Lunes, Oktubre 10, 2011

Me casé con un vampiro (Keith Luger, 1977)


Me sentí atraído por esta novelita a partir de la promesa de un nuevo crossover entre géneros (esta vez, policíaco + terror), y la garantía de entretenimiento que siempre supone Keith Luger (de hecho, bastante aficionado a introducir elementos supuestamente fanta-terroríficos en sus novelitas de suspense). La novela comienza con la boda entre la explosiva Janine Dupont y el aburguesado Jonathan Deming, apenas un mes después de conocerse. El matrimonio viajará desde Nueva York al castillo que Jonathan posee en el pequeño villorio de Bedford, en Escocia, haciendo escala fugaz en Londres, durante la cual se produce el asesinato de una rubia cañón, eliminada a partir de dos caprichosas heridas en el cuello. Una vez en Bedford, una nueva buena moza será asesinada, y Janine empezará a sospechar de su recién marido, quien estaba relacionada con ambas. La acción se dispara, y comienza una persecución a tres bandas de más de 50 páginas, con Janine envuelta en la entrega de una fórmula en la que Jonathan estaba trabajando en secreto en las catacumbas del castillo, sucediéndose las peleas, las carreras, el desfile de mad doctors y encapuchados, y los vampiros de corchopán.

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