Martes, Disyembre 23, 2014

Lunes, Disyembre 15, 2014

Dramáticas Aventuras Trimestrales Ilustradas - Especial Romántico 2014

Bueno, ya iba siendo hora de hablar de Heil!, el fanzine estrella de la temporada, el segundo ánnual que publicamos los responsables de Dramáticas Aventuras, y uno de los grandes éxitos del pasado GRAF y del recién clausurado Expocómic. Con este Especial Romántico han flipado profesionales del talento y el carisma de David Aja, y han dicho cosas preciosas maestros como Gerardo Vilches. Y ya era hora de reseñarlo también aquí, porque todavía quedan ejemplares a la venta en la página oficial, y podrías, necio, quedarte sin uno.

Con los seis primeros números del Dramáticas, cerramos el primer arco argumental, conformado por las primeras 48 páginas (¡todo un álbum!) de la increíble fotonovela de El Ligre, enfrentando el ataque de los hombres-peces invasores de Sirio a los mandos de sus naves con forma de grapadora. Conocimos a su némesis en el ring, Tequila Vásquez; al Comisario Mono, al Profesor Mendoza, a sus viejos compañeros de aventuras superheróicos (Chica-Gato y Chico Clon) y a Helga Hitler, la hija secreta de Adolf Hitler cuya existencia había sido soterrada por los Aliados. Pudimos ir disfrutando sus aventuras y descubriendo sus diferentes orígenes, aparte de en la trepidante fotonovela, a través de los artículos, entrevistas, fichas de personajes, documentos encontrados bajo tierra, cuentos, tebeos, tiras cómicas y bobadetas surtidas que componen cada uno de los siete números (hubo un primer ánnual, el Especial Policíaco Con Monetes) del fanzine. Y la existencia de Helga, la hija de Hitler, y su extensa cripto-biografía con diferentes paradas en Berlín, Bariloche, Berín, California, Berlín, Cochinchina, Marbella y Madrid, ha resultado ser importantísima en esta historia. En esta cuenta atrás para la salida del número 7 del fanzine, conocer más sobre Helga, el lado chachi del Nazismo o Lo Nazi en el papel couché, se antojaba imprescindible.

Y así se fue gestando este especial, un panfleto a corazón abierto repleto de corazoncitos y corazones rotos, especialmente pensado para las lectoras adolescentes del fanzine, pero apto también para el joven aficionado de cualquiera de todos los otros sexos. Además de las pistas y la tierna acción que muestra la correspondiente porción de fotonovela marca de la casa, y de los imprescindibles extractos del diario de Helga Hitler, el especial se completa con varias páginas de cómic a todo color obra de Julián Almazán y otro tebeo increíble, también a todo color, obra de Vince Colletta y sacado de un National Lampoon de 1974 (traducido para la ocasión por nuestra colaboradora y rotulista estrella Elena Gueimunde). Encima, para la ocasión, nos colamos en el hogar de Anna Frank para pillar ideas de decoración de cara a las Navidades, y os desvelamos secretos de alcoba, cartas al director, pasatiempos, horóscopo, motor... Todo envuelto en un tono edulcorado que resulta unglaublich e irresistible. La monda.

Lunes, Disyembre 8, 2014

Biyernes, Nobyembre 28, 2014

"Pérfidas" (Tamara Romero, 2014)

En EEUU de A existe un movimiento literario en auge etiquetado como bizarro, que aún no ha llegado a España, y que básicamente pretende trasladar al papel historias poderosamente visuales, urgentes y lo más grotescas y surreales imaginables, que recoge elementos del pop más colorido, la ciencia-ficción loca, el cine de terror de cuchufleta, los fenómenos televisivos más recientes, monstruos cotidianos, la religión y la política extremas... Una coctelera de exploitation que se inspira en el pulp clásico, el cine de monstruos, el rollo Tarantino, la TROMA, el porno, Bizarre Magazine, Russ Meyer, los tebeos de superhéroes, la Nueva Carne, el cine loco japonés contemporáneo, el ácido lisérgico, el unpop, el weirdo, el steampunk, el cyberpunk y todo tipo de subculturas pop minoritarias, para llevarlas al extremo y crear historias imposibles, absurdas y divertidas. La Meca de todo esto es la editorial Eraserhead Press, en la que Tamara Romero publicó su primera obra, inédita en castellano (como todo su catálogo) "Her fingers", que no he podido leer; de hecho, yo no he leído nada de esto, porque como digo nadie se ha puesto a traducirlo, pero sí que hace tiempo que descubrí la figura del jodido chiflado de Carlton Mellick III, y tengo como obra de cabecera (me la he leído tres veces) la inencontrable novela "Automatanza", de Steve Aylett, que fue uno de los primeros brotes verdes de esta doctrina. Espero que más pronto que tarde alguien se ponga las pilas y traduzca para mí todos esos títulos, con esas mismas portadas y el papel de pulpa, para poder leerlos cómodamente sentado en la parte de atrás del barco pirata del Parque de Atracciones.

Lo que sí ha publicado la bizarra (por valiente y por bizarra) y preciosista editorial Aristas Martínez es "Pérfidas", la primera novela en castellano de Tamara, no solo aficionada sino paladín española de todo esto. Es una novela de raso y diáfano entretenimiento, que se te escurre y se devora sin pausa porque más que leerla a solas es como si la estuvieras viendo en la tele un sábado por la noche compartiendo porros y risketos con los colegas con los pies sobre la mesa, después de llevarte el VHS de un rincón mohíno del videoclub de barrio; o como si estuvieses mascándola y llevase peta-zetas incrustados dentro.

Narra un episodio en la vida de las Pérfidas, un equipo de lucha libre femenil que debe enfrentarse fuera del ring a las principales líderes de las Lúcidas, con ayuda de la omnipresente estrella de Radio Eterna, Ryder Alegría (y su incorpórea asistente Wah Wah), cuando descubren que La Mujer Azul ha sido secuestrada por error y es retenida en un castillo a las afueras de Valtidia, una distópica y ciber-psicotrónica capital de provincia. La Volcánica Magma deberá pelear, máscara contra cabellera, no sólo contra La Bella Nima, Midori o las puñeteras Ruedas de Seguridad, sino contra su propia identidad, contra su pasado, e incluso contra la maquinaria capitalista y mercadotécnica del Sistema valtidiano.

Queen - "Forever" (2014)

Como siempre que se acerca Navidad, alguien se ha acercado a la tumba de Freddie Mercury para desenterrar su cadáver y obrar sobre la cuenca de sus ojos. En este caso han recuperado un par de demos extrañas y a medio cocer y les han puesto chunda-chunda de fondo, y de paso han acabado un puzzle que tenía Freddie a medio hacer con el zombie de Michael Jackson que suena triste y enigmático. En cuanto a lo demás, "Forever" parte de la coartada de recopilar por primera vez canciones de Queen de temática romántica. Una selección ecléctica, extraña y que increíblemente no hurga demasiado en los dos "Greatest hits" superventas, sino que el responsable de exhumar los restos ha hilado fino y me ha hecho feliz, armando más o menos el mismo mixtape que llevaba yo de adolescente en el walkman, cuando iba a dar vueltas con la bici y con los ojos húmedos por el barrio de la chica de mis sueños los sábados por la mañana, a ver si me la cruzaba "sin querer": hermosísimas y olvidadas baladas del amado/odiado manflorita, los temas más barrocos de "Queen I", "Queen II", "The game" o "Jazz", obras maestras del prog británico como Spread your wings, Jealousy, You take my breath away, Long away, In the lap of the gods... revisited, Is this the world we created y hasta esas piezas extrañísimas de operetta que servían de colofón a las epopéyicas piezas de proto-heavy sobreproducido y churrigueresco en tres partes de sus primeros discos, como las maravillosas y lastradas de melancolía Lily of the valley o Nevermore... que suenan cojas sin su obertura e interludio, pero que es una gozada que se incluyan porque yo destrocé varios bolis Bic escuchándolas una y otra vez; y porque a quién coño le importa, si el LP ha muerto y la gente quiere itunes y politonos. El .rar éste también colecciona himnos clásicos, del amor (o de la brasa, según el caso) mil y una veces cumplimentados (Play the game, You're my best friend, Love of my life, Who wants to live forever, Friends will be friends, It's a hard life, Save me, One year of love, Somebody to love...), ésas que ya hace mucho que forman parte de la historia del fútbol las olimpiadas rock, pero me ha hecho muy feliz encontrarme de golpe con el grupo de los primeros, los medios tiempos "raros", esos nocturnes, rondós y minués insólitos que a mí me ponían los pelos de punta de joven y que casi nadie conoce.

"Mataré a vuestros muertos" (Daniel Ausente, 2014)

Homenajeando a los grandes destajistas olvidados de la novela popular de kiosko española, absence ha publicado una novelita que escribió a toda leche (el tiempo de revisión, corrección y ampliación triplicó al de redacción), que viene a unirse a ese aluvión de post-bolsilibros que está lanzando al mercado indie toda pequeña editorial que se precie. En este caso, "Mataré a vuestros muertos" es la primera entrega de la colección Bestias Pardas, de Prosa Inmortal, y el tercer libro publicado por Daniel (tras el ensayo pop "Black super power" y la autobiografía-ficción "Mentiré si es necesario"). Una novela breve deliciosa y apasionante, construida a trompicones alrededor de una jauría de ratas, cucarachas, palomas y un grupo de infrapersonas del Barrio Chino Profundo, que de alguna manera se las apañan perfectamente para vivir una aventura salvaje y subterránea en algún lugar intermedio entre los universos de H.P. Lovecraft, John Carpenter, José Antonio de la Loma, Patrick O'Brian y los recuerdos de adolescencia del propio autor. Puro realismo fantástico y memoria del subsuelo, la única crítica que se le puede hacer a "Mataré a vuestros muertos" (como a cualquier bolsilibro de Bruguera de los que molan y que da rabia que se lean en dos cagadas), es su urgencia, la (voluntaria) escasez descriptiva en favor de la acción, y que no dure cuatrocientas páginas más.

Martes, Nobyembre 18, 2014

"Rewind this!" (Josh Johnson, 2013)

La semana pasada, en uno de los pocos momentos de absoluto relax contemplativo que tuve, me apoltroné con una manta y un gato a cada lado a ver este maravilloso documental reciente, que corro ahora a recomendar a todo el mundo con muchísima fuerza. Una auténtica obra maestra, en esta película se da voz a docenas de coleccionistas compulsivos, cineastas de culto, vendedores de segunda mano, cartelistas de cine doméstico, fabricantes y todo tipo de infraseres con barba aficionados al VHS, ese objeto en auge que dejó de fabricarse hace una década. Un repaso que parte de un puñado de cazadores extremos de cintas raras en mercados de pulgas y ventas de garage, para hacer un estudio exhaustivo y completísimo alrededor de filias, fetiches, curiosidades, huevos de Pascua, misterios de la distribución y la fabricación, las cintas más fáciles y difíciles de encontrar en el mercado de la trigésimo segunda mano, etc. También conocemos a responsables de proyecciones festivas de VHS en festivales bizarros que están surgiendo por todo el mundo (el espíritu de El Alamo Drafthouse sobrevuela varios momentos del docu), se entrevista a maestros del casetexploitation como Frank Henenlotter, Lloyd Kaufman, Cassandra Peterson (Elvira) o Charles Band y a "directores" irredentos que se centraron en el rodaje magnético como J.R. Bookwalter, Chris Stompolos (un videoaficcionado que "suecó" entera, en su casa, "Indiana Jones en busca del Arca perdida") o el increíble outsider David "The Rock" Nelson (que sigue haciendo pelis de monstruos con muñecos en VHS a día de hoy). Cintas de gimnasia doméstica bizarra, documentos absurdos como "Heavy metal parking lot" (1987) y películas amateur que los freaks intercambiaban por correo en la época ("Tales from the quadead zone" (1987), "Sledgehammer" (1983), "Black devil doll from Hell" (1984), "Blood cult" (1985), "Dead next door" (1989), el especial navideño que originó South Park en 1992, "Wicked games" (1994)... he visto casi todas, qué pena doy) o la existencia de héroes como los responsables de Something Weird Video, son otros de los fenómenos que se revisan y analizan. El viaje, entretenidísimo y fascinante, termina haciendo acuse de la existencia de los video-mixtapes de Youtube (que tanto me gustan y que tienen su propia etiqueta en este mismo blog) y descerrajando frases lapidarias y hermosísimas sobre esto tan bonito y underground. En definitiva, un repaso mesmerizante y que ya hacía falta de una vez, que ha entrado directo en mi top faif de documentales favoritos.

Linggo, Nobyembre 16, 2014

Bananaman (1983)

No es demasiado conocida en España la tradición de los tebeos de "narizones" británica. Comúnmente se acepta cierta tebeografía a la hora de catalogar somera (e injustamente) la característica de las distintas industrias que en el mundo han sido (superhéroes en USA, "línea clara" francobelga, manga en Japón...), y en un primer vistazo superficial reconocemos en Gran Bretaña, por un lado, a una especie de "cantera" del tebeo mainstream norteamericano (Millar, Moore, Morrison, Ennis, Ellis, Gaiman, Davis...), y por otro la importancia de sus tebeos realistas de "acción costumbrista" (Roy of the Rovers, The Hornet) o de ci-fi-punk (2000AD, M.A.S.K., Dan Dare). Pero es mucho menos conocida la enorme solera del tebeo humorístico juvenil que, igual que en España o en Francia, ha asolado sus kioskos durante todo el siglo XX. Sin ir más lejos, la cabecera The Beano, protagonizada por un adolescente anárquico, se publica semanalmente en aquellas islas nada menos que desde 1938 hasta nuestros días, y ha albergado a docenas de personajes e historietas que pudieran competir con las creaciones de nuestros Peñarroya, Escobar, Raf, etc., de no ser por su orientación exclusivamente infantil y su menor impacto social. Pero algunos personajes aparecidos en este tipo de longevas revistas semanales como The Beano, Smash!, The Dandy o Nutty (y montones de precedentes y sucesoras) merecen algo de estudio y reconocimiento. El vacío y el desconocimiento sobre estos millones de páginas de papel barato enviñetado, al menos aquí en el norte de África, es escalofriante.

Precisamente uno de los pocos personajes de estas revistas que trascendió ligeramente en los hogares británicos fue Bananaman, gracias a una serie de animación emitida en 1983 inspirada por el personaje creado por John Geering tres años antes, y que durante dos décadas protagonizó la portada de la revista Nutty e interiores de algunas otras de estas mencionadas revistas publicadas principalmente por D.C. Thomson & Co. Ltd., la "British Bruguera", para entendernos. Estos días he pasado unas cuantas horas inmerso en sus historietas, y repasando las tres temporadas de su gazmoña pero entretenida serie, y disfrutando bastante.

Tanto los inocentes tebeos de Bananaman como su traslación al saturday morning cartoon, están afectados de ese "humor negro", esa ironía y flema británica anárquica y gamberra que impregna casi toda la cultura audiovisual e incluso el día a día de la vida en las islas británicas. Si en España nuestro tebeo costumbrista de narizones (sigamos con el trazo grueso y la generalización) se destaca por la picardía, el cutrerío y el ruralismo de los personajes de Vázquez, Ibáñez y compañía, en Gran Breteña podemos detectar ese trasfondo nihilista, contestatario y travieso en casi todos los personajes de tebeo popular, aunque estén destinados al público más infantil. Sin ir más lejos, The Beano o Dennis the menace (el inglés, no el norteamericano) ya eran dos punkis de medio metro incorregibles a mediados de siglo. Basta ojear cualquier ejemplar de estas revistas, en cualquier década pasada, para encontrar niños rebeldes que ponen de los nervios a sus padres, animales apátridas, bebés insolentes y malhablados e incluso tiras protagonizadas por delincuentes comunes de risa. El propio alter ego de la parodia de superhéroe Bananaman es un niño malcriado, que cuando come plátanos se convierte en un superhéroe volador y todopoderoso (adulto, cachas y con voz ronca), pero que al final de cada episodio es regañado o castigado por su madre por no hacer caso.

Aparte del tono irónico, la ambientación cáustica y doméstica y el humor negro para ser una serie infantil (que la emparenta con las también británicas y geniales El Conde Duckula, Danger Mouse o algunas creaciones de la primera Aardman), Bananaman es una serie simplona y repetitiva. Y más para una serie con episodios de tan solo 5 minutos (uno de los cuales lo gastan en la cabecera y el cierre), y en todos los episodios se repite la escena de la metamorfosis del niño Eric en el Super Hombre Plátano (es decir, que vemos dos veces la misma escena en cada breve episodio). Y la estructura de cada episodio es también repetitiva y sencilla. Pero, obviando también las limitaciones técnicas, de adulto se aguanta el visionado, aunque sea por lo curioso del catálogo de personajes (algunos ya los quisiera haber inventado Peter Milligan para su X-Force hipster) y casi la total ausencia de moralina, sino pura y sana diversión y parodia; algo parecido al visionado adulto de la Pantera Rosa. Y por lo breve, que también se agradece... Lo peor de todo es el constante acompañamiento musical, sintético y machacón.

Biyernes, Nobyembre 14, 2014

"La loca historia del Ejército Simbiótico de Liberación y el secuestro de Patty Hearst contada a los niños" (Libritos Jenkins, 2014)

Esta tarde se inaugura la 2ª edición madrileña del GRAF, un encuentro de microedición y tebeos independientes. Al margen de micro-eventos, micro-exposiciones y micro-farras en salas de conciertos por la noche, el grueso del evento serán los puestos de venta al público en el Museo ABC durante todo el día de mañana sábado, en una de esas pocas (pero cada vez más habituales) "ferias del libro" alternativas en las que se dan cita editores de barrio, fanzineros, autores de comix undergroud e indigentes en general. Para la ocasión, he sacado la quinta referencia de mi inexistente editorial Libritos Jenkins: "La loca historia del ESL y el secuestro de Patty Hearst contada a los niños".

Después de las anteriores entregas ("Hipnotismo pop", el superventas "La música más rara del mundo" y "Santos y Demonios"), este nuevo compendio consta de 48 páginas en blanco y negro fotocopiadas y grapadas, 1 CD de 23 canciones y un par de chapitas de regalo (adicionalmente se ofrece junto con un póster o lámina a todo color del póster central incluído), y que narra la fascinante historia de Patricia Hearst y todo lo relacionado con el SLA. La información se ofrece esta vez a través de un puñado de ensayos breves (los hechos históricos, un glosario de términos simbióticos, reseñas de treinta y tantas películas relacionadas con lo simbionés, un largo estudio de todas las canciones, discos o artistas imaginables que alguna vez se fijaron en el asunto, y otro ensayo que habla de tebeos, series de televisión, musicales del off-off-Broadway, juegos de mesa, etc.), un tebeo indie americano absolutamente inédito en castellano, un relato fantástico en boca de un ex-miembro del SLA, fotos de todo tipo, moda, motor, horóscopo, etc., la revistilla ofrece mucha más información de la necesaria, de forma amena pero erudita y repleta de pasión.

Un hito en la historia del SLA, que he estado haciendo yo mismo estos últimos días, y que estaré vendiendo mañana en un rincón del evento. Todos los asistentes podrán, además, llevarse un recuerdo simbiótico del 40º aniversario de la famosísima estampa de Tania, en nuestro photocall instalado para la ocasión, con la banderola del Ejército Simbiótico, una réplica del subfusil original y una boina ladeada, para compartir en sus redes sociales favoritas.

Quien no pueda venir al GRAF mañana, no podrá hacerse la foto con la bandera original del SLA, pero sí que puede adquirir una copia de la publicación, aquí mismo a través de Paypal (pulsando en el icono de aquí debajo) o escribiéndome a frunobulax04@hotmail.com, y recibir, tanto éste como cualquiera de los ejemplares anteriores de Libritos Jenkins, cómodamente sin moverse de su hogar o centro social de acogida.

Fanzine de 48 páginas + CD de 22 canciones + 2 chapitas simbióticas = 5€

La gran actriz Laura Blázquez, alias TANIA

Linggo, Nobyembre 9, 2014

"Sinopsis de cine" (Ángel Sanchidrián, 2014)

Bueno, pues hace dos meses que leí "Sinopsis de cine", y os voy a contar un poco.

El libro va de un chiquín que veía películas muy conocidas y las contaba en Facebook con mucho salero, hasta que un día una editorial le publicó las sinopsis de risas en libro. Yo descubrí muy tarde la página de FB de Sinopsis de Cine. De hecho, desde que me hice fan creo que solo ha hecho promoción y comunicados diversos, y solo una reseña, me parece. Pero mi amiga Á. me insistía en que las leyera, y una vez me encontré el libro en una tienda, y me lo compré. Esa noche en la cama empecé a leerlo y se me hizo de día entre carcajadas. Muchísimas carcajadas. Me reí muchísimo, como hacía mucho tiempo que no me reía, leyendo en alto las sinopsis y haciéndome gracia mis propias risotadas. No recordaba reírme tanto desde que vi por primera vez "Zoolander", que tuve que parar la película un rato y pensar en cosas tristes para no morir de un colapso pulmonar. Pues con este libro me pasó lo mismo. Con algunas de las sinopsis (me acuerdo especialmente de las de "Amelie" o la trilogía de "El Padrino"; pero sucedía con casi todas) me estaba riendo tanto, tanto, que pasé un poco de miedo. El mes de septiembre fue horroroso para mí, una auténtica pesadilla, y esta lectura fue liberadora, medicinal, y tengo que rendirme ante ello. Ya he prestado el libro tres veces y en cuanto me lo devuelvan tengo que volver a leerlo porque es muy sano y maravilloso.

Muchas de esas películas tan famosas no las he visto, ni tengo intención de verlas. A mí me atraen más las películas extrañas y minoritarias, soy así de cabezota, y no creo que vea nunca "Dirty dancing", "Tinanic" y esas mierdas para oficinistas. Pero son películas que no hace falta haberlas visto para partirte el pecho de risa, porque en realidad es como si las hubiéramos visto, de tanto emitirse sus escenas más conocidas y representarse de mil maneras su pestilente reflujo. Aunque también vienen muchas reseñas de películas de terror y de género, algunos de mis clásicos favoritos son rastrillados y pitorreados con regocijo, que es lo que le da la calidad al libro. Aunque es indudable que el formato elegido para imprimir las sinopsis de Facebook, es un error. El libro emula ser una cinta de VHS, con una carcasa de cartón como las que daba El País en los noventa, y es estrechito y de tapa dura, como una guía de viajes de lujo. Esto no me ha gustado mucho. Además de las reseñas, para rellenar, han metido unos cuantos extras definitivamente innecesarios; y fotos y chorradas acompañando cada texto que sí aportan un apoyo visual simpático.

Te gustará si estás en la cama triste y solitario, ya te has aliviado pero sigues sintiéndote desgraciado y a la deriva en el Universo, y no tienes que madrugar al día siguiente.

Miyerkules, Oktubre 15, 2014

Dial B For Blog: Spider-Man secret origins

Este otoño estoy obsesionado con Spider-Man. Más de lo habitual, quiero decir. Es mi personaje de ficción favorito (junto con Ana Botella), y leo sus aventuras desde que tengo 3 años, que yo recuerde. Y me he propuesto tapar los agujeros que me faltan, leer o releer poco a poco todos los tebeos de Spider-Man desde su primera aparición. Dejándome guiar por dos de sus obras de consulta de referencia en castellano, que tengo siempre sobre la mesita de noche (“Spider-Man. Biografía no autorizada” de Julián M. Clemente y “Spider-Man. Diario de Peter Parker” de Francesc Martínez), para no dejar cabos sueltos. Llevo leídos en un par de semanas 114 números de Amazing Spider-Man, unos cuantos de Marvel Team-up, annuals, fill-ins de otras colecciones y algunas de las miniseries y one-shots que revisitaron el origen del personaje.

Y buscando información sobre los orígenes y las influencias culturales de este mito, me encontré con este artículo del inconmensurable blog (en barbecho) Dial B For Blog, un contenedor cultural sobre cómic de superhéroes norteamericanos repleto de humor y montajes pop. Repartido en 11 capítulos (aunque el 6º se subdivide en 15 larguísimas entregas), el texto hace un repaso profusamente ilustrado a la etapa de Stan Lee y Steve Ditko, a sus influencias a la hora de inventarse al personaje y a mil y un detalles poco conocidos de las primeras correrías.

Parte del influjo de los magazines y los seriales pulp para la radio y la televisión (como los protagonizados sin ir más lejos por The Spider de Norvel Page), la serie The twilight zone, el cine post-paranoia nuclear de los 50 o los tebeos de suspense, ciencia-ficción y terror pre-code. Yo no sabía que en House of Mystery, en Shazam o en Journey into mystery ya habían aparecido diversos hombres-araña, dos de ellos escritos por Lee y dibujados por Kirby. ¡Ni tampoco que un par de ancianos llamados Tía May y Tío Ben habían aparecido en una historieta de terror de 1962 (obra de Lee y Ditko)! La evolución del comics code y todo el patético asunto de “La seducción del inocente” del mad-doctor Fredric Wertham transformó el mundo del tebeo, y por eso las creaciones de LEETKO en los primeros años son tan científicas y exentas de asuntos paranormales, vampiros y brujas (bien conocido es por ejemplo el caso del vampiro Morbius, nacido de un experimento fallido; aunque aparececió por primera vez en el número 101, de 1971, es un caso significativo). Resulta fascinante (aunque algo frustrante también) comprobar hoy que un tebeo tan influyente e icónico de la cultura popular norteamericana, en realidad no inventó nada, y que los “préstamos” del Batman de Gil Kane, de los tebeos gazmoños de Archie, los tebeos románticos (LEETKO y LEERBY se curtieron mucho más de lo que parece en Millie the model) o del Oeste que se hacían como churros en los albores de Marvel, los estereotipos del highschool norteamericano que se remontan como mínimo hasta Tom Brown’s school days (1857) y hasta los clichés del joven Superman de DC (prácticamente fusilados) conformaron el 99% de la esencia de la personalidad de Peter Parker y del resto de personajes secundarios.

El capítulo 6, “If this be my Ditko”, es un exhaustive, exageradísimo homenaje al estilo, la vida y la figura del Mestro Steve Ditko, merecida reivindicación del papel del tímido dibujante, tantos años silenciada y polémica, en la creación de todo lo que rodea a Spider-Man y muchos de los sueños íntimos de todos nosotros. El autor del texto, Robby Reed, analiza montañas de viñetas sueltas de esos 38 episodios firmados por LEETKO, y las compara con fotos reales de la biografía de Ditko. Investiga el estudio de trabajo de S.D. en los cincuenta y sesenta. Entrevé llamadas de atención y “huevos de Pascua” en ciertas viñetas, que podrían ser autobiográficas. Estudia guiños e insinuaciones sexuales en los personajes femeninos dibujados por S.D., cuya inspiración va desde los tebeos picantes de Eric Stanton hasta Betty Page, pasando por las escenas de bondage en el Wonder Woman de William Marston Moulton. Encuentra posibles gestos masones (en los “cuernecitos” del ingenio lanzarredes inventado por Parker) y posibles modelos para JJJameson o el Dr. Extraño. Repasa minuciosamente, casi enfermizamente pequeños detalles ocultos de los primeros años de publicación de la serie. Analiza el trazo del lápiz, el diseño del/los logotipo/s de la cabecera, influencias éticas, puyazos que le lanzaba Ditko a Lee en pequeños rincones de las viñetas poco antes de su airada fuga de Marvel, el trabajo de Ditko fuera de Marvel, incluye poco menos que un análisis grafológico… Y de todas estas cosas, y muchísimas más, te enteras leyendo ese artículo extenso, jugoso y repleto de dibujines.

Bajo el influjo de la relectura comprensiva que decía al principio, hace algunas semanas decidí descargarme poco a poco todo este artículo de Dial B For Blog, y montarlo en un .pdf de casi 400 páginas para poder leerlo tranquilamente offline en mi prehistórico y queridísimo tablet en color. De paso, lo subí a Mediafire y lo compartí en Twitter para que quien quiera haga lo mismo, y aprovecho para volver a poner aquí el...
enlace de descarga

Box Brown - Andre The Giant. Life and legend

Supe de este proyecto en uno de los primeros números del fanzine Atomic Elbow hace meses, donde se mostraban algunas páginas del proceso, y por fin lo vi anunciado en algún Previews de hace poco. Y ya está disponible (en USA) esta novela gráfica, homenaje diáfano y sentido a una de las figuras más interesantes del espectáculo y de la cultura popular norteamericana. Sin obviar ningún detalle ni evitar ninguna polémica (varias anécdotas de la biografía de André refieren a episodios de violencia fuera del ring, acusaciones de racismo y problemas con la bebida), la apasionante vida de este entrañable coloso es aquí narrada con crudeza y una pasión desbordantes. Con un estilo sencillo, personal y caricaturesco, de trazo infantil a primera vista, Box Brown ha realizado un trabajo de investigación inédito y exhaustivo, como demuestran las notas y la bibliografía finales. Un placer.

Black Metal Cómix (Magius, 2012)

Han abierto cerca de casa un nuevo punto de venta de fanzines y cómics de pequeñas editoriales independientes, Combustión Espontánea, y el otro día pasamos por allí de casualidad. También funciona como galería de arte (parece que se quiere especializar en arte lowbrow, y ahora mismo tienen un puñado de preciosidades de El Gato Chimney), espacio para eventos y presentaciones, y pequeño dispensario de fruslerías.

De casualidad también, encontré allí este tomo recopilatorio, de un comiquero y fanzinero de Murcia del que nunca había oído hablar, que firma como Magius, y que aglutina en formato noble más de 200 páginas de historietas de su ‘zine autoeditado entre 2001 y 2007, Black Metal. Nada más verlo supe que tenía que llevármelo a casa. La factura del compendio es impecable y es un objeto precioso, un libro de bolsillo de hojas negrísimas en el que además de las historietas (de entre 1 y 10 páginas) se reproducen las portadas originales, un montón de ilustraciones minimalistas y algo de información sobre el historial de publicación en blanco sobre negro. El estilo de Magius, a cuya evolución asistimos (y que continúa en otras de sus más recientes publicaciones a todo color que también me pillé allí), es limpio dentro del caos y la oscuridad, repleto de detalles, y acostumbra a realizar algunos collages y cortapegas muy simpáticos: algunos fondos son fotos en blanco y negro de catedrales (en llamas, casi siempre), y algunos personajes, como el protagonista de muchas historias, Euronymous, se repiten exactamente igual en todas las viñetas, en una suerte de cutout artesano al estilo South Park que hace mucha gracia. Pero el estilo, insisto, es preciosista, muy cuidado y roza el horror vacui. El tipo de letra “gótico” de los títulos queda bien hermoso, y es una pena que esas letrujas churriguerescas ya solo se utilicen en panfletos neonazis y en el eslogan “Gracias por su visita” de las servilletas de los bares.

Los protagonistas de estas historietas son malvados músicos de black metal nazional-socialista (NSBM), muchos de ellos reales (los componentes de Mayhem y el Inner Circle como Euronymous, Dead o Counti Grishnack, miembros de Burzum, Impaled Nazarene, Emperor, Darkthrone y muchos más; y también hacen cameos personajes como Hitler y Eva Braun, José Luis Torrente, Iker Jiménez o el pequeño Frijolito), caracterizados como salvajes niños de 9 años (de nuevo, la comparación con South Park me parece muy apropiada) amantes de Satanás, las snuff movies, la música ruidosa, el paganismo, los sacrificios rituales, la profanación de tumbas… La escena BM noruega de mediados de los 90 sirve en estas viñetas, 25% reales, 75% de malsano e incorrecto cachondeo, como parque de atracciones temático para que el autor se recree narrando disparates autoconclusivos, en un menjurje que incluye batallas medievales entre bandas de NSBM noruegas y cruzados en tierras murcianas, costumbrismo metalero de influencia brugueriana, chistes breves sobre flipados pintarrajeados haciendo brujeridas, crónica negra cuasi periodística o épicas colisiones entre el Bien y el Mal (que superan a las de Preacher o el Crimson de Humberto Ramos), a partes iguales. Entre la pasión del aficionado a este estilo musical y la parodia sin piedad (en la línea de Raúl el Rude o Peter Punk), la lectura de las aventuras de estos pequeñines malotes y sus sataneces me ha entretenídimo muchísimo, me ha durado un respiro (lo releeré pronto, seguro) y el tomo es una joya testimonial del movimiento que vale su peso en metal y azufre.

Metamorfosis. Visiones fantásticas de Starewtich, Svankmajer y los hermanos Quay (2ª parte)

Sesión Cuentos fantásticos I

La petite parade (L. Starewitch, 1928) Esta maravillosa recreación de “El soldadito de plomo” (un cuento, obvio antecedente de “Toy story”, que me daba mucho miedo de pequeño por un libro que tenía) protagonizada por marionetas y menaje en miniatura, es una delicia, que me recordó en varios momentos al clásico “El hotel eléctrico” (Segundo de Chomón, 1908). Desgraciadamente, a la copia que proyectaron le faltaba la música. Las marionetas del soldadito, un cascanueces de fantasía en forma de orondo cosaco, un Demonio y unos cuantos extras articulados, configuran coreografías mientras se pelean por el moñeco de una bella bailarina (que en un par de escenas se transforma en Nina, la hija de Starewitch, y pasamos a la acción real), aprovechando que los infantes humanos se ausentan del salón de juegos. Una vez más, abundan los animales antropomorfos y los insectos haciendo monerías graciosas y mágicas.

Jabberwocky (J. Svankmajer, 1971) Otra virguería maravillosa e incontestable del gran Maestro de la animación lejano-europea y extraña. Basándose en el poema surreal y dadá de Lewis Carroll, retorcido hasta la extenuación, J.S. construye una especie de poema visual rimbombante y poderosamente hipnótico animando puzzles, juguetes, muebles, animales disecados y todo tipo de objetos bailando ante nuestros ojos como un caleidoscopio con vida propia.

Skazka skazok (El cuento de los cuentos) (Yuri Norstein, 1979) Exótica película de animación experimental rusa de media hora, al parecer rodada con técnica mixta, intercalando animación tradicional y corta-pega de piezas animadas en stop-motion bidimensional, algo parsimoniosa y metafórica a la que no vi la gracia y que creo que empachó a buena parte de la audiencia. El lobo, habitual protagonista de los cuentos clásicos, recorre una y otra vez los mismos lugares y collages pintados, mostrando las distintas aristas progreso tecnológico, los sentimientos, la propia existencia y los límites entre ficción y realidad; o algo semejante.

Ein Brudermord (Hnos. Quay, 1980) Una breve pieza de animación onírica, cubista y feísta con marionetas, que reproduce fugazmente un texto de Kafka (“El fratricidio”). Un entretenimiento de experimentación y aprendizaje sin pena ni gloria.

Zánik domu Usherú (La caída de la Casa Usher) (J. Svankmajer, 1980) No conocía esta obra maestra, absolutamente fascinante. A partir del texto de Edgar Allan Poe leído por un narrador neutro pero expresivo, Svankmajer da rienda suelta a todo su talento y representa el drama de la familia Usher y la destrucción de su mansión animando foto-a-foto tierra, piedra, madera, barro y otros elementos inertes. La erosión “mágica” de las paredes ante nuestros ojos, las telarañas que crecen de la nada, sillas que se parten y se reducen a cenizas ellas solas, pedruscos que ruedan y se ahogan en el barro, martillos y clavos retorciéndose y consumiéndose… Un final de sesión asfixiante y poderosísimo.

Metamorfosis. Visiones fantásticas de Starewtich, Svankmajer y los hermanos Quay (1ª parte)

En este countdown para Halloween tan estimulante, en el que los murciélagos adelantan su ciclo con el cambio horario, terribles tormentas eléctricas nos acometen, los árboles se retuercen y mudan y los depredadores y bestezuelas empiezan a desperezarse en sus tumbas, ha llegado a Madrid la impresionante exposición “Metamorfosis”, comisariada por Carolina López. La asombrosa muestra es una maravilla atemporal plagada de instrumental médico, maniquíes anatómicos desmembrados, objetos de poder, libros (¡en una vitrina hay una primera edición de una de las obras enciclopédicas deAthanasius Kircher!), animales disecados, teatrillos, películas proyectadas en las paredes y sobre todo marionetas, aperos de stop-motion y memorabilia de ensueño proveniente de las piezas audiovisuales de Stanislas Starewitch (1882-1965) y Jan Svankmajer (1934-). Genios torcidos del cine de género, claros antecesores e influencia en mil y un artistas contemporáneos y modernos como Terry Gilliam, Tim Burton, Wes Anderson, Henry Selick, Émile Cohl, Olivier de Sagazan, Walerian Borowczyk, Hayao Miyazaki, Hideshi Hino, Suehiro Maruo, Bill Plympton, Rob Zombie, Trevor Brown, Romain Slocombe, Mayhem, Marilyn Manson, Whitehouse, Joe Coleman, todos esos animadores de plastilina ocre y cubista que acababan sus piezas con Kóniec, las cortinillas de la MTV de los 80, los que hacían las piezas estrambóticas intercaladas en Barrio Sésamo (esa inolvidable Pepita Pulgarcita), en Liquid Television, en El Planeta Imaginario… O los propios hermanos Stephen y Timothy Quay, que forman parte de la muestra cerrando este paseo por el lado extraño, curioso, malsano y oscuro del siglo XX.

Soy un apasionado de las exposiciones, los anticuarios, los museos, las casas-museo, las galerías de arte, los jardines privados, las ferias de papel antiguo, los zoológicos y las visitas guiadas por la ciudad (que son como exposiciones en bruto y al aire libre); de contemplar estanterías ajenas, de las jugueterías plagadas, de los lineales de los badulaques exóticos, de los gabinetes de curiosidades, de las exhibiciones de atrocidades, de escribir listados de palabras y nombres propios entre comas, y en general de todos los sitios en los que se aglomeran a la vista objetos hermosos o curiosos reunidos para el deleite visual, a los que pueda acudir en mi tiempo libre, y a poder ser sin pagar mucho ni que haya muchos jubilados (ni mucho menos turistas); y suelo tener la agenda repleta y me acerco como mínimo a tres de estos lugares cada semana. Y aunque no me gusta mucho La Casa Encendida (me siento como yendo a una sucursal bancaria o recorriendo los pasillos de la facul… ¡a mi edad!), estoy yendo mucho estos días a visitar esta exposición, un poquito cada vez, y sobre todo me quiero apuntar a todas las etapas de las proyecciones audiovisuales, que son los martes; y los martes son mis domingos.

Respecto a la exposición en sí… es una pasada, una línea trazada a través de casi todo lo que más me gusta. No he terminado de verla entera (ya que pretendo ir semanalmente hasta final de año a ver las proyecciones), y me falta todo el grueso de lo de Svankmajer, pero tiene una pinta escandalosamente hermosa. Starewitch era un entomólogo obsesivo y minucioso, que aún cuando el cine era mudo comenzó a animar fotograma a fotograma a sus insectos y a los muñecos que construía inspirado en las (terribles, grotescas y para adultos) fábulas de los hermanos Grimm o Hans Christian Andersen, tomando como referencia las primerísimas piezas de animación de la prehistoria del cine, obras fantásticas y que he visto mil veces como las creadas por Georges Meliès o Segundo de Chomón. En la exposición podemos ver, además de algunos fragmentos de sus obras, muñecos y dioramas originales, instrumental, colecciones de insectos y otras obras, objetos y/o menciones a antecedentes como Mèlies, Lotte Reiniger, Arcimboldo, Francisco de Goya, Franz Kafka, el modernismo, el expresionismo, el surrealismo, el cubismo, la alquimia, la taxidermia, la medicina pretérita… Una muestra de objetos imprescindible y que me tiene entusiasmado.

Sesión Gabinete de curiosidades

Les grenouilles qui demandent un roi (L. Starewitch, 1922) Preciosa fábula muda y en stop-motion, protagonizada por unas graciosísimas ranitas antropomorfas (que parecen de Sylvanian Families) que elevan sus plegarias al dios Júpiter para que las organice y las envíe un gobernante o un jefe de estado, con dramático resultado. El coloreado chillón del metraje restaurado, y en pantalla grande, me dejó un indeleble recuerdo de esta simpática y al mismo tiempo grotesca historia fantástica con moraleja, efectos especiales y marionetas antediluvianas, en la línea del mejor Chomón.

Le vampire (Jean Painlevé, 1939-1945) Esta pieza de complemento (cine científico-buñuelista a partes iguales) es un documental zoológico, breve e insólito (y bastante mondo y sensacionalista), alrededor del vampiro real: el desmodus rotundus sudamericano, y su habilidad para succionar la sangre de sus presas mostrada con crudeza y en primerísimo plano. Al mismo tiempo que el narrador nos pone en situación partiendo del “Nosferatu” de Murnau y advirtiéndonos de cómo ese cobaya sedado, cuyo buche está siendo lentamente perforado por el murciélago, podríamos ser nosotros. Una curiosidad algo gore para exhibición de atrocidades animales.

Historia naturae (Suita) (J. Svankmajer, 1967) Una maravilla. Uno de esos preciosos juegos florales habituales en el Maestro Svankmajer, animando fotograma-a-fotograma objetos, mobiliario y sobre todo animales disecados a ritmo de diferentes estilos musicales. Una coreografía impresionante y bonita a cuenta de objetos de taxidermista, huesos, vitrinas, jaulas, ordenada a partir de las diferentes especies del reino animal. Este tipo de piezas son en sí mismas como una exposición viviente en formato videoarte, un muestrario de las curiosidades y obsesiones del autor, animada de forma magistral, con su toque de humor grotesco y su atención al detalle y a la música.

Kostnice (El osario) (J. Svankmajer, 1970) Curiosísima pieza que documenta una visita al osario de Sedlec, en la República Checa. Un lugar espeluznante y único en el mundo, bajo la iglesia de un pequeño cementerio. Existen otros osarios o acumulaciones de esqueletos y calaveras humanas en el mundo (probablemente el más famoso sea el de las catacumbas de Roma), pero en el de Sedlec a alguien se le ocurrió construir esculturas con esos huesos. Por todos los rincones de esta cueva contemplamos terroríficos arcos, cúpulas, lámparas, columnas, candelabros, etc., minuciosamente armadas con huesos y calaveras humanos. Un lugar ideal para dar rienda suelta a las fantasías de Svankmajer, que en este caso no puede manipularlos ni construir caleidoscopios y laberintos animados en stop-motion, como probablemente le hubiera gustado, sino que se limita a manejar lenta, rítmicamente la cámara por las estancias. De fondo, el crepitar de la cadena de una antigua bicicleta nos pone los pelos de punta a medida que olvidamos que es un ruido golpeteo, y no cálcico y tenebroso. En lugar de un narrador en off, la brillante mente de Svankmajer concibió mantener el audio de la guía turística (suplente para más señas) que recorría la zona haciendo comentarios para los turistas. Con sus tics, sus quejas y sus comentarios mundanos e incluso involuntariamente cómicos, como contrapunto grotesco a las pesadillas primigenias que evocan las imágenes.

The phantom museum (Hnos. Quay, 2003) No conocía de nada a los hermanos Quay, salvo por lo que había podido ver en la exposición y en el catálogo de la misma (que compré el primer día). Estos dos gemelos idénticos de origen británico son dos apasionados del cine y el universo de Svankmajer, e igualmente comparten esa obsesión por el movimiento mágico de los objetos, la ciencia bizarra y el lado morboso que todos escondemos. Sin llegarle a la suela de los zapatos al Maestro (ni pretenderlo), este corto es un breve paseo por una extraña colección de prótesis médicas vintage, que se mueven solas por varias estancias mientras una especie de misterioso polichinela gastonlerouxiano las recorre a ritmo de una fea música ambient.

The cabinet of Jan Svankmajer (Hnos. Quay, 1984) Mucho más vistoso e interesante este diáfano homenaje de los Quay al Maestro y su imaginario. En colorido stop-motion con marionetas, teatrillos (el principal de ellos se puede ver en la expo), collages de diversa índole y referencias a Arcimboldo, Dalí, Kafka, Mèlies, Starewitch… Un exótico y bonito videoclip (una vez más, me falla la selección musical) de pleitesía.

Linggo, Oktubre 12, 2014

"Sector Zero 4" (Alfonso García, 2014)

Ayer se hizo público el palmarés completo del Festival de Cinema Fantàstic de Sitges. Supongo que el año que viene por estas fechas estaré viendo esas películas a solas en casa con un gato a cada lado, en lugar de dando voces, lanzando tuercas, pataleando y haciendo la ola entre la horda de peludos con camiseta negra y acreditación que asiste desde hace 47 años a este evento, que debe de ser mucho más divertido. "El año que viene voy, coñe", me digo a mí mismo ahora mientras miro las fotos y tecleo en el buscador de torrents. Este año, además, mi corazón y mi cabeza estaban allí más que nunca, porque entre otros amigos y conocidos acudió al festival mi compañera y colega Laura, una actriz impresionante de 30 años a la que admiro y quiero un montón, y que protagonizaba uno de los cortometrajes pre-seleccionados para la segunda edición del Phonetastic Mobile Film Festival. La película, de 5 minutos, es impresionante, y aunque no lo parezca por la postpro, está rodada enteramente con un iPhone moliente:

La presencia de "Sector Zero 4" en Sitges era un acontecimiento que me hacía mucha ilusión, y durante algún tiempo soñé con estar allí presente durante la proyección. Sí estuve muy pendiente durante casi todo el proceso, porque a Laura la veo casi a diario: los primeros contactos, la lectura del guión, los nervios del finde del rodaje, las primeras imágenes que llegaban por whatsapp, el momento en que pudimos ver la historia completa colgada en la página y, por fin, sometida a las críticas y las votaciones del público, la ilusionante campaña en redes sociales... Y al final, el corto de Laura fue preseleccionado para poder verse en Sitges, y optaba a una de las preciosas estatuillas. Creíamos que los ganadores serían anunciados el día de la gala en la que se proyectaron los cortos... pero no, hubo que esperar una semana más, hasta la mañana de ayer en la que se hizo público el palmarés completo. Y ganó. "Sector Zero 4", "Premio del jurado", bla bla.

Hubo otro premio dentro del Phonetastic, el otorgado por el público. Como suele suceder en estos asuntos, lo ganó la pieza de los más espabilados, los más pájaros; un cortometraje horrible, en el que el uso de la cámara del móvil es totalmente testimonial, los actores dan risa y la historia está muy mal contada y no se entiende bien. Parece ser que hay un mocho con ojos debajo de una cama que mata a uno, o algo. Pero estuvo expuesto más que el resto para que le pudiera votar la gente, y recibió miles y miles, pero miles de votos a través de La Internet. Un éxito. Y se han llevado una estatuilla, los monstruos. Todo esto lo viví en directo también, y fue muy frustrante, y me vine un poco abajo porque pensaba que el corto de Laura y otros que me gustaban más, iban a pasar desapercibidos debido a esa campaña tan extraña y a esos miles de "personas" dando muchos puntos a ese corto y quitándole puntos al resto. Pero bueno, al final el jurado preseleccionó unas cuantas películas, y de entre ellas decidieron otorgarle el premio al corto de Laura. Mejor cortometraje de género rodado con un móvil, en el festival de Sitges. Es un trampolín extraordinario, y espero que mucha gente vea el trabajo de Laura y todo lo que conlleva que este corto tenga ese aspecto, ese ritmo y cuente tantas cosas con cuatro frases de diálogo. A mí me ha hecho mucha ilusión y me he emocionado mucho con esto, y me alegro de que haya salido bien. Espero que a Laura y al resto del equipo les vaya mejor a partir de ahora en esta profesión tan difícil que han elegido. Especialmente, en estos tiempos tan complicados y teniendo que aguantar a estos señores tan miserables que rigen nuestros destinos y desprecian con tan especial inquina la industria cinematográfica española. Enhorabuena a los premiados.

Martes, Oktubre 7, 2014

VVAA - Historia de la Música Rock: Locas (2013)

Llego muy tarde, como siempre, a la recomendación de este disco; pero por si a alguien se le pasó en su momento, que sepa que un fan de Locas, la soap indie de Jaime Hernandez, armó un recopilatorio de .mp3's coleccionando todas las canciones que se mencionan o "suenan" en los 50 primeros números de la serie.

La música de ficción, la música que suena en las obras de ficción, las referencias musicales en los tebeos y los propios grupos de música ficticios, son una de mis pasiones. Y aunque no soy un gran seguidor de la obra de ninguno de los hermanos Hernandez, este artefacto me pareció hermosísimo, y además la selección musical es espléndida. Precisamente, se puso en circulación por las mismas fechas en las que yo estaba acabando mi fanzine sobre música y lucha libre, y en este disco suena el himno Los luchadores ("El Santo, el Cavernario..."), junto a otros clásicos deliciosos y sui-generis como Tear in my beer, Dry bones, jingles televisivos e impepinables hits de punk, rock, hardcore y glam de un gusto exquisito.

Aunque lo que fue un flechazo fue la portada. Para envolver la impecable selección, el autor decidió homenajear (como ya hicieron antes Pussy Galore) la imprescindible serie de vinilos españoles "Historia de la Música Rock", de calidad intermitente, que se distribuyó en los ochenta con la enciclopedia musical coleccionable del mismo nombre. Un guiño precioso para el connoisseur y el melómano de batalla y baratillo.

"Wild wild west" (Barry Sonnenfeld, 1999)

Mi sorpresivo y feliz descubrimiento reciente de la saga "Men in black", me hizo darle una oportunidad el otro día a otra obra a caballo entre estos siglos de Barry Sonnenfield, también a mayor gloria de Will Smith, que igualmente había olvidado por completo, por miedo a encontrarme un estúpido y oportunista remake bakala para la generación con déficit de atención. Sin embargo, una vez más, estaba equivocado y, transcurrido algún tiempo y desprovisto de expectativas ni prejuicios, "WWW" me entretuvo bastante. Además, bastante poco steampunk se hace con grandes presupuestos, como para hacerle ascos. El carrusel de trenes a vapor llenos de gimmicks, tarántulas robot gigantes y armas retro-futuristas es tan abundante, y los actores están tan simpáticos y decentes, que lo de menos es que la historia sea tan hueca, llena fallida y apresurada. Un entretenimiento recomendable.

"Tintin vs. Batman" (Hergi)

Desgraciadamente, creo que a mi generación nos llegó tarde el influjo de Tintín, y soy de esos que no sienten una especial fascinación por sus aventuras; y es más, su lectura nos resulta un poco farragosa. Bueno, voy a hablar por mí, por si acaso, pero en los ochenta estábamos lo suficientemente sepultados y seducidos por los narizones de Bruguera y los superhéroes americanos como para prestar atención a esas obras maestras pretéritas de las que oíamos hablar constantemente. Esa explosión del tebeo para adultos europeo y sudamericano de los ochenta me vino un poco grande, y tengo bastantes lagunas en este asunto. En casa tengo, como todo español de bien, toda la colección de Tintín, y apenas he leído algunas aventuras por encima. Ante la clásica dicotomía, siempre he sido más de Astérix; más de Superlópez que de Mortadelo, más fan de Garfield que de Mafalda, etc. Otra cosa es la curiosidad por el sugestivo pastiche pop, y más si se trata de un producto gamberro y apócrifo como este extraordinario "Tintin vs. Batman" que cayó en mis manos en formato digital hace algún tiempo, y que está hecho con tanto cariño como actitud punk. Por sus páginas (en blanco y negro, y con un estilo pretendidamente sucio pero al mismo tiempo respetuoso con las primerísimas aventuras firmadas por Hergé) no solo desfilan los principales secundarios y villanos residentes en Gotham, sino también un taxista clavadito a Rank Xerox o un cabreado Snoopy. La historia es disparatada y absurda, y en ella ambos héroes deben unir fuerzas para derrotar al Joker, Catwoman, el Pingüino o los gigantescos trofeos de la Batcueva revividos. Un curioso menjurge pirata a archivar cerca de esos otros fascinantes crossovers de tebeo como Archie vs. Punisher, Superman vs. Mohammed Ali, Tintín en Suiza, Star Trek vs. X-Men, Savage Dragon vs. Obama, Spiderman vs. el SNL, Los Vengadores vs. David Letterman, etc.

Raymond Carver - "Catedral" / "De qué hablamos cuando hablamos de amor". Ermanno Cavazzoni - "Breviario de idiotas". Michael Chabon - "Un mundo modelo". J.D. Salinger - "Nueve cuentos"

Con bastante retraso, hago acuse de ingestión de mis lecturas (o relecturas) de mis vacaciones de verano. Antologías de cuentos breves de algunos de los más grandes escritores norteamericanos (y un divertimento italiano) del siglo XX que han estado ordenados en mi mesita de noche, acompañándome en las últimas horas de cada día y ennobleciendo mi actividad onírica. Cualquier pequeña anécdota sucia e irrelevante, contada por Raymond Carver con su característica prosa cruda y frugal, sienta como un tortazo al doblar la esquina. Ciscándose en el Sueño Americano, los personajes de estas historias son grises borrachos, divorciados, nihilistas y cínicos de clase media enfrentándose a sus demonios y a menudo dejándose llevar definitivamente por ellos. El "Breviario de idiotas" de Ermanno Cavazzoni es un divertimento hagiográfico surrealista e hilarante sobre lo que vendrían a ser las némesis de los más grandes inventores y genios de nuestra historia, en forma de colección de disparatadas fábulas añejas. Probablamente, Chabon es mi escritor favorito, y este precioso librito de bolsillo, su segunda colección de cuentos, se me había resistido hasta ahora. Las obsesiones habituales del autor (la ruptura sentimental, la infancia, la soledad) permanecen intactas, y la aspereza de su lenguaje, deudor de Hammett, Fante, Cheever o el propio Carver contrastan con las desternillantes y coloristas novelas que le he leído ("Las aventuras de Kavalier y Clay", "El sindicato de policía yiddish", "La solución final"), y cada uno de estos cuentos es una joya refulgente y desasosegante. Me dio por releer o catar por primera vez estas colecciones de cuentos hace un par de meses, después de que un amigo, que se iba de vacaciones, viniese a mi casa a por algunos libros para llevarse. Estuvimos casi toda la tarde desordenando estanterías y charlando de literatura americana contemporánea, y me picó el gusanillo. De paso, me recomendó los "Nueve cuentos" del maestro J.D. Salinger, que no tenía, y casualmente al día siguiente lo encontré entre una pila de cosas en Ábaco. Cáustico, incómodo y sorprendente, algunas de estas historias de Salinger resulta impensable que pudieran haberse publicado en los años 50, y funcionan como un disparo a la misma línea de flotación del sistema capitalista, la brecha entre clases sociales y la hipocresía de los poderosos.

Martes, Setyembre 16, 2014

Lunes, Setyembre 15, 2014

"Rancho Drácula" (Col. Kansas, Nº 115; Silver Kane, 1960 / 2014)

A finales de los 50s, el Maestro Francisco González Ledesma se atrevió a mezclar el misterio sobrenatural de la Vieja Europa con el popular género de pistoleros del Lejano Oeste. La novela tenía en vilo a varios cazatesoros, que por fin hemos podido gozarla gracias al blog BolsiLibros, y su digitalización a petición del autor. Se trata de una novelita de casi 250 páginas, que en realidad, tengo que decirlo, decepcionaría al aficionado raso a los chupasangres, ya que los sustos y el folklore transilvano escasean; sin embargo, como western de entretenimiento es una delicia, la prosa de Kane es apasionada, y la acción trepidante. Todo gira en torno a la adquisición del auténtico ataúd del Conde Drácula por parte de un acaudalado terrateniente, que colecciona objetos curiosos en su rancho en mitad del desierto de Nevada. No hay un protagonista claro en la historia, sino una sucesión de encontronazos entre forajidos y cazarrecompensas, que nos lleva de Carson City a Little Sun y al Rancho Diamond, donde tiene lugar el cénit. Hay por ahí un desgraciado disfrazado de vampiro y un aficionado a los desmodontinae, mucho tiroteo, extraordinarias punchlines e imágenes dignas de Leone, pero poca agua bendita.

El texto anterior lo publiqué en el efímero blog colectivo Microcritic el pasado 4 de mayo de 2011. Hacía algún tiempo ya que yo era uno de esos cazadores de bolsilibros, obsesionado con la leyenda de "Rancho Drácula", esa magnífica e inconcebible novela de a duro de temática paranormal. Mi búsqueda de "Rancho Drácula" terminó de manera fortuita e inesperada casi dos años más tarde, el 12 de febrero de 2013. Un par de semanas después, redacté el siguiente texto, para un blog de reflexión personal que tenía por ahí:

En los últimos meses han venido a mí tres objetos de poder, tres libros, que deseaba con mucha fuerza, cuando ya había dejado de buscarlos.

El primero fue
"Cementerio de animales" de Stephen King, que no es un libro difícil de encontrar (hoy mismo lo he visto en una tienda de segunda mano, en la misma versión de Plaza y Janés de tapa negra). Lo que sucedió fue que lo estaba leyendo, lo perdí y una hora después lo volví a encontrar de manera fortuita: vino a mí. Fue hace unos seis meses. Estaba leyendo "Cementerio de animales" con mucha atención. Recuerdo que llevaba la lectura muy avanzada; buena parte lo leí una tarde en una sucursal de FresCo. Es una cadena de restaurantes autoservicio, en la que por un precio módico puedes comer cuanto quieras, hasta hartarte; todo sabe igual, es bufé libre frío y plasticoso, pero en mis días de resaca antes de mudarme, iba allí bastante, a eso de las seis de la tarde, porque no cierran. Estuve solo allí, en el que hay en la calle Carranza, un par de horas, levantándome a por otro café a cada rato. Seguí leyéndolo de noche, y al día siguiente me quedaban pocas páginas para terminarlo. Por la mañana cogí un autobús hasta Cuatro Caminos, porque iba a hacer unos recados, y cuando caminaba por Bravo Murillo me di cuenta de que lo había perdido, lo había olvidado en el autobús. Me dio bastante rabia, aunque tampoco era un objeto muy valioso aunque llevase muchos años conmigo. La putada, claro, era que no podía dejar de leerlo mucho tiempo o perdería el hilo. Fui al Hiper Cómic de Tetuán, que me pillaba de paso, y pregunté por el libro. Tenían varios de Stephen King, pero no este; no recuerdo qué compré, pero seguro que compré algo. Y después de pagar, cuando ya iba a salir, eché un vistazo en la pila de tebeos que tienen para regalar. Tienen tanto género, que hay una columna de revistas, tebeos y libros junto a la caja que te puedes llevar gratis. Pues ahí estaba, otro ejemplar de "Cementerio de animales" de la misma edición que hace un rato estaba leyendo. Gratis.

El segundo artículo que me vino a buscar fue el número 3 del fanzine
Le bon vivant, revista underground de actualidad para vividores y sibaritas que editaban Oswaldo Cornelius y Caasi Masivo a principios de siglo. Yo tenía todos los ejemplares, y hace muchos años vino a mi casa mi colega F., en un momento dado se fue a cagar y pilló esto, al azar, de una estantería. Le hizo gracia, así que se lo presté para que acabara de leerlo. F. es geólogo e ingeniero de minas, se dedica a explotar el paisaje en busca de silicio, así que en Madrid no tenía futuro laboral. Se fue a vivir a la Sierra, al casoplón familiar. Luego, a Castellón, después huyó a Santiago, de ahí a París, y ahora mismo lleva 4 años en China. Nos vemos poquísimo, ,así que me da vergüenza recordarle que soy un maníaco extravagante, y que echo tanto de menos tener mi colección completa de Le Bon Vivant como a él. Así que lo di por perdido. Un día, hará también unos 6 meses, decidí buscar ese ejemplar en Todocolección. Encontré una tienda que lo vendía, y estaría en mi casa por 14 euros. En un apretón, fui, y me lo compré. Pues al día siguiente, AL DÍA SIGUIENTE, después de más de 10 años echando de menos mi ejemplar, estaba con mi colega JF de tiendas, y en una librería de viejo de la calle Santa Engracia, trasegando entre tebeos antiguos, encontré una copia de Le Bon Vivant número 3. Me quedé loco. Lo compré por 50 céntimos, y obviamente a la vendedora de Todocolección le parecería un impresentable cuando rompí nuestro trato comercial, pero para qué quería dos, y encima desembolsar ese dinero… La semana pasada estuve visitando a F., que aunque sigue en China ya planea volver, se ha comprado con su esposa un chalet adosado precioso en Manzanares. Cuando nos despedíamos, me dio una bolsa que su madre había guardado para mí: mi colección de grapa de Bone (ni me acordaba), unos cuantos tebeos y revistas más (no todos eran míos) y mi genuíno LBV3. Esa misma tarde lo regalé.

El encuentro fortuito más gordo fue el pasado 12 de febrero. Estaba de nuevo con JF, y ambos, como miembros fundadores de The Bolsilibro Appreciation Society, estábamos rastreando librerías y almonedas de segunda mano de Madrid. Sin objetivo alguno: pillar novelitas de ci-fi y terror baratas. Mi búsqueda de
"Rancho Drácula" la había abandonado hacía tiempo, consciente de que era totalmente imposible encontrar un ejemplar, ni siquiera en tiendas de subastas de internet. "Rancho Drácula" es una novelita de bolsillo de la colección Kansas (número 115, publicada en 1960), escrita por Silver Kane (don Francisco González Ledesma), que goza de la categoría de mito: son muchos los aficionados a esto de los bolsilibros, probablemente todos, quienes quieren poseerla. Ojo, porque ni siquiera el autor tiene un ejemplar. El Santo Grial de las novelas de kiosko, o uno de ellos. Una historia sobrenatural, con Drácula visitando el Salvaje Oeste, escondida entre miles de ejemplares de novelitas vulgares de vaqueros no sobrenaturales. Una joya. En varios blogs de cazadores de novelas se suspira, se lloriquea por poseerla. Un afortunado coleccionista la encontró hace un par de años, y con permiso (más bien, a petición) del propio Silver Kane, la puso a disposición de todos nosotros en formato .pdf hace dos años. Mi búsqueda había terminado, en cierta manera: la imprimi y la leí. Siempre que salía "de caza", seguía buscándola, era mi excusa para echar un vistazo entre las montañas de novelas del Oeste, que nunca me han interesado (aunque descubrí que el pastiche de western sobrenatural, gracias a la leyenda de Rancho Drácula, tuvo una segunda oportunidad en los noventa, cuando el mismísimo Curtis Garland se dedicó a introducir personajes como Jack el Destripador, fantasmas o el propio Conde Drácula en sus novelitas de vaqueros para la editorial Astri). La colección Kansas es más antigua y de un formato ligeramente mayor (y con más páginas) que el resto de las que se encuentran a centenares en cualquier tienda, así que no me costaba nada seguir buscando. Encontré más novelas de Kansas, que son difíciles de pillar, pero no me interesan: yo quería tener mi Rancho Drácula. Pues aquella mañana, The Bolsilibro Appreciation Society seguimos a nuestro instinto hasta la cuesta de Moyano después de visitar un museo bastante imbécil. Y en el segundo o tercer puesto según se baja la cuesta, mientras rebuscaba entre un montoncito de novelas cualesquiera, de "una a dos euros tres por cinco euros"… apareció un ejemplar de "Rancho Drácula". En muy buen estado. El librero, sonriendo maliciosamente, me dijo que le había llegado esa misma mañana. Todavía miro con recelo mi copia de "Rancho Drácula", temeroso de que su adquisición, su entrada en mi casa por su propia voluntad, haya desencadenado alguna maldición.

Recuerdo que de vuelta a casa, me hice una foto con mi amigo JF, sosteniendo mi copia de "Rancho Drácula" con cara de bobo. Pues bien, ha pasado el tiempo. Ya releí mi ejemplar físico de RD, e incluso y resulta que hace un par de meses la editorial Darkland ha reeditado el texto original de Silver Kane, y RD puede ser adquirida y disfrutada por las generaciones venideras. En estos años, he conocido a algunos otros madrileños aficionados a los bolsilibros. Sigo rebuscando de vez en cuando tiendas de viejo, chamarilerías, mercadillos de pulgas y mierdulerías de todo tipo en busca de más bolsilibros de mis colecciones fetiche: Indiana James de Astri, Selección Terror, ¡Kiai!, Tam tam y La conquista del espacio de Bruguera, bolsilibros eróticos de editoriales ignotas, noveluchas policíacas o del Oeste que aparentemente contengan pastiche, zombies, vampiros o licántropos, weird western, los bolsilibros prohibidos, los que escribieron Julen Madariaga, Rafael Azcona o Primo de Rivera bajo seudónimo, etc. Incluso ¡di una charla sobre bolsilibros en la Central de Callao! (estuvo muy guay, llevamos mucho material, proyectamos portadas y como colofón habíamos invitado al Vaquero del Rastro).

De hecho, los bolsilibros están de moda. Hoy mismo, 15 de septiembre de 2014, he ido a dar un paseo, a cazar libros escondidos en alguno de mis cotos de caza no-tan-secretos de la ciudad. Entre otras cosas, he encontrado, por 1 puñetero euro, una copia impecable de "Salón Kitty - Burdel SS" de Karl Von Vereiter (1976), y un Curtis Garland de 1985, de esas reediciones de terror para Ediciones Forum. Después he ido a Estudio En Escarlata, un lugar hermosísimo, y he comprado, por fin, "Sherlock Holmes en España", una obra con una pinta extraordinaria de 628 páginas, que espero reseñar pronto, obra del Maestro Alberto López Aroca. En este mismo blog ya reseñé hace más de un año el fanzine de mitología creativa de Aroca "Sherlock Holmes en Rancho Drácula", una gozada; pues para cerrar el círculo, me he pillado esta tarde también la reedición moderna, de la citada editorial Darkland, de "Rancho Drácula", cuyo prólogo, obra del propio Maestro López Aroca, se abre citando parcialmente mi texto sobre libros que te encuentran y serendipias literarias que puse íntegro arriba:

Y de vuelta a casa, cargado con una pila de libros viejos y nuevos y unas pechugas de pollo, venía pensando en todo esto. En la Bolsilibro Appreciation Society y nuestras reuniones clandestinas, las tertulias holmesianas y las visitas guiadas por el Madrid de segunda mano; en la tarde que pude saludar a Curtis Garland y Frank Caudett en el Café Comercial; en el día que conocí a José Luis Macías, portadista de la colección Luchadores del Espacio de los años 50, y me firmó un póster que tengo colgado en el salón; en aquella novelita de J.B. de 1966 que pocos saben que oculta mensajes de auxilio desesperados de un auténtico contactado por UMMO; en ese desván de una casita de campo de un pueblo de Asturias donde estuve hace años, y que aún guardaba extraños bolsilibros de ciencia-ficción de los sesenta que olían a nuevo; en esa inocente novelita de kiosko de 1973 escrita por un gris funcionario de Bruguera, que anticipó el advenimiento de Internet, la que se adelantó 20 años al argumento de "Terminator 2" o aquella otra que predijo el 11-S; y en que algunos moriremos sepultados y consumidos por el pulp.

Linggo, Setyembre 14, 2014

VVAA - A new kind of mambo vol. 1 - 42

Twilightzone sigue siendo un lugar de ensueño, y en estas últimas semanas están subiendo uno por uno las docenas de recopilatorios que un tal Johnny Q está elaborando bajo el epígrafe común de "A new kind of mambo". Hasta la fecha han colgado ya 42 volúmenes de discos virtuales recopilatorios de música retro no-garagera con cierto regusto exotica, que es en lo que consiste todo esto. Con títulos individuales como "Tequila slammers", "Hey senorita!", "Shufflin' Hungarians", "Showstoppin' bugaloo", "Me gusto", "¡¡¡Ritmo caliente!!!", "Blues for Cuba", "Egyptian cha-cha", etc., y unas portadas y contras bien bonitas que está fabricando el muchacho (mi favorita, por pura mitomanía, es la del vol. 13, esa perversión del "Garagepunk cha-cha-cha unknowns" tan poco sofisticada), esta inabarcable colección desentierra viejas curiosidades de la música popular principalmente norte y suramericana, así como algunas delicias orientales, europeas o del África marrón. Cercanos al espíritu de las Melodías Pizarras Edición Terráquea (que no todo va a ser garage, chicharra y raca-raca), aquí se aglutinan sin complejos (y sin mucho orden) rompepistas salseros, merengue bizarro, boogaloo eléctrico, crepitantes bollywood delights, góspel underground, oscuras baladas africanas, alaridos de la palpitante jungla o novelty rockabilly, de esos tiempos en que el pop-rock lo hacían las orquestas e iba de la mano del mento, el mambo, la samba, la rumba, el dengue y el tango. Estoy descubriendo verdaderas maravillas en este cajón de sastre y haciendo mi propia criba; porque yo también pincho de vez en cuando en algunos bares, como todo el mundo.

Miyerkules, Setyembre 10, 2014

Fem Dom #0, 1 y 2 / Rattenkönig #1, 2 y 3

Descubrí este fanzine el otro día tirado en el sofá navegando por las etiquetas de Instagram; a través de una foto que algún cliente satisfecho había hecho. Me puse en contacto con ellos después de curiosear un rato por el trabajo de ambos responsables de Psyclops Graphix (Dr. Chainsaw y Mistress Ratt, novios, DIY's y residentes en Barcelona), y les pedí los 3 números que han sacado hasta la fecha de cada uno de sus respectivos fanzines, Rattenkönig y Fem Dom. Me llegó el paquete el lunes, y además de los fanzines tuvieron el detalle de incluirme un par de fliers, un par de stickers, un marcapáginas y una ilustración brutal a color en A5, con un dibujo a mano dedicado por Dr. Chainsaw en la parte de atrás, que es la leche. Todo fantástico, todo tenía muy buena pinta y rezumaba una fragancia a underground añejo de toda la vida que tiraba de espaldas. Me faltaba leerlos, y una vez hecho estos panfletillos de Psyclops Graphix se han convertido instantáneamente en una de mis publicaciones favoritas del momento. Estaré muy pendiente, porque el último número salió en junio de este año.

Tanto Fem Dom como Rattenkönig son dos fanzines de corte clásico (folios impresos en blanco y negro, la portada en negro sobre folio de color, doblados y con dos grapas, como Dios manda) centrados en el maravilloso mundo del comix underground, el weirdo, el hot rod, la línea tremenda, la ponzoña y en general la pintura purulenta y el mal gusto. El espíritu de Basil Wolverton, Ed "Big Daddy" Roth, Rob't Williams, Robert Crumb, Boris Artzybasheff, Gilbert Shelton, Kim Deitch, Coop, el fanzine Weirdo, MAD Magazine, las ratas gigantes mutantes y llenas de mierda y los dibujos animados de Disney mutilados y pestilentes inspiran cada una de sus páginas, por las que desfilan ilustraciones exclusivas de Dr. Chainsaw y Misstress Ratt, pero también de almas afines como José Tomás, Naxo Fiol, Ladrón, Mik Baro, Chico Félix, Sergio Zuñiga, David Guell, Javi Godoy y otros, además de algunos colegas internacionales.

Al margen de las ilustraciones a toda página (A5 en general, y alguna splash o póster central en todos los números), a mí lo que me gustan de los fanzines son las letras, devorar textos sobre asuntos de los que solo es posible leer en artículos autoeditados como éste. En cada número de Fem Dom incluyen un par o tres relatos (de la editora, de Cristina Monteserín, o los asquerosos y cachondísimos cuentos de Antonio Giménez Román), mientras que en Rattenkönig han optado por la información bizarra, incluyendo en cada número entrevistas exclusivas (Darren Merinuk, Luis "Herpe", Stephen Blinkenstaff, Dennis Worden, Pat Moriarity), apologías (Douglas Bagge, prólogos de Wau el de los Arrrghs! o Bone el de los Anomalys), sección de recomendaciones de viejos discos de garage y la sección "El Vertedero", un cajón de sastre de asquerosidades al mejor estilo del "Planeta Enfermo" que hacía Manolo Valencia en El Víbora. Todo fantástico. En estos textos he descubierto a personajes como Steve Fiorilla o a los italianos savajes The Bone Machine, que ando escuchando ahora mismo.

En definitiva, un fanzine precioso, baratísimo, repleto de contenidos y dibujos para enmarcar, especializado en una de las subculturas artísticas más fétidas y chachis del mundo. Larga vida al Rey de las Rat Finks y a los fanzines churretosos y hermosos.

Martes, Setyembre 9, 2014

"The Lego movie" (Phil Lord, Christopher Miller, 2014)

No le tengo mucho cariño a Lego, al juguete de Lego (aquí éramos más de Tente), a las piezas, al cuadriculado sistema de ordenamiento universal de la Infancia. No me gustaba jugar al Lego. Pero siempre me obsesionaron las minifigs. Esto que parece una obviedad, a lo mejor no lo es tanto. Las figuritas de Lego han estado desaprovechadas durante décadas, y más aún la posibilidad de darles vida gracias a la stop-motion. Fueron los fans quienes empezaron a rendirles culto, a hacerles películas extrañas, y por fin a juntarse, en la prórroga del s. XX, en lugares como Brickfilms. Aquella página me volvía loco. Me he visto cientos de miles de cortos en stop-motion, que son como sueños húmedos filmados. Pero el emporio oficial no se daba por aludido. No es hasta los últimos tiempos que han empezado a hacer videojuegos y películas protagonizados por los maravillosos mini-seres levemente articulados. Y todo para promocionar las franquicias más poderosas, de superhéroes de Marvel y DC, de Harry Potter, Star Wars o lo que sea. Y finalmente, este año estrenaron el definitivo súper-blockbuster de Lego, protagonizado por sus fichitas y personajitos de plástico. Durante meses mantuve los dedos cruzados, deseando que la peli fuese de stop-motion. Por supuesto que no. Aunque el trabajo de Phil Lord nunca decepciona, y la animación es asombrosa, en todo momento podía imaginarme que manejaba a esos personajitos y ladrillitos con mis manos. Y además, tuvieron el detalle de homenajear a la animación clásica en stop-motion en los increíbles créditos finales, y de darle a la película una dimensión mágica al romper la cuarta pared, con todo el rollo de Will Ferrell y todo eso, que no me esperaba para nada. El guión es soberbio, majísimo, muy disparatado y brillante. La película es pura pornografía juguetística, además de una plataforma para crear (y vender merchandising sobre) nuevos personajes, por primera vez (con la excepción de Clutch Powers) no-anónimos y no-franquiciados. Me sigue costando entender para qué animar una película en la que los personajes parecen muñecos semi-rígidos y que caminan torpemente sobre lo que parecen pezones de plástico corporativo de Lego; que se mueven como muñecos de Lego y cuyas expresiones son tan escasas como los muñecos de Lego. Para eso, que rueden stop-motion con muñecos de Lego. Supongo que debe ser más trabajoso y más caro, y menos atractivo para los niños (algo tiene la stop-motion que extraña a los niños). Pero yo quisiera ver una gran superproducción utilizando exclusivamente muñequitos. Mientras tanto, esta definitiva película (y el episodio "Brick like me" de los Simpsons) dignifica y pone sobre el mapa, por fin, los Lego Films (porque las tropecientas pelis de Batman y Star Wars de Lego, los videojuegos, etc., no me interesan mucho), abriendo un melón interesante y bastante dulce. Vi esto en el cine hace ya algunos meses, y la disfruté muchísimo.

Lunes, Setyembre 8, 2014

"Spanish exploitation" / "Sesión sangrienta" / "Gun crazy. Serie negra se escribe con B"

En el TopBooks de la calle Luchana descargó hace unos días un helitransporte lleno de saldos de la colección Cinemitos de T&B Editores, ensayos pop sobre cine de género de todo pelaje. En un par de visitas me compré nada menos que 12 de los que me faltaban, y he estado ojeando o leyendo completos varios de ellos. Algunos son libros de consulta, otros requieren lectura minuciosa. Al margen de los primeros, de momento he estado dando cuenta de estos tres.

"Spanish exploitation", de Victor Matellano, supone una decepción terrible y dolorosa. Una bonita portada, con el nombre de la ignorante novia de Vaqueriza bien visible, para embutir unas cuantas palabras deslabazadas, repetitivas y mal puestas al tun tún. El libro no contiene mensaje alguno, ni aclara nada, ni apenas presenta películas (italianas, mexicanas o francesas incluidas) que puedan considerarse explotación de algo. Es un recorrido volátil, sin ningún rigor ni cuerpo, por unas cuantas películas (ora una de destape, ora un Naschy, un Berlanga, un Summers...) salpicado de unas pocas fotos y montones de listas de pelis, que ocupan mucho. El libro se abre con la estúpida palmadita de Alaska; luego una introducción; luego otra; luego una perorata sobre "La momia nacional" (?) a modo de prefacio; después una intro; luego una disertación sobre tal actor; después una lista... Y así va la cosa, sin que nada tenga sentido ni concierto.

En las antípodas, el trabajo de Jesús Palacios y Antonio Weinrichter en "Gun crazy. Serie negra se escribe con B" son palabras mayores. Es una colección de ensayos imprescindibles que orbitan alrededor de las dos décadas (1941-1959) de existencia del noir clásico americano según los cánones de la crítica francesa de la época, que desentrañan todos los aspectos de este género indefinible: la influencia de la literatura pulp en su lenguaje, y sus portadas en su aspecto; el papel del expresionismo alemán, el asunto de los presupuestos; la música del noir (uno de mis capítulos favoritos), cine negro y satanismo, actores, directores... Un tocho importantísimo.

Y mi última lectura, también gozosísima, está siendo "Sesión sangrienta", un ensayo novelizado, algo así como "la historia oral del nuevo terror americano". Partiendo de cintas seminales como los primeros zombies de Romero o los primeros trabajos casi universitarios de Carpenter, Craven, Polanski, Spielberg, Bogdanovich, O'Bannon, etc., se relata aquí un cuento fascinante sobre cómo a la humanidad dejó de importarle el maquillaje de Boris Karloff y empezó a abrazar el arte de los asesinos en serie sin motivación ni coartada, y como aquel paradigma y aaquellas pelis de los setenta han influido todo el cine de género hasta la actualidad y más allá.

"La plaga de perros" (Martin Rosen, 1982)

No conocía de nada esta película, con la que me topé el otro día por casualidad trasteando en el vidYOUTclub, y que me dejó perplejo y boquiabierto. Se trata de una buddy movie de dibujos animados (con un estilo realista que recuerda al rotoscopiado añejo de Max Fleischer o Ralph Bakhsi), protagonizada por dos perritos parlantes al estilo Disney, que viven una aventura juntos trotando por el monte huyendo de los malos. Pero lejos del mensaje timorato y maniqueo del gran emporio mágico de la animación, aquí los perros escapan de un terrible laboratorio clandestino en el que se experimenta la vivisección con perros, primates y otros inocentes animales. Y durante su peligrosa escapada, son perseguidos por crueles hombres que intentan asesinarles por todos los medios, debido a que se cree que son portadores de una enfermedad contagiosa, y porque además provocan la muerte de varios humanos durante la búsqueda. En su periplo salvaje, el terrier con el cerebro abierto, Snitter y el labrador que ha sido llevado varias veces al borde de la muerte en un tanque lleno de agua, Rowf, se encontrarán con el astuto zorro Tod, quien les enseña a cazar a sangre fría y a enfrentarse al feroz ser humano. Sobrevivirán al ataque aéreo de varios helicópteros del ejército, al acoso de los pastores, periodistas y otras alimañas, y reforzarán su amistad anteponiéndola continuamente a la extenuación y la misma muerte. Una barbaridad jodida, salvaje y sin embargo tiernísima.

"El hombre de la cuarta dimensión" (Irvin S. Yeaworth Jr, 1959)

Esta tarde me acerqué dando un paseo al videoclub churretoso de la esquina, y alquilé una copia restaurada en aviHS de esta cinta de terror disuasorio de la era atómica. Existe también una copia en precioso 3D de los cincuenta (no esa estupidez para débiles mentales de los multicines de ahora, que no he usado nunca jamás...; me siento a veces, hablando de estas cosas, como El Abuelito Maníaco), pero al final me decanté por la peli con subtítulos, porque no encontraba mis gafas bicolor de cartón del Fantastic Magazine...

"4D man" es una bonita historia de desamor y venganza, sobre dos mad doctors hermanos (Scott y Tony Nelson) que aman a la misma mujer (la secretaria del laboratorio, hechizante Lee "Catwoman" Meriwether). Scott trabaja en el desarrollo de un potente material nuevo, la carlgonita, que pronto sustituirá al resto de metales en la fabricación de armamento y seguridad. Por su parte, el brillante pero caótico Tony está experimentando con electrodos la manera de que dos materiales se fusionen a nivel subatómico, de tal forma que un lapicero pueda atravesar el acero. Tony acaba de prender fuego accidentalmente a su propio laboratorio, de tanto juguetear con la máquina, entra a trabajar en el laboratorio de su hermano y se lo empieza a montar con la secretaria. Los celos de Scott le llevarán hasta el extremo de probar en sus propias carnes el experimento de Tony, y después de una hora de líos de faldas, picnics y aburridas citas dobles, Scott adquiere por fin la capacidad para entrar en fase como Kitty Pride, y atravesar todo tipo de objetos y también personas. Al hacer esto último, les chupa la energía a sus víctimas, que en cuestión de segundos envejecen y mueren, mientras que su cuerpo se perpetúa.

La peli es simpática y terriblemente geek, pero no pasa nada interesante ni fantástico hasta que ya casi se me agotaba la paciencia. Los decorados son muy coloridos y todo es bastante camp. Los efectos cuando el protagonista "entra en fase", así como los maquillajes de las víctimas envejeciendo en stop-motion o mismamente las maquinitas de corchopán con las que juguetean los científicos, son deliciosamente cutres, y todo en general tiene una pinta amateur y lastimosa, pero se deja ver y tiene algún momento delirante.

Biyernes, Agosto 22, 2014

"Los niños de Stepford" (Alan J. Levi, 1987)

En estos últimos meses, incomprensiblemente, pese al control al que somete el Gran Hermano Google a nuestra rutina de descargas ilegales, y pese a que recientemente ha lanzado su propio sistema de pay-per-view a través de Youtube, esta plataforma está viviendo una edad de oro como cochambroso videoclub ochentero, proveyéndonos continuamente de cine basura cuyos derechos no serían reclamados por nadie en su sano juicio. Lo mismo pasa con las canciones y los discos, que se pueden escuchar (y en mi caso, acumular en rodajas digitales) tranquilamente los LPs más inencontrables, no solo en el mundo real, sino en cualquier blog o dealer P2P. No sé cuánto durará este despiporre, pero para los que nos gustan las películas ignotas y nos repugnan los youtubers, los predicadores y demás putas de atención, el concepto "película completa" en Youtube es una fuente inagotable de retrofelicidad, y miramos Youtube como en los ochenta sintonizábamos emocionados con la tele comunitaria que radiaba el portero del edificio, o nos acercábamos los sábados por la tarde al videoclub del barrio pasando de largo del estante de novedades. A mí me gusta bajarme las películas y ponerlas a la cola en un pendrive en la tele, pero porque no tengo una grabadora de cinta magnética, que si no me haría mi propia colección de VHS con sus carátulas y su delicioso lomo para exponer bajo la tele, en pleno 2014.

Últimamente he podido ver montones de películas bizarras, mixtapes y documentales "alquilados" de Youtube, un entretenimiento veraniego muy estimulante. Que recuerde, solo esta semana vi una cosa titulada "Chiquidrácula" (Julio Aldama, 1985), cine infantil mexicano obscenamente moralista y disuasorio (sobre un nene que hace travesuras para ayudar a su abuelo alcohólico), lejos de la cutrez fantástica que prometía la carátula; "Cuatro chalados a tope" ("Loose screws" aka "Screwballs 2", Rafal Zielinski, 1985), estúpida explotación aún más jaimitiana que "Porky's"; volví a ver las geniales "Curso de 1984" (Mark L. Lester, 1982) y "Curso de 1999" (Mark L. Lester, 1990), "Re-Animator" (Stuart Gordon, 1985), "Una de zombies" (Miguel Ángel Lamata, 2004), "Ferocious female freedom fighters" (Arizal, 1982), "Decampitated" (Matt Cunningham, 1998) y un par de documentales sobre subculturas punk exóticas. Es como volver a tener el Canal 18, AluCine o aquellos tiempos en los que estábamos pendientes del mierdoso Canal 7 no fuera que cayera una de Troma o un clásico del fantastique barato ochentero. Anoche mismo, hasta las tantas, me enganché a "The Stepford children".

La gran novela satírica de Ira Levin (hace poco leí su "Los niños del Brasil"), "The Stepford wives" (1972), llevada al cine en 1975, además del reciente remake del maestro Frank Oz ("Las mujeres perfectas", 2004), por lo visto generó varias secuelas apócrifas en los años setenta, como este magnífico telefilm. Ya sabemos, por la novela y las pelis resultantes, que Stepford es un idílico suburbio de Connecticut en el que desde el Club de Caballeros local conspiran para sustituir a sus esposas por obedientes y sumisos androides. En esta versión, la acción se centra en el instituto, y son los chavales quienes asisten al extraño comportamiento de todos sus compañeros de clase, demasiado pacatos, moñas y repelentes. Un par de escenas recuerdan mucho a la posterior "Pleasantville". En ellas vemos cómo los residentes de la escuela de Stepford se asustan y alucinan por las pintas de sus dos nuevos compañeros, ella así como un poco punk y él con una chupa de cuero y gafas de sol. Los deportistas no fallan una canasta, y todos son estudiosos, disciplinados y responsables. En una escena, en el baile de fin de curso, la chica nueva, emulando a Marty McFly, sustituye la música de ascensor que suena sobre la pista por un poco de rock n' roll ochentero, y los estudiantes autómatas enloquecen y empiezan a pelearse entre ellos. E inolvidable resulta la escena en la que la joven protagonista, ya conversa y vestida de impecable cheerleader, ataca a su madre con un cuchillo. El desenlace es igualmente fascinante, superando el original, con esos androides semovientes como flotando en líquido amniótico. Maravilloso. Quizá porque la vi tan tarde, que la cheerleader tirada en el suelo balbuciendo su diálogo programado, me impresionó y sugestionó bastante. Una vuelta de tuerca genial y muy entretenida de lo que sucede en el idílico suburgatorio de Stepford.