semana, a menudo regresaba con dolor de pies y de cabeza, arrastrándome como un guiñapo humano. Hoy, por fin, tenía un rato libre, pero me he despertado de un estornudo gigante. Me dejé una ventana abierta en otra habitación, y he cogido frío. No recuerdo haberme despertado antes con mi propio estornudo. Antes de acostarme, me arrodillé junto a la cama y le pedí a Dios Misericordioso que me dejase dormir 8 ó 14 horas seguidas, para un día que por fin no necesitaba despertador. Bajé a las persianas hasta hacer temblar el edificio, apagué todos los artefactos electrónicos, y después de mucho esfuerzo conseguí dormirme a eso de las tres de la mañana. El esturnudo me ha despertado a las 7, y en estas ocasiones ya no puedo volver a conciliar el sueño, es inútil, así que seguí leyendo. Porque en estos días de tanta labor (en honor a la verdad, alguna terraza de bar también he catado), al menos, al llegar a casa, ahí están mis tebeos. Mis colecciones de tebeos, y el tablet. Esta mañana caminaba como un playmóbil, como un compás, debía tener tal pinta de derrotado, de exconvicto recién aterrizado de Gaza, que he ido al bar a tomar un café y me ha cedido el sitio una anciana. Pero decía, en todos los ratos que tenía libre, he leído tebeos y he escuchado música, y eso me vale.
Me he estado poniendo al día con Lobezno, que me tenía un poco confuso en los últimos años. Leo y colecciono material de Lobezno desde pequeñito, desde que se escindió por primera vez, tengo en una billy unos seis palmos de tebeos de grapa de Lobezno. En su colección particular, las alegrías y el disfrute que me dieron en su día Claremont, David, Davis, Hama, Silvestri, Buscema, Byrne, Kubert, Aaron, Garney, Tieri, Romita hijo, Chen, Rucka, Robertson y compañía, es incalculable. Pero me bajé del carro más o menos cuando llegó Mark Millar, ese al que tanto elogian los entendidos, y que yo sigo sin entender a qué tanto entendido lo elogia. Quizá duré un poco más, pero más o menos por ahí fui perdiendo el interés. Pocos volúmenes más se han añadido a mi billy, aunque más o menos he seguido atento a sus evoluciones (y contándolo aquí) en solitario, Origins 2 o al frente de la Escuela Xavier en formato digital. Ahora que lo pienso, lo he leído casi todo. Pero el largo tostón de sus estertores, muerte y todo el rollo de los múltiples Lobeznos, que también leí y olvidé puntualmente, me fue incomodando poco a poco. Y la pasión generalizada hacia el Old Man Logan de Millar me sigue mosqueando, a mí me pareció una historia normalita, insulsa y sobre todo innecesaria. Esa destructiva manía de subirse al carro del elogio por el elogio que practica la gente, para no quedarse fuera y quedar bien... OML no está ni entre mis 20 historias de Lobezno favoritas. Pero en fin, está claro que vende. En los últimos tiempos han retomado al Viejo Hombre Carcayú y se lo han traído a la continuidad normal, a la Tierra Primordial, para sustituir al difunto de siempre, lo cual me parece fenomenal, no tengo problema con eso. A tope con la ruptura absoluta con lo establecido en Marvel. Seguro que se siguen contando historias estupendas, sigue siendo el mismo Logan, en la Patrulla-X será lo de siempre: es solo que sus historias en solitario me aburren sobremanera. Primero lo rescataron dentro de la simpática distopía multisalas que fue Secret Wars III, llevándose de nuevo a Logan a ese futuro postapocalíptico de vaqueros y dientes, por unos pocos episodios; y ahora continúa en la cabecera principal el Viejales como protagonista de su propio western polvoriento e irrelevante. El western en el cómic dejó de interesarme tras hincharme a las Super Joyas de Bruguera que recreaban historias de Karl May. No sé si será muy original o qué dirán Los Entendidos sobre la obsesión de Bendis, Lemire y Sorrentino por emular a Leone o a Eastwood, pero a mí no me aporta nada de nada. Y Andrea Sorrentino es vistoso, pero me aburre muchísimo, es como mirar un portafolio de radiografías.
Ah, sí: en la edición española de la cabecera regular de Lobezno, la que fue renombrada a Lobeznos y ahora reconvertida en Old Man Logan, intercalaron tres números especiales entre una y otra encarnación, recopilando material inédito de los últimos años del personaje (de hecho, en un artículo de Julián Eme, recopilaba otras historias cortas de complemento que siguen sin ver la luz en España), concretamente de unos one-shots con ocasión del 40º aniversario del personaje. Conste que me gustaron mucho también estos especiales, historietas cortas (14 en total) basadas en distintas épocas de Lobezno, pequeños bocados "perdidos" recreados por jóvenes artistas y guionistas. Ya fueran aventuritas derivadas del Arma-X original, carreras por las Adirondacks poco antes de conocer a los Hewlett y unirse a Alpha Flight, la entrañable y emotiva visita anual a la tumba de Mariko que nos cuelan de vez en cuando, una escapada de la mansión Xavier a tomar cervezas y apalear barbudos, una batallita en la II Guerra Mundial... De todo. A destacar, por mi parte, el trabajo artístico de unos tales Stephen Segovia o Joao Lemos, y el maravilloso episodio dibujado por el salvaje Rafa Garrés.
Como digo, no es que eche de menos a Logan. De hecho, aparte de la colección de OML se han sacado de la manga otra, All-New Wolverine, que está protagonizado por una Lobezna. Y estoy entusiasmado. Muy a favor. De momento solo he leído el primer tomo (nºs 1-6), y ya he visto que a partir del 7 USA ya no están David López y David Navarrot dibujando, pero seguiré pendiente. El desarrollo del personaje de X-23 me lo he perdido bastante. Pero básicamente es un clon de Logan que surgió en los dibujos animados de X-Men Evolution, que viene a ser un Lobezno con vulva (que no te engañen), poco más o menos, a priori. Creada en un laboratorio, con un pasado de malos tratos y prostitución forzosa, se le han hinchado los ovarios y se ha calzado un traje homenaje a Herb Trimpe (qepd), y es a partir de ahora cuando tenemos al genuino Lobezno (ya digo que no he seguido mucho las ya dilatadas aventuras de X-23, ni leí NYX, Lobeznos no recuerdo ni haberla terminado...). Y el guionista Tom Taylor, junto al dibujo de López y Navarrot (que no son exactamente dibujante y guionista, sino un delicioso tándem que se complementa a cuatro manos) nos la enfrenta a sus propios enemigos derivados del laboratorio de clonación (que no es otro que una división genética-nazi de Alchemax, la empresa que en 2099 fabricó al Spiderman Miguel O'Hara y que poco a poco estamos viendo nacer en la Tierra-616 a partir de las cenizas de Horizon Labs/Parker Industries, en un ejercicio de coherencia interna que me gusta mucho), a la vez que nos remite continuamente a la relación de Logan con sus viejos aliados, como Hulk, el Doctor Extraño o La Avispa, pero pasada por el nuevo tamiz. Porque Laura Kinney no es el amoral, insensible, berserker Logan al que tantas veces hemos visto salirse de madre, sino que lucha continuamente por controlar su salvajismo interior e imponer el sentido común. Me encanta este personaje, su lucha psicológica, su papel en el Viejo Universo, la responsabilidad que ha asumido. Me encanta que no sea lo mismo de siempre, pero que huele parecido; como fan de Lobezno de siempre, no solo no me molesta el Nuevo Orden, sino que lo apruebo absolutamente. Me encanta que no la pongan de uñas a las primeras de cambio contra una Dientesa de Sablesa, una Cybera o un Lord Deathstrike, ni que exploten los viejos clichés de Lobezno en ningún momento, al menos hasta ahora. Me encanta el diseño del personaje, del uniforme, de la máscara, de los nuevos personajes. Me encanta que Laura no tenga un cuerpo explosivo intercambiable, una cinturita de avispa y unas tetas monstruosas debajo del pijama, sino el infinito respeto al personaje, las curvas, los movimientos con que la han dibujado los Davides. Me encanta lo que están haciendo. Esta viñeta significa TANTAS cosas:

Miyerkules, Marso 1, 2017

Los Simpson™: Springfield

Hoy he tenido el día libre. En realidad, tengo casi todos los días libres; bueno, según se mire.. tengo una serie de obligaciones que algunas semanas me ocupan montones de horas apelotonadas unas con otras, y no tengo tiempo para mí, y entonces anhelo tener días como éste, pero mi condición actual de (casi-)cuarentón prejubilado, sin salario pero sin pensión ni ayuda económica alguna ni nada de nada, hace que en cuanto tengo un día libre sin traer dinero a casa, me agobie muchísimo y no pare de pensar que no voy a juntar para las facturas. Así ando. Como sea, no ha sido un día que haya disfrutado demasiado. Estoy malo, y es una mierda estar malo. Escribo esto estornudando a cada rato [jesús], envuelto en una manta. He salido a dar un paseo hacia [jesús] Atocha, a hacer cuentas de los fanzines en una librería, y así traer algo de dinero a casa, pero me he resfriado más aún. Cruzando la Gran Vía venía gente en manga corta en mi dirección, y yo tenía la sensación de estar atravesando los bosques del Yukón con una piel de oso, cegado por la ventisca, a la búsqueda de un refugio. Me han asaltado un montón de recuerdos raros durante el paseo. Me estaba acordando, por ejemplo, de un señor que vivía en mi edificio cuando era pequeño, creo que se llamaba Rubén, no estoy seguro ahora mismo; pongamos que era Rubén. Tenía un nombre de chico joven, pero era un señor bastante mayor, aunque no anciano, calvo, fornido, con la nariz prominente y la piel curtida, que caminaba encorvado y decía frases hechas con voz de monstruo [achúss]. No le estoy describiendo bien, para nada, es que estoy malo... Era un señor viejito y calvo, pero que de tanto currar (era fontanero, creo) estaba hecho un toro, y de hecho cada vez que nos veía a mi hermano y a mí o a los otros niños del bloque nos daba una hostia cariñosa en la espalda que casi nos tiraba al suelo de bruces. Y muchas veces, desde muy pequeños, nos decía, a nosotros y a nuestros padres, que nos pasáramos por su casa una tarde, que nos iba a dar unos caramelos. Aquel señor, Rubén, no, Valentín creo que era (¿o era Salvador?), vivía en la misma escalera que nosotros en casa, pero nosotros en el segundo y él en el último piso, el décimo. Como en una esquina aislada y lejana, como en un rincón de un torreón medieval misterioso, o así me lo imaginaba yo. Su apartamento era una réplica exacta del nuestro; pero mientras que nosotros éramos 5 personas conviviendo, o 7 en Navidad cuando venían las abuelas, él vivía solo. Efectivamente, finalmente subimos a su casa una vez. Y tengo un recuerdo muy marcado de la casa de aquel hombre. O mejor dicho, de su salón, porque no pasamos de allí, pero eso, que una de esas veces que nos decía en el portal que fuésemos a verle a casa, al final subimos. Debía ser un sábado por la tarde, porque el hombre (¿Sergio? ¿María Luisa? [Aaaachús]) estaba en mitad de su enorme sofá familiar en calzones, casi a oscuras, mirando el partido de fútbol. Aunque delante de nuestros padres siempre era simpatiquísimo, y sonreía de oreja a oreja, cuando fuimos a verle y le interrumpimos la tele y la cerveza no se volvió precisamente loco, pero sí que nos dijo que pasáramos un poco, y nos ofreció unas cocacolas y unas chuches. O no sé qué. O creo que directamente nos echó de allí a voces, en realidad era un tío amargado y solitario tipo Moe, que solo saludaba a los niños delante de sus padres, pero cuando nos pillaba a solas haciendo el gamberro por las escaleras nos insultaba a voces. Y otras veces de pronto nos regalaba una bandera gigante del Real Madrid o nos daba unos chicles, cuando íbamos con nuestros padres. No sé por qué me he acordado muchas veces de aquella escena, de ese señor mayor que vivía solo en un enorme piso familiar, mirando la tele a oscuras en gayumbos. Algo se despertó en mi interior aquel día, y aquel tipo se convirtió en mi héroe. Supe en ese instante que yo quería vivir solo, y ver en la tele lo que me diera la gana, en calzoncillos, quedarme en casa los sábados por la tarde casi a oscuras. Con los años, Diego, digo Antonio, falleció, y una vez me aclaró mi padre que no era soltero, sino que había enviudado hacía algunos años. Y que también tuvo hijos, pero que se fueron hacía mucho. Pero en mi recuerdo, siempre será el ideal del solterón solitario que, por decisión propia, decide pasar de todo y vivir en el piso más alto y aislado del edificio, viendo la tele en penumbra. Realmente me he convertido en ese señor, aunque tenga 30 años menos, y llevo 17 años ya siendo ese señor. Me ha venido a la cabeza, porque estaba leyendo un relato de Stephen King, que suele tirar de ese tipo de arquetipos, viudos solitarios que tienen una rutina muy televisiva y huraña. Y porque estaba deseando llegar a casa y envolverme en el sofá para ver la tele. El fútbol, o el béisbol como miraba el protagonista del cuento de King, me da muchísimo asco, pero me voy a poner ahora a ver alguna película o algún episodio de una vieja serie, ahí en mi lugar feliz. Estoy exagerando un poco, porque he tenido un mal día y porque estoy febril. De hecho, también me he acordado ahora, según venía, de un hilo del Focoforo donde escribía hace algunos años muy a menudo, que se titulaba "Por favor, postée aquí borracho o drogado", en el que contaba muchas cosas personales cuando llegaba de trabajar a las tantas de la madrugada totalmente mamado, y donde también me daba por escribir cuando estaba enfermo, porque estar enfermo también es un estado alterado de conciencia, y eso es lo que me está pasando ahora, que estoy desvariando. He pasado por un montón de tiendas del centro, mirando escaparates, paseando despacito, destemplado, con las manos en el bolsillo y tiritando. Notando cómo me sube la fiebre por los brazos y las piernas. Tengo que hacer cosas en realidad, pero no tengo fuerzas, es horrible estar malo cuando uno no tiene edad ya para que le cuide su madre, le meta en la cama y le traiga manzanillas. He llamado a mi madre para decirle que estaba malo, necesitaba ser reconfortado, dar penita, llorar, pero ella solo quería saber si encuentro trabajo, claro. Le he dicho que no se preocupe, que aún no. Mi madre me regaló el pasado 1 de enero un iPad. Fue mi gran regalo de Navidad y Año Nuevo. Vino un poco envenenado, porque la pantalla táctil estaba hecha un cisco y al final me he gastado 70 euros en arreglarla, pero no es mal precio por un iPad. Lo utilizo bastante, he recuperado mi sana costumbre de leer tebeos de Spiderman por las noches antes de dormir, repaso ahí el correo y las noticias, y sobre todo paso muchas horas muertas con el jueguecito de los Simpson, el de darle con el dedo en la pantalla como un subnormal todo el rato. Es la cosa más estúpida que me ha pasado en la vida, engancharme a estas alturas a un juego freemium de estos, pero es que son los Simpson... Es exactamente la misma mierda que la granja virtual ésa del Facebook, o que estar enganchado al Candy Crush como un infraser o un cani, pero son mis Simpson, me entretiene y así el tiempo pasa más rápido. Y al fin y al cabo, hace mucho que el mundo se fue a la mierda para mí, he perdido toda esperanza [achís, jesús], y pasarme el resto de mis días encerrado en este ático tenebroso en calzones perdiendo el tiempo con una pantalla era mi sueño de infancia, y lo he logrado. Soy mi héroe. No le pido nada más a la vida. En este momento llevo 83.324 minutos jugando a este juego, y voy por el nivel 52. Me siento tan imbécil como una vicepresidenta del Congreso, pero es mi secreto, no hago daño a nadie, no es como si invitase a mi casa a niños para darles caramelos y poseer sus cerebros para siempre.

Amazing Spider-Man vol. 4 (2015-) (...continuando con la lectura de TODO Spider-Man)

Desde hace unas semanas, estoy al día con la actualidad de Spider-Man, a ritmo de los tomos de Panini. Bueno, en realidad no me he puesto todavía con La conspiración del Clon, la nueva vuelta de tuerca de Dan Slott al dichoso asunto que monopolizó la cabecera en los 90s. Esperaré a reunir todos los tomos, y mientras tanto he retomado la lectura precisamente en aquellos tiempos, donde lo había dejado, con la despedida de McFarlane y Larsen y la llegada de Mark Bagley. Pero ya vendré con ello.
En los últimos tiempos no dejo de escuchar frases de desprecio hacia Slott, sobre todo en un par de podcasts de actualidad de tebeos que, no sé a santo de qué, escucho casi siempre, y disfrutan poniéndole a caldo, dando por hecho que lo que está haciendo es vergonzoso, hablando con un asco monumental del Spidey moderno (por cierto, esos mismos podcasts coinciden en que Chris Bachalo ya no dibuja bien, y me dan ganas de agarrarles de las solapas y meterles la cabeza bajo la ducha unas horas). Parece que esa es la tendencia, pero yo soy de los que defienden su trabajo y lo disfrutan. Y me interesa muchísimo hacia dónde nos llevará esta evolución del personaje, esta especie de playboy internacional multimillonario, cuya suerte Parker ha cambiado, por fin, y es que ya estaba bien. Estoy seguro de que muchos otros lectores veteranos del personaje, montones de veces, se habrán preguntado cómo es posible que un genio científico de la talla de Peter Parker no conseguía evolucionar de profesorcillo o reportero gráfico o parado moliente, y empezaba a ganar un poco de dinero, o se hacía famoso... Era casi necesario, y yo lo quería ver. Y Slott nos lo ha ido contando muy bien, lentamente, desde su primer día en Horizon Labs. Tras los sucesos de Secret Wars III (que yo me enteré a medias), todas las series nos sitúan 8 meses en el futuro, y no se ha explicado cómo Parker Industries se ha convertido en el Apple del UM que es ahora, pero a mí me está molando mucho todo esto, y el papel que están jugando Anna María Marconi, Felicia o Harry Osborn, me gusta y me parece bien todo, spider-buggy, Cerebro Viviente y gacheto-cosas incluidos. Me parece interesante, y a ver cuánto dura. Lo que menos me interesa, y miedo me da (aunque confío en Slott), son sus ganas de resucitar a Octavius, que había tenido una muerte digna y chachi.
Ahora bien: odio profundamente a Giuseppe Camuncoli, el dibujante estrella de Amazing. Hay por ahí millennials que me consta que celebraron la partida de Humberto Ramos, y nadie parece decir nada sobre Camuncoli, ese dibujante horripilante, insulso, que dibuja fatal los cuerpos y que hace todas las caras iguales... con esos hoyuelos y rayitas en todas las narices y carrillos, que parece que todos los personajes van disfrazados o pertenecen a alguna tribu extraña...


...y con esas desproporciones tan salvajes, esa manera de dibujar tan horriblemente mal, que ha convertido el regreso de toda una Mary Jane Watson en una parodia, en una burla, en una especie de bolo, un tentetieso cabezón, y me ha dado muchísimas ganas de llorar y de romperlo todo...


Una pena. Puto subnormal de dibujante, qué asco de persona. Ojalá se muera. En fin. El sistema de publicación de Panini me encanta, con los increíbles artículos bizarros de arqueología Marvel del grandioso Miguel G. Saavedra o los necesarios textos de apoyo de Julián Eme (el tebeíto ese del tal Víctor Gómez, que debe ser el sobrino de un ejecutivo, tampoco molesta, se ignora y listo), e intercalando algunos meses miniseries ajenas. "Don Divino" (Molina / Bianchi) era una chorrada, que llevaba a Spidey a enfrentarse a una especie de Café Quijano mágicos en Nueva Orleans, pero me encanta que vayan a ir trayendo, por arcos, la nueva serie Spider-Man / Masacre, que es una maravilla, divertidísima, un regalo para los sentidos, que ha vuelto a juntar a los míticos Joe Kelly y Ed McGuinness, que tantas alegrías nos dieron con la primera serie regular de Masacre. Es un disparate, a ratos parece que cojan ideas de Pafman. Y el McGuinness hip-hopero de sus comienzos ha evolucionado a un trazo mucho más clásico y contenido, pero que quita el sentido.


También estoy al día con la otra cole de Spider-Man, la del Spider-Man Negro, Miles Morales (me temo que se va a quedar con ese estigma, le va a perseguir para siempre que no sea ario y que provenga de la línea no canónica), y Bendis sigue tan en forma como siempre. A base de leerle se le coge el truco, de alguna manera es algo repetitivo en sus planteamientos, pero todo lo que hace es delicioso y sus diálogos son fascinantes. La dibujante (también italiana) Sara Pichelli es absolutamente brillante, lo mejor de la nueva Marvel, y también fantástico su sustituto puntual, Nico León. Nada que objetar. Una gozada. Especialmente las escenas menos espectaculares y sin acción, o el rollo chibi manga de las fantasías de MM. Es una delicia, aunque está un poco enfangada la trama al pillarle de lleno la dichosa Civil War II nada más empezar.


No sé si se va a publicar en España (leí por ahí que sí) la serie Spidey, pero me haría con ella también como loco. Recuperan la hermosa tradición de narrar aventuras sencillas del personaje para lectores adolescentes, ¡y hasta resucitan el rótulo de la cabecera de Spidey Super Stories! El dibujante de los tres primeros, Nick Bradshaw, al que conocía de Wolverine & The X-Men, le daba un toque fantástico, y los siguientes no decepcionan.


A tope con todo.

Martes, Pebrero 7, 2017

"Zombi" (Joyce Carol Oates, 2003)


Otra lectura reciente fue otra novela de DeBolsillo de esa colección de lomo y contra naranjas llamada "21". Más o menos, fue la línea que sacaron entre los viejos y entrañables "bolsilibros" de Reservoir Books de los noventa cuando era Mondadori, y lo que es ahora Reservoir Books ya como Random House M. Me he leído montones de estos libros de lomo naranja muy entretenidos, que pocas veces (con sonadas excepciones) me decepcionan. Por cierto, que ayer mismo cambié de sitio mi pequeña colección de libros de lomo naranja de "21" de segunda mano, que ocupaban tres palmos (uno sin leer) en una balda de IKEA que ahora sirve de ménsula para mi muñeco corporativo de Conguitos de medio metro. Básicamente, "21" es novela norteamericana "salvaje", "juvenil" y "canalla" contemporánea, a veces escrita en España, pero que en general dio a conocer a autores como Palahniuk, Foster Wallace o Chabon (y antes, en su primera encarnación, a Steve Aylett, Aldo Nove o Iain Banks), antes de incorporarles a su línea "adulta".
En fin, el libro. Es la primera novela de Oates que leo, y es una auténtica salvajada. Incomodísima, mohosa, incorrecta, narra en primera persona, en forma de diario, la vida de un inadaptado de Nueva Inglaterra obsesionado con secuestrar a un muchacho y trepanarle el cerebro con algo puntiagudo, hacerle una lobotomía doméstica a lo burro para transformarle en su objeto sexual, su zombi paricular. Un tarado que deja a Henry y Otis a la altura cuqui de Aless Gibaja. Cuando leí los textos del hijo de puta de Elliot Rodger, recuerdo que fantaseaba con que sería una novela muy buena si no hubiese sido todo verdad; que molaría mucho como novela posmo, si aquel penoso loser no se hubiese llevado tantas vidas por delante. "Zombi" es exactamente eso, el dietario de un asesino en serie estratégicamente verosímil, un ejercicio brillante de meterse en la mente de un enfermo al que el siglo XXI le ha jodido mucho algo dentro de la cabeza.

"Homo Tenuis" (Francisco Jota-Pérez, 2016)


El fenómeno de SlenderMan es uno de los más interesantes de la Era Internet, y un arquetipo del que probablemente se siga hablando dentro de varios siglos. También es uno de los elementos más icónicos para explicar lo que, en la Filosofía moderna, se conoce como "hipersticiones": mitos intangibles y abiertamente ficticios, cuyo origen es perfectamente rastreable, pero que aún así generan un auténtico culto y son venerados y aceptados como genuinos e indiscutibles. El personaje de SlenderMan fue creado por un aficionado a lo paranormal y los fotomontajes, que hace menos de diez años colgó en un foro unas fotos abiertamente manipuladas, por hacer unas risas, y que ha ido generando una leyenda exorbitante, series, películas y pesadillas que miles de personas confirman, a la que se empieza a aceptar e incluso a rendir culto hasta niveles insospechados. La reacción más extrema fue cuando dos niñas de 12 años decidieron apuñalar 19 veces a una amiga suya en nombre de SlenderMan, asegurando que éste se lo había pedido. No fue la primera ni la única, pero sí la que dio la voz de alarma sobre algo que estaba traspasando los límites de la ficción. Y todo surgió de una foto en un foro. SlenderMan es un icono cuyos tentáculos se extienden lentamente por todas partes, y que sirve para reflexionar sobre muchos aspectos de esta sociedad enferma.
Había leído otras cosas de Francisco J-P, sin ir más lejos su interesante meta-ensayo "Polybius" o su texto para "Alcasseriana", que era de lo mejor del compendio. Y que su nuevo libro lo publicara GasMask, editorial a la que de cierta manera estoy aún unido y a cuyo responsable aprecio un montón, me hizo lanzarme a por él sin dudarlo. Estuve en la presentación del libro, en el sotanillo de El Molar, y fue una charla extraordinaria, de esas en las que tienes la sensación de estar en el lugar y el momento indicados. Sin embargo, la lectura de "Homo Tenuis", que abordé de inmediato y terminé hace ya unos meses, se me hizo bastante empinada en muchos pasajes. Yo que escribo y leo sobre todo ensayitos pop ligeros, de colorinchis y de poca profundidad, no estoy acostumbrado a leer Filosofía (carrera que, por cierto, abandoné, básicamente, para abrazar el kalimocho), y "Homo Tenuis" es un ensayo estrictamente filosófico, demasiado académico y complejo, que orbita en torno a SlenderMan (y aporta toda la información que busque el interesado en el asunto) pero que divaga en torno a conceptos posmodernos y abusa de frases de esas de quince páginas sin comas ni palabras de menos de ocho sílabas.

"10000 millones de naves" (Pablo Vergel, 2015)


Comienzo breve traca de lecturas de las últimas semanas, que está esto moribundo. Lo hago con un libro entretenidísimo de Pablo Vergel, ufonauta aficionado y hombre de bien a quien conozco desde tiempos del Focoforo, y que habíamos quedado para intercambiar material, y en el libro me metió un puñado de marcapáginas alegóricos obra de Salvador Larroca. "10000 millones de naves" es su primera novela, la publicó hace un par de años en una pequeña editorial, y está a punto de ser reeditada, corregida* y con nueva portada. Es una historia muy hermosa, primera que yo conozca centrada en el "costumbrismo ovni", en la vida de andar por casa de un investigador y articulista habitual en revistas del ramo, que se ve envuelto en un contubernio de adivinadores, naves espaciales y paramilitares soviéticos. A buen ritmo, y con un tono y una sensibilidad que recuerdan el estilo y los patéticos protagonistas de "Los millones" o "Platillos volantes", Paolo mezcla, ligeramente cambiados y ficcionados, algunos de los personajes y elementos legendarios de los aficionados a los temas paranormales de nuestra generación (Carlos Jesús, Enrique de Vicente, Jiménez del Oso, el periodismo rural de raza, unos jóvenes castores entusiastas del asunto que podrían ser los Iker Jiménez y Javier Sierra de hace veinte años, el espíritu de revistas como El Caso y Año Cero...) e inventa una historia muy simpática y amena con el periodista freak como protagonista. Muy recomendable.
Me leí la novela en un par de días, absorto, y por cierto buena parte de ella durante una tarde de tren bastante extraña y sugerente, que conté en mi diario cinematográfico.
*Esta primera edición, empero, pasará a la historia por el volumen de errores mecanográficos, de los que ya me había advertido el autor, y que habrán sido reparados para su definitiva edición de 2017.

Sabado, Enero 21, 2017

"Drunk, stoned, brilliant, dead" (Douglas Tirola, 2015), "Don't think I've forgotten" (John Pirozzi, 2014)


Hola. Como dije el otro día, me he abierto una cuenta en Letterboxd, con la intención de ver más cine este año y con más cabeza, e intentaré ir reseñando cosas allí bastante a menudo. De momento lo estoy logrando. Pero no me resisto a recomendar también aquí una dupla de documentales que he visto esta semana, absolutamente maravillosos e imprescindibles, cada uno abordando a fondo, de manera exhaustiva, erudita y hermosísima un microcosmos diferente de la cultura universal de la que más me gusta. A saber:

"Drunk, stoned, brilliant, dead: The story of the National Lampoon" (Douglas Tirola, 2015)

"Don't think I've forgotten: Cambodia's lost rock and roll" (John Pirozzi, 2014)

Recomiendo con muchísima fuerza ambas películas, ambas odiseas encapsuladas narradas en primera persona por los supervivientes, respectivamente, del abuso de drogas o del genocidio de Pol Pot, en torno a sendos asuntos tan importantes y ditirámbicos como fueron la historia de National Lampoon y la del rock jémer. Dos auténticos prodigios como dos soles, dos joyas del audiovisual reciente que se han plantado entre mis ojos y la mierda la tele estos días. Imprescindibles.

Biyernes, Enero 13, 2017

"Historia freak de la música" (Joaquín Barañao, 2015)

Esta semana leí mi primer libro de pago en el Amazon, trasteando entre ofertas ridículamente baratas. Uno de esos ensayos que valen lo que un paquete de chicles, que prometía ser un adelanto, una estupidez o una estafa, y que sin embargo me entretuvo mucho. El chileno Barañao, autor de éste y otros textos sobre curiosidades for dummies y cuñaos, mantiene una web de curiosidades sobre distintos aspectos de la humanidad, una especie de dietario forteano que posteriormente utiliza para dar forma a estos relatos, intercalando las bobadetas y las sorpresas en mitad del relato histórico, mostrando la historia oficial desde una mirada diferente, entretenida y terriblemente distendida. Asunto nada fácil, en mi opinión, y totalmente satisfactorio. En un principio, pensaba que me encontraba ante el primer texto oficial capaz de hacer sombra a mi plan de escribir la guía definitiva de la música increíblemente extraña, y hacerme multimillonario en el proceso. Sorprendentemente, el ensayo de este chileno tiene en su primera mitad una estructura muy similar a lo que yo hice, hablando de sensaciones, estados de ánimo, música prehistórica, experimentos con animales y plantas, y todos esos asuntos. Sin embargo, después comienza a redactar su entretenido tratado, desde su alegre punto de vista, pero siguiendo el orden oficial, mismamente el que viene en la Wikipedia, aportándole su tono desenfadado y las 500 curiosidades que promete el subtítulo. La lectura resulta, así, muy agradable y curiosa, con el añadido exótico del léxico del autor; aunque a) ni rastro de músicos outsiders o que bajaran alguna vez del top 20 del Billboard; y b) como ensayo sobre historia de la música no sería mi primera recomendación. Pero ole. Entretenimiento de tren subterráneo por una semana, más barato que un viaje.

Miyerkules, Enero 11, 2017

Platoon (Oliver Stone, 1987)


Yo creo que lo que hace que actualice poco este blog, es el coñazo de poner las fotitos de las carátulas aquí arriba; además de que ande tan liado en el poco tiempo libre que tenemos todos, en mi caso dedicado a mis adorados pasatiempos fanzineros y radiofónicos. Estar casi todo el tiempo descubriendo música para el programa hace que apenas reseñe discos aquí (aparte de lo difícil, lo absurdo y lo poco que me interesa la crítica musical en sí); y este año, por el momento, tampoco voy a poner muchas pelis en el blog, ya que me he abierto un "diario de visionados" en Letterboxd. Sí, me he hecho un propósito de esos, y de momento me está animando a perder menos el tiempo viendo cualquier puta mierda en la tele, y andar pensando cada tarde qué quiero ver de verdad cuando llegue a casa, me quite los zapatos y me haga la tortilla. Es para lo que sirve esto. La semana pasada, por ejemplo, y aunque solo mencioné a la tremenda "Platoon", estuve obsesionado con el audiovisual en torno a la Guerra de Vietnam, viví toda la semana con una especie de síndrome de ídem, y también vi "Cuando éramos soldados" (menuda basura) y un par de documentales extraordinarios. También comencé a leer "Despachos de guerra", que he puesto a la cola porque tengo 8 libros a medias, pero me hace mucha ilusión leerlo por fin. Y estuve hojeando mi cole de The 'Nam, y releyendo El último día en Vietnam de Will Eisner. Y en fin, que entre lo uno y lo otro este blog lo voy a tener a medias, pero conste todo esto. El último programa me gusta mucho cómo quedó, aunque raje más de la cuenta y me da un poco de corte la intro. Pero es que soy un flipado del tema, tenía muchas ganas de pinchar country a favor de la guerra, a Dylan, a Bạch Yến, Sinn Sisamouth, Ros Sereysothea, Voa Saroun, Yol Aularong, Trịnh Công Sơn o la de los Animals. Creo que es de los mejores

Miyerkules, Enero 4, 2017

Vision (King, Walta, 2015-2016)


Todo el mundo habla de ello, y tenía que comprobarlo por mí mismo: se dice que la nueva miniserie de Visión es de lo mejor que ha publicado Marvel en lo que va de siglo. Efectivamente, después de las primeras páginas no he podido esperar a la publicación en español del segundo tomo, y despaché ayer los 12 números en el iPad. Y realmente es algo diferente, sorprendente, "fresquito". Ello tiene que ver con el tono de la historia, y también con los colores; creo que buena parte de su atractivo recala en esa paleta de rosas y verdes, el estilo realista y sobrio de Gabriel Hernandez Walta y la estructura constante y limpia de las viñetas (a lo Watchmen). A mí, al menos, el efecto cromático, desde las impresionantes portadas de Mike Del Mundo (o la espectacular incursión del invitado Marco D'Alfonso) me subyugó desde el primer momento, resulta terriblemente atractivo, cálido y al mismo tiempo aséptico, y le aporta a todo un bellísimo barniz. Imprescindible y glorioso el trabajo de Jordi Bellaire. En cuanto al contenido, es una especie de sitcom doméstica y tragicómica ambientada en los suburbios y protagonizada por robots (o sintezoides), que en un principio recuerda a Cosas de marcianos, a The neighbors, a Fido, a la artificialidad extraña y casi molesta de Suburgatory, pero que nos estallan en la cara desde el principio en forma de muerte y destrucción. La voz principal también resulta sugerente y embriagadora, exótica, aunque abuse de esa herramienta de anticipar acontecimientos futuros. Como fan de Marvel, me gusta mucho que se recurra al pasado de los personajes y se hagan sobreesfuerzos por mantenerlo todo dentro del Universo Marvel, que no quepa ninguna duda de que es una muesca más en nuestra larga aventura como lectores, no un hito aislado (me dieron mucha rabia experimentos como X-Statix, que vale, muy original todo, muy hipster y posmoderno, pero perfectamente podría haberse publicado tal cual en el sello Vértigo o en IDW; no se trata de respetar la continuidad, sino al lector interesado en los personajes de Marvel). En este sentido, consigue que redescubramos al viejo Visión, la mini de La Visión y la Bruja Escarlata, los principales arcos de Los Vengadores, las diferentes encarnaciones del sintezoide, todo es respetado con enorme cariño y revisitado, aunque todo sea tan absolutamente nuevo. Y resulta agradable y refrescante, pese a que todo es terrorífico, dantesco y todo el mundo muere todo el rato. Una gozada.

Martes, Enero 3, 2017

"Eres hermosa" (Chuck Palahniuk, 2016)


Otra de mis lecturas de finales del año pasado fue la novela más reciente de Palahniuk, que le tenía abandonado; recordé las tres o cuatro de sus novelas que tenía pendientes desde "Snuff" y "Pigmeo", preparando un programa de radio sobre Discordianismo que trufé de fragmentos de la versión cinematográfica de "El club de la lucha". Y compruebo que sigue ahondando en la misma línea, con su estilo crudo, posmo e incómodo al servicio de novelas breves pero llenas de ideas grandilocuentes, tratadas con ligereza y mucho humor grueso. En este caso, todo es una crítica de la sociedad de consumo, y concretamente al consumidor masivo de Apple o al hype de objetos culturales basura como "50 sombras de Grey". Chuck lo aborda inventándose su propio objeto de culto absurdo masivo: una línea de productos de placer íntimo femenino (la que da nombre a la novela). Un excéntrico multimillonario es en secreto un mad doctor que lleva casi toda su vida investigando fórmulas ancestrales de producir placer a las mujeres. Después de tener misteriosas relaciones con varias estrellas del gossip (e incluso con la misma presidenta de EEUU), su nueva novia es una joven y anónima abogada, a la sazón protagonista de la historia, a la que somete a todo tipo de experimentos sexuales, hasta finalmente poner a punto sus productos (libélulas masturbadoras, extrañas bolas chinas, esprays y ungüentos cosméticos de placer extremo...) y lanzarlos al mercado, provocando un auténtico colapso social que invariablemente puede suponer el fin de la Civilización, el mismo Apocalipsis, tal es la respuesta somática y la adicción de todas las mujeres del mundo. En este cóctel sicalíptico, entremezcla escenas de erotismo extremo con filosofía zen, terrorismo cultural, mensajes apocalípticos, acción y romance, y sobre todo parodia y machaca a grandes iconos como Ally McBeal, Bridget Jones, Paulo Coelho, Steve Jobs, Anastasia Steele o Chuck Palahniuk.

Lunes, Enero 2, 2017

Occultic;Nine (2016)


Los dos últimos días de 2016 y el primero de 2017 los pasé viendo a ratos este animé reciente (se estrenó en octubre y su último capítulo se emitió en Japón el día de Navidad). En un par de sitios lo vi recomendado como una de las mejores series de animación japonesas del año que acaba de extinguirse, y su temática, su estética y el hecho de tratarse de una obra completa, me animaron a echar un vistazo, que terminó por engancharme. Esta primera temporada (no tengo ni idea de si tendrá continuidad) es un animé estándar de 12 episodios; es decir, que se puede ver en un atracón como si fuese una peli de 4 horas y pico. Aunque difícilmente podría ser trasladada a una ova más breve, ya que no tiene nada de paja, y escupe ideas a un ritmo frenético, no hay planos paisajísticos ni contemplativos, no sobra nada, salen motones de personajes parloteantes, durante estas cuatro horas se va añadiendo información cada vez más compleja y enrevesada, no hay ni tres segundos seguidos sin personajes hablando y hablando, y si pestañeas, te pierdes. Es una auténtica locura que mezcla docenas de conceptos habituales en el mundo de lo sobrenatural: conspiraciones, rituales, sectas, Nuevo Orden Mundial, control mental, fantasmas (yūrei), suicidios en masa... Todo ello bien atado en una trama disparatada y en constante crecimiento, con un montón de giros argumentales (alguno un poco decepcionante) y donde todas las piezas van encajando poco a poco.

Estamos ante una historia protagonizada por un joven llamado Yuta Gamon, un bloguero aficionado a los temas paranormales, que lleva una página amateur llamada Descontrol, y se hace llamar a sí mismo "el dios de los ninis"; un simpático alegato conformista millennial. Suele actualizar su blog desde un bar llamado BlooMoon, regentado por un mariquita de risa (Izumi), y pronto se hace amigo de una lolita tontorrona de pechos gigantescos (Narusawa Ryoka, a quien pronto apodará "Ryotas", imagino, en referencia a sus enormes ryotas), que será la primera colaboradora del grupo Descontrol. También vamos conociendo poco a poco a los otros personajes que girarán en torno a esta, insisto, enrevesada y compleja historia: el menudo detective Syun Moritsuka; la idol televisiva con visiones premonitorias, Miyuu Aikawa, que se reúne con Yuta porque lo dicta el destino; una redactora de la importante revista de temática paranormal MuMu (¿un guiño al discordianismo y a Robert Anton Wilson?), llamada Touko Sumikaze; una especie de adivinadora misteriosa, obsesionada con su hermano muerto, llamada Aria Kurenaino, que posee su propia mascota-demonio alado; la dibujante Ririka Nisizono, autora de un misterioso dōjinshi (fanzine de manga autoeditado) que parece estar narrando dramáticos acontecimientos venideros con detalles que no conocen ni siquiera las autoridades; Sarai Hashigami, el brillante hijo de un científico asesinado; o Asuna Kisaki, una agente del FBI también con poderes precognitivos.


Básicamente, estos son los nueve (más bien doce) protagonistas recurrentes aficionados al ocultismo que dan nombre a este culebrón a la velocidad de la luz que se desarrolla en el barrio de Kichijoji, en Tokyo. Todos ellos, huelga decirlo, son jovencísimos millennials occidentalizados, de ojos grandes y aspecto reconocible y fácilmente transformables en muñeco de PVC. Aunque sin grandes estridencias, sin pelos de colores ni extensiones imposibles: todo es bastante sobrio estéticamente. Lo más llamativo es el abrigo bicolor de Gamon y las tetas como calabazas de Ryotas. O la vestimenta estereotipada del detective Moritsuka, que al parecer viste un cosplay inspirado en un detective muy famoso del manga (no sé cuál, aunque se lo dicen todos y él lo niega). La tetona y el camarero mariquita son dos de los pocos desahogos cómicos de la serie... aunque solo en la primera mitad, porque todos van a terminar siendo algo muy diferente a lo previsto. La serie está repleta de pequeños detalles (juegos con la numerología y la simbología, como si tuviéramos que descifrar nosotros mismos ciertas cosas, jugando a lo mismo que los protagonistas), con unos fondos y una animación preciosos, una música que excepcionalmente no me resultó irritante, ningún argumento innecesario (todo es importante para la trama) y algunos efectos de "cámara" sorprendentes, como elementos que aparecen borrosos en primer plano (esa escena en la que una araña, sin venir a cuento, juguetea con el objetivo de la cámara) o escenas en las que la imagen está torcida, en vertical, en diagonal o incluso dada la vuelta. No sé si esto es algo habitual en la animación japonesa (lo ignoro casi todo al respecto), pero me resultó muy curioso ese tratamiento, con planos muy breves vistos desde puntos de vista extraños (contrapicados, largos picados desde el cielo), brevísimos planos casi subliminales intercalados en las conversaciones o esos giros de "cámara" loquísimos de 90º o 180º. Visualmente es una delicia, destacando, insisto, un ritmo casi insoportable.

La trama tarda un par de episodios en explotar, y creo que es mejor no saber demasiado; pero tiene que ver con el asesinato del citado científico, con una llave dorada que escondía en forma de implante molar, y sobre todo con el misterioso suicidio de 256 ciudadanos, que una madrugada deciden sumergirse alegremente hacia el fondo del lago del idílico y pacífico Inokashira Park, uno de los lugares más apacibles de la ciudad, y morir ahogados. Poco a poco vamos descubriendo qué demonios está pasando. Aparece por ahí una especie de logia malvada, denominada Los 8 Dioses de la Fortuna (cuyo emblema son 6 serpientes formando un asterisco), algún mad doctor, fantasmas, resucitados, viajes en el tiempo, espectros que se comunican a través de una emisora de radio, y hasta una hija secreta de Nikola Tesla. Un disparate que funciona como un reloj, realmente entretenido y recomendable.

El del animé es un mundo que me resulta poderosamente atractivo, pero que me pilla muy de lejos. Sigo algunos blogs del asunto, y trato de leer cosas que me mantienen más o menos al día, pero veo muy pocos, y mucho menos que me enganchen hasta el final. Los últimos que vi enteros fueron una locura pseudo-erótica para adolescentes con personajes de fantasía mitológica llamada Monster Musume no Iru Nichijou, la primera temporada del gran éxito Kangoku Gakuen (Prison School), Highschool of the dead o Btooom! Creo que puedo recomendar todos ellos, aunque estoy seguro de que me estoy perdiendo cosas mucho más interesantes. Uno puede pasarse toda la vida viendo solo animación japonesa, renunciando al resto del audiovisual, la lectura y la música, y no va a encontrar tiempo de ver todo lo que le apetece, ni siquiera ciñéndose a sus géneros favoritos, tal es el volumen de producción del asunto. Y aunque parece algo inabarcable, lo cierto es que rebuscando entre algunos tops o siguiendo algún canal de Youtube especializado, y sobre todo gracias a la titánica labor de lugares como AnimeFLV, es un medio muy accesible. En general, pocos animes están destinados al cuarentón occidental, pero hay algo en esta subcultura que me subyuga, y como aficionado a Expediente-X y al contubernio judeo-masónico Occultic;Nine me ha dejado satisfecho. He comenzado el año 2017 viendo esto (bueno, al despertar con el cerebro lechoso en Año Nuevo me tragué una mediocre comediarromántica de Jennifer Aniston) y tengo ya preparadas un par de series más para los próximos días. Ayer 1 de enero, además, me regalaron un iPad de 3ª mano, y ya lo he llenado de tebeos. A ver si mantengo el ritmo en este blog, para variar.

Lunes, Disyembre 12, 2016

Ofertas navideñas en LIBRITOS JENKINS


Voy a volver a poner en circulación, de manera limitada, todos mis fanzines de LIBRITOS JENKINS. Una ocasión ideal para hacerse con todos. ¡Díselo a todo el mundo!

Linggo, Nobyembre 27, 2016

"El disparador cósmico" (Robert Anton Wilson, 1977)


Esta semana que ahora agoniza la he pasado con las narices metidas todo el rato en "El gatillo cósmico", gracias a la traducción desinteresada del blog La Manazana Dorada, nutritivo punto de encuentro discordiano en español; terminé de leerlo el 23 de noviembre a las 8 de la mañana en el transiberiano hacia Carabanchel, justo en el instante en que se cumplía el 41º aniversario de su publicación y se moría Rita Barberá. Hermosa sincronía jungiana. Ahondando en las enseñanzas de "Principa discordia" e "Illuminatus!", RAW desentraña en esta especie de memorias personales forteanas su progresiva introspección personal en el mundo de la sospecha hacia cuanto nos rodea, y de la catarsis interpretativa que le supuso descubrir cómo funciona el mundo, cómo nada es lo que parece y cómo la realidad no existe sino que la inventamos sobre la marcha. Un breviario de ideas, observaciones, lecturas y encuentros, dedicado a la figura de su amigo Timothy Leary y a los preceptos de Crowley, Gurdjieff, Jung, Buckminster Fuller y otras grandes mentes preclaras del siglo XX. Ahora veo a través de mi mano.