Huwebes, Hunyo 27, 2013

"Classroom scare films, vol. 5: More drug evils" (SWV, 1997) / "Dopemania" (Johnny Legend, 1987)

Tengo descargadas en la mesilla de noche virtual un buen puñado de cintas de Something Weird Video que me pongo de vez en cuando. En uns sobremesa de esta semana estuve viendo seguidas estas dos maravillas, que juntas conforman tres horas de material disuasorio sobre los peligros del consumo de estupefacientes. El carrusel de poderosas imágenes vintage contiene escenas sueltas y trailers de viejas películas sobre drogadizos y delincuentes colocados, en las que generalmente se muestra a muchachas en blanco y negro que se desnudan y se ponen a bailar o a montárselo con cualquiera bajo la influencia. A destacar, por ejemplo (por lo campy, ignoto y viejuno), una escena de una peli muda en la que un sheriff se enfrenta con un caballerizo que le pasa porros de marihuana a un apuesto cowboy; u otro retazo de documental "educativo" en el que nos advierten que "las imágenes que veremos a continuación son reales", y lo que vemos es clarísimo y cutre reenacting y, sobre todo, lisérgicos insertos de supuestos muppets de pesadilla haciendo cosas raras que se supone que es lo que ven los porreros... La colección "Classroom scare films" se limita a mostrar una tras otra las increíbles piezas, mientras que "Dope Mania" cuenta con un narrador y especie de horror host que las enlaza, llamado Johnny Legend (hilo conductor de otros batiburrillos similares como "Sex mania", la trilogía "Sleaze mania" dirigida por el ínclito Fred Olen Ray e inencontrables cintas de rock and roll y lucha libre). Maravillosos mondos despiezados todos ellos, que con la excusa de la disuasión instructiva para los jóvenes impresionables, no eran sino alimento para voyeurs ávidos de sexo y morbo surtido. Si algún día me sobra el dinero, lo primero que voy a hacer es irme a la página de Something Weird Video y hacerme con toda la colección de cintas para asustar a los alumnos, los soldados, los conductores primerizos, los católicos, etc. Qué gran labor arqueológica hace esta gente.

Child of rage: A story of abuse (Ken Magid, 1990)

Este impactante y polémico documental de media hora de la CBS, consiste básicamente en una cruda entrevista a una niña de 6 añitos, Beth Thomas, que relata con una tranquilidad pasmosa al entrevistador cómo disfruta pegando a su hermano pequeño, cómo desea matarle y lo mal que lo pasan sus padres adoptivos tratando de impedírselo a diario. Beth fue una niña maltratada desde su nacimiento, y esta pieza pretende mostrar cómo el maltrato infantil repercute en la conducta de los niños, hasta convertirles en psicópatas potenciales a tierna edad.

Pero esto es solo la cúspide del iceberg. El video fue en realidad propaganda de una peligrosa terapia de reinserción a niños maltratados ("Attachment Therapy" o "Terapia de Apego") promovida por algunos psiquiatras y pedagogos norteamericanos de los años ochenta y noventa, que al parecer produjo terribles resultados, de los cuales la pequeña Beth parece ser uno de los pocos éxitos. El documental pasa muy de puntillas por el desarrollo de esta terapia conductista y anthonyburgessiana, y solo vemos al final como la nena se arrepiente de su comportamiento, y aprende a llorar y a sentir lástima y amor hacia su hermanito Jon, mientras que esta práctica parece haber llevado a la muerte a otros de sus infantes cobayas humanos.

"1408" (Mikael Håfström, 2007) / Stephen King - "1408" (2003)

La película "1408" está basada en el cuento corto de Stephen King contenido en "Todo es eventual", y que me leí un rato antes de ver la película. La historia narra la peripecia de un insolente escritor, que se dedica a recorrer lugares supuestamente encantados de los EEUU para redactar sus guías paranormales superventas. Es un tipo rutinario y en realidad escéptico (encarnado estupendamente en la película por John Cusack), que se va a dar de bruces con un lugar en el que realmente sí suceden cosas: una habitación cuyos dígitos suman 13, en la planta 13 de un hotel del centro de Nueva York. Después de una charla ineficazmente disuasoria por parte del gerente del hotel (Morgan Freeman, que físicamente no tiene nada que ver con el personajillo del relato), el escritor se adentra en la habitación encantada, y en poco más de una hora se desata el cadillac de los poltergeists, del que sobrevive a duras penas.

A grandes rasgos, la película es fiel al cuento en cuanto a todo lo que sucede hasta el momento en el que el escritor Mike Enslin entra en la habitación. El lugar, el comportamiento de los personajes, con todas sus virtudes y defectos, la tremenda historia de la 1408. Pero una vez que entramos en la habitación, del hotel, los guionistas cogieron el libro y le prendieron fuego. Probablemente era necesario, porque el desenlace del conjuro en la 1408 dura unas 10 páginas sobre el papel, y aquí sobrepasa la hora; y porque, obviamente son dos lenguajes distintos. Lo que King resuelve en un puñado de sobrecogedores detalles psicológicos e imágenes escabrosas, en la pantalla se convierte en un desiderátum de efectos especiales y episodios paranormales desorbitados uno tras otro. Un carrusel de hollywoodismo palomitero en toda la cara que se hace un poco largo, pero el resultado es entretenido y más que correcto, al menos para el fan de Cusack, doy fe.

Stephen King - Joyland (2013)

Por supuesto, a la edición española de la última novela de Stephen King no pertenece esta bellísima ilustración, que es del original de Hard Case Crime. Me he leído "Joyland" en dos noches, ha sido agarrarla y me impidió por completo conciliar el sueño. Para mis anales, añadir que algunos de los últimos fragmentos los devoré en una de las mesas del jardín interior del Museo Romántico (que últimamente ha sido mencionado en un montón de publicaciones de tendencias, y ya no es Mi Lugar Secreto; ¡estaba repleto un miércoles a la hora del aperitivo!).

Stephen King ha contado muchas historias sobre lugares encantados, sobre el poder sobrenatural de espacios en los que han sucedido cosas horribles. Véase el viejo caserón de Salem's Lot, la habitación 1408 del hotel Dolphin de NY, el hotel Overlook entero, la ciudad de Derry, coches, perros, cabañas en el bosque, escritores encantados, terruños donde hubo cementerios indios... Pensaba que Joyland sería una historia sobre un parque de atracciones encantado, en el que sucedían cosas fantasmales en torno a unas norias y unos carricoches, y no me apetecía mucho leer sobre esto ahora. Pero nada más lejos. La última novela de King es una obra maestra sobre el tránsito de la infancia a la madurez, sobre el primer batacazo sentimental y la primera zambullida en el sexo (que no se olvidan ni con sesenta años) y sobre una Roadside América envuelta en la nostalgia. En la atracción de la Casa Embrujada de Joyland (Carolina del Norte) hubo un atroz asesinato hace algunos años, y parece que el fantasma de la joven asesinada junto a los monstruitos de corchopán, se le aparece a los empleados. Es 1973. La historia nos la cuenta el protagonista en primera persona, desde el futuro, a comienzos de 2012, y recuerda el año que pasó trabajando en Joyland. Hacia la mitad de la novela, Devin Jones nos ha puesto al corriente de cómo y por qué decidió enrolarse como feriante, y el daño que le hizo de por vida la ruptura con la bonita Wendy, su amor de instituto. Un puñado de personajes nos son presentados: los feriantes, los feriantes de feriantes, algunos clientes paletos (coniles en el Habla de los feriantes; hasta cierto punto, la novela es un ejercicio de estilo), la dama que regenta la casa de huéspedes en la que se hospeda Devin, los otros inquilinos, y llegamos al punto en el que el heroico jovenzuelo protagonista conoce al niño en silla de ruedas y a su hermosa y esbelta madre. El resto de la historia transcurre de manera prodigiosa, dando vueltas en torno a esas relaciones de verano que quedaron atrás, a lo que le sucede al niño tullido y a los acontecimientos en que desemboca todo aquello: el "fantasma", la hija del predicador, el montabobos, el niño de salud quebradiza, el feriante del bombín ladeado. Una historia breve (para los estándares de SK) de una sensibilidad esquisita (con elementos paranormales, con giro final, pero eso es lo de menos), que me ha emocionado y me ha entretenido como hacía mucho tiempo que no me pasaba.

Biyernes, Hunyo 21, 2013

"Los ojos de Julia" (Guillem Morales, 2010)

Rueda Belén Rueda pelis (qué gran chiste) cada vez más parecidas, o eso me parece a mí. Que quiere dejar de estar encasillada como esposa de Resines para encasillarse ahora como scream queen rubiaca jamona, a lo Linnea Quigley, pero apañola y en este cine tan feo de ahora. A mí se me hace raro. Claro que soy un poco talibán hacia el cine de ahora, y si es español más. El slasher español de hoy es al americano de los 80 como un sanjacobo de la Sirena a un tournedó Rossini de Pierre Gagnaire. Manías. También me afeito a pelo. Manías. De las primeras seis horas (más o menos; se me hizo un poco larga) de "Los ojos de Julia", lo que más me gustaron fueron las otras esferas bamboleantes de Julia en alguna escena de trotar mucho con la steady cam al hombro. El resto es un poco de sobremesa de Antena 3: la pobre chica que se queda ciega, se ahorca su hermana, luego su marido, ains, todo contado con mucho chirrido molesto cada dos por tres para decirte cuándo debes espeluznarte un poquito (a mí no me funciona). Al final tiene alguna escena valiente y que me gustó más, sobre todo el plano de la aguja en el ojo, que todo el mundo estaba deseando que Julia salvara la situación, y con tres cojonas la aguja atraviesa la córnea en Cinemascope, como está mandado, y a continuación vemos cómo la heroína rubia sigue en el suelo. Eso bien. O la innecesaria escena con el vecino salidorro, era muy sententera. El guión exigía desnudo, para variar, y Belén no enseña nada, poniendo patas arriba todos los mandamientos del cine español (el triángulo amoroso sí está, claro, si no ya me da un soponcio). Pero me voy por las ramas. Se me ha hecho bastante larga, y el final es una chufa, pero está entretenida y es un poco incorrecta, un poquito bofetada para los fans de Los Serrano, pero como peli de terror no vale gran cosa. Y algunos de los momentos más curiosos respecto a lo que pasa con los ojos, ya los había leído en el Daredevil de Frank Miller. No sé qué más poner.

Martes, Hunyo 18, 2013

"Pez Sounds" (VVAA, 2013)

Esto es un CD que hice para regalar a los clientes ilustres del bar en el que trabajo, incluyendo algunas de las canciones que más sonaban en mi primer año allí, así como un astuto homenaje musical en el título. Tuvo un éxito enorme, la gente se emocionaba mucho cuando se lo daba, afianzando así de paso su fidelidad a mi bar, qué gran estratagema de marketing, ja, ja, ja. Aparte de la doble portada, a elegir, y la igualmente bonita contraportada (no la pongo porque revela datos concretos sobre el negocio, pero estaba montada sobre esta imagen), la rodaja del CD imita un viejo vinilo, y también molaba mucho. Algunas de las canciones que incorpora son el himno del garito (la Malagueña salerosa versión del Chingón), Johnny Cash, Southern Culture On The Skids, Stevie Wonder, Jacques Dutronc, Luna, Mike Patton, The Cure, White Stripes, Reverend Horton Heat, The Sunday Drivers, Celentano, Squirrel Nut Zippers, y así algunos más de mis temas favoritos.

"Café de Flore" (Jean-Marc Vallée, 2011)

Recientemente he conocido a una persona que ha adquirido gran importancia en mi vida; y tras ayudarla a instalarse en ella, y sobre todo en su casa, a cambio me regaló un par de libros franceses (uno de Beigbeder y ¡una preciosa edición de "El principito"! Es un sol...), porque acaba de aterrizar de pasar tres años en París. En un momento dado, durante una conversación muy intensa a deshora y después de habernos bebido nuestro peso en ron, mencionó esta película, y que algo que pasaba en ella le había recordado a lo que estábamos viviendo en ese momento. Me quedé con el título, y al día siguiente, en cuanto se me pasó la resaca, me la estuve viendo, con aquella conversación, y mi interlocutora, en mente (hace alrededor de un mes ya que la vi, y es que tengo esto muy abandonado). Y qué putada, cuando te pasa esto: que una persona que te importa, que te fascina incluso, ¡una tía además!, te habla de algo importante para ella (no me la recomendó precisamente, eso no), lo ves y... no te dice nada. De hecho, si no me hubiera hablado ella de esta película, no la hubiera soportado más de diez minutos. Esta es una historia que arremolina dos historias de amor en dos épocas distintas, que discurren paralelamente, con ciertos reflujos la una de la otra, para al final confluir de manera inverosímil. Y golpearte así en las narices con un montón de mensajes maniqueos y pomposos sobre el Destino, el Azar, la Serendipia, el Poder del Amor y el Catacroquer. Contiene todo lo que menos me gusta del cine francés y mediterráneo en general (salvo Vanessa Paradis, que sí me gusta mirarla aunque he comprobado que hora y cuarto máximo), y se me atragantó como un croissant de uralita.

The ABC's of death (VVDD, 2012)

Igual que la anterior, esto se trata de otra película episódica, con una carretilla de directores y actores, pero esta vez sin hilo conductor, sino conformando una mera "lista de reproducción" para el joven inquieto y con déficit de atención. Lo que sí tienen todas las 26 piezas es una premisa (cada uno debe armar su historia de terror en torno a una letra del alfabeto) y, sorprendentemente, bastante calidad. 26 ideas por lo general brillantes y muy bien resueltas, de otros tantos directores. Destacan la esquizofrenia asiática y la buenísima intención de los jóvenes y desconocidos directores sudamericanos y norteuropeos, y la refrescante variedad de estilos, temáticas y técnicas. Para variar, hace muchas semanas que la vi (y tenía aquí el recuadrito pendiente de rellenar en este blog semiabandonado), así que no destaco gran cosa porque apenas recuerdo lo siguiente: el corte en stop-motion de Lee Hardcastle; el otro corte de dibujos animados locos, soberbio; que la pieza de Ti West es de las más flojas; y que el resto están todas bastante bien y merece la pena echar la tarde con esto.

"Dredd" (Pete Travis, 2012)

Peliculón, esta pieza de acción, sangre, fanfarronería y efectos visuales por fin (ojalá) ha colocado al Juez Dredd (uno de mis personajes de ficción favoritos de todos los tiempos) en el lugar que merecía. Me dio mucha pena no animarme a ver esto en el cine, y tuve que dedicarle una (sin embargo) agradable sobremesa en mi casa, hace ya unos meses. Al que no le guste esto se puede ir a cagar, o a tomar por el culo. "Dredd" es una soberbia traslación a imágenes del espíritu punk de los viejos tebeos en formato tabloide de 2000AD, concretamente del arco de la genial guerra de bloques que tendrá lugar dentro de cien años en la pestilente y desalmada metrópolis de Mega City 4. A archivar muy cerquita de la reciente adaptación de "Punisher: War zone" o del primer ceremonioso "Robocop", que tanto caló en las cabecitas de mi generación, un monumento a la decadencia de las grandes ciudades y del Progreso. A la negrura del alma humana. Punkies costrosos, vigilantes sobornables e insobornables, una droga que aplatana y enajena (y que de paso justifica el empacho de bellísimo slow-motion) y la fría ingobernabilidad de los monstruosos edificios-ciudades del futuro, son los ingredientes de esta bofetada a ritmo de videoclip. Maravillosa.

"American psycho" (Mary Harron, 2000)

Una tarde de estas volví a ver "American psycho", para comprobar que ha envejecido bastante mal y se ha hecho rara; y que la probable esperanza de hacer de esto "La naranja mecánica" de la siguiente generación se ha desintegrado. No deja de ser entretenida, visualmente gloriosa, con un papel inolvidable e inmejorable de Christian Bale y con grandes momentos para la posteridad. Un icono de la posmodernidad venido a menos.

"Intocable" (Olivier Nakache, Eric Toledano, 2011)

Tenía pendiente de reseñar esto, pero hace ya tanto tiempo que la he olvidado. Una ladina y afrancesada bobadeta, a medio camino entre El príncipe de Bel-Air y "Esencia de mujer".

"Movie 43" (VVDD, 2013)

Compendio de sketches absurdos y de slapstick incorrecto a lo ZAZ para la generación Youtube. Entre el cacaculopedopis ilustrado de los Farrelly a la chabacanería petulante al estilo Seth McFarlane (que no tiene nada que ver con esto, a dios gracias) o los excrementos de exploitation adolescente tipo "[Introduzca género cinematográfico aquí] movie" hay un gran trecho, y este batiburrillo parece escorarse hacia el lado malo. Es verdad que no hice mucho caso porque hacía otra cosa mientras veía esto (solo recuerdo el primer corte, el de Hugh Jackman con los cojones por corbata), pero perdí por completo el interés y las escenas entraban por el rabillo de mis ojos y salían a través de la uretra sin dejar ningún poso. Ojalá volvieran las películas episódicas con buen gusto, tampoco pasaría nada...

Historias de la calle nº1

Un día, camino del trabajo, se me acercó un indigente y me ofreció este panfleto. Un fanzine en toda regla, media cuartilla de fotocopias dobladas, que contiene el testimonio crudísimo (e ilustrado en la página opuesta) de ocho personas que viven en la calle. Breves reflexiones demoledoras ("He estado trabajando hace un mes aproximadamente, pero me han despedido y no me pagan y encima me han engañado, no me han pagado y en la calle me e encontrado"; "Aguirre no te rías más del pobre, por favor"), meditaciones o ejercicios literarios desde la más profunda sencillez y devastadora sinceridad. Un fanzinito precioso, que desgraciadamente llegó finalmente a mi casa hecho trizas, después de pasar muchas calurosas horas en un bolsillo trasero del pantalón mietras yo erraba convertido en un depredador de la noche.

Linggo, Hunyo 9, 2013

"El libro de los fracasos heroicos" (Stephen Pile, 2006)

Aunque fue publicado por primera vez en España en 2006, dentro de la maravillosa colección Freak de Alba Editorial, se trata éste de un compendio forteano de proezas y batacazos absurdos llevado a cabo en 1979, por un flemático señor británico que nunca antes ni nunca después se propuso escribir y publicar un libro. Dividido en varios capítulos (El mundo laboral, El deporte, La política...), se recogen aquí un buen puñado de notas de prensa bizarras sobre sucesos rimbombantes y gloriosos errores de la historia. Breves historias del estilo de "El peor ladrón", "El peor espía", "El fraude más chapucero", "El intérprete que lo entendió todo mal", etcétera, conformando el breviario una lectura entretenida, ágil y de mucha risa, sin ninguna ambición completista ni autorizada. No faltan las desventuras de Florence Foster-Jenkins ni los elogios al inconcebible actor Robert "Romeo" Coates (a quien no tenía el gusto de conocer), así como menciones a algunas superestrellas del Récord Guinness (y varios que lo intentaron y erraron) pero sobre todo se glosan sucesos anónimos, batacazos, meteduras de pata y acontecimientos insólitos de mucha risa. Funciones de teatro sin el actor principal, programas de televisión que no vio nadie, poetas inefables, bomberos botarates, marineros tarugos, alcaldes indeseables y fracasadores notables en general, todo muy divertido y nutritivo. El autor presume de haber formado en sus tiempos un club (que por supuesto, no tuvo mucho éxito) en el que ciertos amigos se juntaban para poner en común este tipo de sucesos noticiosos, y la principal pega, por ponerle alguna, es que casi todas las historias contenidas sucedieron durante 1978, poco antes de la publicación original del libro (en estos tiempos de sobreinformación que corren, se podría publicar un compendio como éste cada media hora); claro que ya he dicho que no existe ningún afán completista ni documentalista, sino que es un trabajo de simple desahogo y esparcimiento, y como tal hay que tomárselo: una lectura ligera, amena y efímera, que hay que digerirla como quien mira un maratón de refritos de trastazos en patinete un domingo por la mañana en Antena 3. Stephen Pile se zambulle y disfruta ensalzando la torpeza, con su prosa mordaz y su ironía británica, y hasta el mismo libro contiene una fe de erratas desplegable nada más abrirlo, puesto que el editor fracasó al maquetar el invento...

Con éste, si no recuerdo mal, ya son 5 los libros de la colección Freak que me leo (en este blog he hablado de 1 y 2), y no me canso de recomendarla. Libros estupendos sobre gente especial y lugares extraordinarios, no tiene desperdicio.

Huwebes, Hunyo 6, 2013

Verano de corrupción (Stephen King, 1982)

Cogí un nuevo Stephen King al azar de mi kingoteca y lo lei a toda leche estos días. Concretamente, la edición española de "Verano de corrupción" (la primera, la de Grijalbo) comprende las dos primeras partes de "Different seasons" (primavera y verano; luego fue editado aquí como la primera parte de "Las cuatro estaciones", pero en USA siempre fue un solo libraco de cuatro cuentos: "Different seasons"), y contiene los dos magníficos cuentos Rita Hayworth y la redención de Shawshank (The Shawshank redemption) y Alumno aventajado (Apt pupil). Es decir, los cuentos "ni cortos ni largos" en los que se basaron, respectivamente, las pelis "Cadena perpetua" y "Verano de corrupción". Recuerdo que estos dos son de lo primero que leí de King allá por mi adolescencia, y releerlo ha sido un placer, una lectura gozosa que me ha acompañado un par de días muy tranquilos y felices, escuchando a todas horas la emisora Bebop jazz de SkyFM (dedicada a radiar una tras otra "potenciales sintonías de Frasier"). Rita Hayworth y... es un cuento bellísimo, una alegre fantasía sobre la vida carcelaria y la esperanza de vida al salir. No he visto la película dichosa, pero esta historia me chifla, y no la recordaba tan entretenida y nutritiva. Tampoco recordaba que ambas historias estuvieran conectadas: al principio de Alumno aventajado, nos cuentan que el nazi retirado se instaló en California gracias a los tejemanejes de un abogado de Nueva Inglaterra llamado Andy Dufresne, protagonista de la otra historia (esto lo hace bastante King, conectar unas novelas con otras a bases de objetos, personajes recurrentes y pequeñas pistas para el lector atento; por ejemplo, la historia del pueblo de Salem's Lot la lleva narrando 40 años en diferentes novelas y cuentos). La historia del joven espabilado que descubre que su anciano vecino es el ex-responsable de un campo de concentración nazi, se me hizo un poco más larga, porque anda que no le gusta a King irse por las ramas. Pero la transformación progresiva de ambos es terrible, magnífica. Como otras veces, que todo se resuelva atropelladamente mediante nuevos personajes en las últimas veinte páginas, da un poco de rabia, pero consigue hacer que la lectura haya merecido la pena. Una gozada, muy recomendable para acercarse a un Stephen King menos voluminoso, y sobre todo por parte de aquel que le tenga demasiado encasillado como autor sobrenatural, porque aquí no hay nada de eso, y sí un trabajo de orfebrería en torno a las relaciones masculinas y al thriller más descabellado.

Amazing Spider-Man #693-700; Superior Spider-Man #01-11

Las aventuras del amigable vecino arácnido siguen acompañándome, a mi edad, y ya estoy al día con lo publicado en América (Superior Spider-Man 11 salió ayer en los kioskos).

Lo había dejado al borde de los estertores de la colección madre de toda la vida, que llegaba a su final en el número 700, hace unos meses. Si alguien lee esto y no quiere que le destripe el desarrollo de los acontecimientos, que pare aquí.

Los últimos números de Amazing (que leí hace ya un par de meses) derivan en un salvaje combate entre Peter Parker Spiderman y un anciano Doctor Octopus, que le ha tendido una enrevesada trampa. Cuando Parker se ve obligado a darle la hostia definitiva al viejales, resulta que éste lo tenía todo planeado (desde el número 600, según Slott), había descubierto la identidad de Spiderman y consigue traspasar su "alma" al cuerpo de Parker. A partir de ahora, y para los restos, Peter Parker ha muerto, y la nueva identidad de Spiderman es Otto Octavius. El malvado Dr. Octopus. Esto ya es historia de Marvel, de la que se estudiará en las escuelas.

Nace así Superior Spider-man, que no es otra cosa sino la continuación de Amazing, la serie (ahora quincenal) de toda la vida; pero Peter Parker ya no existe. El máximo protagonista aquí es Octavius, que posee el aspecto, los poderes y los recuerdos de Parker, así como los suyos propios. Pero pese a lo que pudiéramos imaginar, ahora Otto no se va a dedicar a proseguir con sus planes de supremacía mundial, sino que le va a coger el gustillo al rollo de hacer el bien y ser un superhéroe. Pero lo que sabemos desde el primer número, también es que Parker en realidad no está del todo muerto, sino que su espíritu permanece, y acompaña a Octavius/Spiderman por todas las viñetas (aportando el elemento cómico: los chistecitos. Porque Octavius es un soberano coñazo y un cascarrabias). La serie de Superior es una gozada para el amante del Trepamuros de toda la santa vida: inocentes aventuras pijameras por las azoteas, meteduras de pata del joven ex-reportero del Bugle (desde hace años, ahora es un reputado científico, uno de los siete magníficos inventores de Horizon Labs), amoríos, conflictos morales, chascarrillos y todo el Marvel way of life posible y consuetudinario desde hace 50 años.

Pero hay algunos cambios: Otto Octavius es más listo que Parker. Es mejor Parker, y también mejor Spiderman. No hay maloso que le tosa, y no pierde el tiempo en tonterías. Es pragmático, un genio, y consigue que el NYPD le de vía libre para moverse por las calles, y que encima JJJameson (a la sazón, alcalde de la ciudad) se convierta en su mejor amigo y aliado. Y además, como cabeza pensante en Horizon Labs, tiene toda la tecnología punta del planeta a su alcance. Esto ya lo aprovechaba Parker, pero es que Octavius lleva esto al paroxismo, y el viejo/nuevo traje arácnido no tiene nada que envidiar al de Iron Man. Y además, Octavius tiene miles de octobots spiderbots sueltos por la ciudad, que observan todo lo que sucede, le avisan y consiguen que todos los malhechores sean reducidos en tiempo récord. Spiderman es el puto amo.

Pero hete aquí que el viejo gruñón aguafiestas de Otto no es precisamente un hacha con las relaciones sociales, y la cosa con Mary Jane se va a enfriar poco a poco, hasta quedar totalmente arruinada. Octavius se aprovechará de su nuevo cuerpo joven y trotón para pasar de ella y buscarse nuevos ligues, no es problema. Pero es que también, el muy soberbio y perdonavidas, va a joder las relaciones humanas de (quien todos creen que es) Peter con Horizon Labs, con los Vengadores, con la familia Parker, y en fin, que su endiosamiento y vanidad hacen del nuevo Peter Parker un tío insoportable (además de nada gracioso). Y no solo eso: el carácter irascible de Octavius convierten a Peter Parker en un asesino, porque no tiene piedad ninguna con los villanos, y manda uno tras otro a docenas de villanos clásicos de Spiderman a la Isla de Ryker o a la Bóveda magullados o bien con los pies por delante. Es un salvaje, vamos. Eso hace sospechar a los Vengadores (a quienes directamente se enfrenta, pero pueden con él), a Mary Jane y sobre todo a Carlie Cooper, quien parece que va a tener un papel importantísimo en su desenmascaramiento, porque está completamente convencida de que algo sucede: que este no es mi Parker de siempre.

Y así están las cosas hasta que llega el número 9 (el de la bellísima portada cerebral de arriba, obra de Marcos Martín), crucial, importantísimo momento, en el que Superior Spiderman (Otto) se va a enfrentar definitivamente a Amazing Spiderman (el espíritu de Peter Parker). Un momento emocionante, magníficio, otro hito en el UM. Hemos ido viendo cómo el fantasma de Parker poco a poco descubría que podía influir en cierta manera en las decisiones de Otto (chillando como una niña de doce años desde su dimensión espectral justo en el momento en el que éste iba a matar a palos a un sinvergüenza, por ejemplo), e incluso el fantasma Parker descubre que es capaz de mover la mano derecha de Otto cuando este está distraído... Pero Otto resulta que también ha descubierto que hay alguna anomalía alrededor, y finalmente consigue descubrir que el alma de Parker sigue ahí, y gracias a una de sus antiguos inventos, que estaba en el depósito de la policía (el mismo casco que usaba, como Octopus, para domeñar sus brazos mecánicos con la mente), consigue traspasar la frontera virtual/espectral, y se enfrenta con Parker dentro de la propia mente de éste; o de la de Otto; o en otra dimensión, o en el Limbo, o qué más da... Y resulta que, contra todo pronóstico, contra lo que estaba soñando el fandom durante todos estos meses... Parker pierde. Y es enterrado en sus propios recuerdos, olvidado para siempre. Peter Parker no more. Otro emocionantísimo momento obra de Slott. A partir del número 10, las cosas siguen como están: Otto Octavius es Spiderman, Superior Spiderman, y punto. Parker fuera. Ni fantasma, ni chistecitos, ni gaitas. Otto es un Peter Parker de palo del que desconfía todo dios (MJ, CCooper, Max Modell y el resto de Horizon Labs, etc.), pero él es quien lleva el control. Y ahora a seguir repartiendo. Por ejemplo, durante la ejecución del reo Alistair Smythe, el viejo Spider-Slayer condenado a muerte, a la que asiste Spiderman, y de la que aquél escapa... dejándonos así en pleno cliffhanger.

No sé si se nota, pero yo digo sí, estoy disfrutando con el trabajo de Dan Slott y la erradicación de Parker (aunque siempre con la esperanza de que volverá, ¡vive Dios!, pero sin prisa, que esto está muy bien, aunque falte el humor chisporroteante del viejo Parker... lo único que echo de menos). Y me reafirmo: me chifla Humberto Ramos, y ojalá se lo hiciera él todo; Camunculi no me mola nada, y el nuevo dibujante fijo (a trichas con estos dos) en la serie, Ryan Stegman, que no sé de dónde ha salido, es magnífico, de trazo clásico que casi llega a conseguir que nos olvidemos de Bagley.