miércoles, 15 de octubre de 2014

Black Metal Cómix (Magius, 2012)

Han abierto cerca de casa un nuevo punto de venta de fanzines y cómics de pequeñas editoriales independientes, Combustión Espontánea, y el otro día pasamos por allí de casualidad. También funciona como galería de arte (parece que se quiere especializar en arte lowbrow, y ahora mismo tienen un puñado de preciosidades de El Gato Chimney), espacio para eventos y presentaciones, y pequeño dispensario de fruslerías.

De casualidad también, encontré allí este tomo recopilatorio, de un comiquero y fanzinero de Murcia del que nunca había oído hablar, que firma como Magius, y que aglutina en formato noble más de 200 páginas de historietas de su ‘zine autoeditado entre 2001 y 2007, Black Metal. Nada más verlo supe que tenía que llevármelo a casa. La factura del compendio es impecable y es un objeto precioso, un libro de bolsillo de hojas negrísimas en el que además de las historietas (de entre 1 y 10 páginas) se reproducen las portadas originales, un montón de ilustraciones minimalistas y algo de información sobre el historial de publicación en blanco sobre negro. El estilo de Magius, a cuya evolución asistimos (y que continúa en otras de sus más recientes publicaciones a todo color que también me pillé allí), es limpio dentro del caos y la oscuridad, repleto de detalles, y acostumbra a realizar algunos collages y cortapegas muy simpáticos: algunos fondos son fotos en blanco y negro de catedrales (en llamas, casi siempre), y algunos personajes, como el protagonista de muchas historias, Euronymous, se repiten exactamente igual en todas las viñetas, en una suerte de cutout artesano al estilo South Park que hace mucha gracia. Pero el estilo, insisto, es preciosista, muy cuidado y roza el horror vacui. El tipo de letra “gótico” de los títulos queda bien hermoso, y es una pena que esas letrujas churriguerescas ya solo se utilicen en panfletos neonazis y en el eslogan “Gracias por su visita” de las servilletas de los bares.

Los protagonistas de estas historietas son malvados músicos de black metal nazional-socialista (NSBM), muchos de ellos reales (los componentes de Mayhem y el Inner Circle como Euronymous, Dead o Counti Grishnack, miembros de Burzum, Impaled Nazarene, Emperor, Darkthrone y muchos más; y también hacen cameos personajes como Hitler y Eva Braun, José Luis Torrente, Iker Jiménez o el pequeño Frijolito), caracterizados como salvajes niños de 9 años (de nuevo, la comparación con South Park me parece muy apropiada) amantes de Satanás, las snuff movies, la música ruidosa, el paganismo, los sacrificios rituales, la profanación de tumbas… La escena BM noruega de mediados de los 90 sirve en estas viñetas, 25% reales, 75% de malsano e incorrecto cachondeo, como parque de atracciones temático para que el autor se recree narrando disparates autoconclusivos, en un menjurje que incluye batallas medievales entre bandas de NSBM noruegas y cruzados en tierras murcianas, costumbrismo metalero de influencia brugueriana, chistes breves sobre flipados pintarrajeados haciendo brujeridas, crónica negra cuasi periodística o épicas colisiones entre el Bien y el Mal (que superan a las de Preacher o el Crimson de Humberto Ramos), a partes iguales. Entre la pasión del aficionado a este estilo musical y la parodia sin piedad (en la línea de Raúl el Rude o Peter Punk), la lectura de las aventuras de estos pequeñines malotes y sus sataneces me ha entretenídimo muchísimo, me ha durado un respiro (lo releeré pronto, seguro) y el tomo es una joya testimonial del movimiento que vale su peso en metal y azufre.

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