domingo, 21 de junio de 2015

Fanzine para chicas y maricas #1

Ayer tuvo lugar la 2ª edición del festival de autoedición y literatura marginal Hostia Un Libro (HUL), en el contracultural Mercado de la Cebada, y allí nos dimos cita algunas docenas de tenderetes de libros autoeditados y fanzines, la víspera del comienzo del verano y bajo la sufrida acción del sol más implacable de lo que va de año. Yo solo pude estar un rato por la mañana, en el stand del Dramáticas Aventuras que compartíamos espacio con las novedades de Adrián de Puppets & Clay, el material habitual de Jo, tía!, un puñado de mis propios restos de saldo y algunas cosas más de amigos y allegados. No viví el evento demasiado intensamente, aunque probablemente fui uno de los que volví a casa más cargado, con más de una veintena de deliciosos panfletos nuevos; a destacar un par de cosas que me faltaban del excelente catálogo subversivo de Antipersona, y varios de los incesantes e impecables fanzinitos de ficción de género de los amigos de PulpTure, que vaya cómo se lo curran. Entre muchas otras cosas baratas y refulgentes de pasión por la autoedición y la diversión casera, bastantes de ellas intercambiadas en la zona libre de fanzines de batalla y autogestión bajo la cúpula donde estaban los talleres y las punkis.

En mi opinión, y aparte de los lanzamientos de libros que me hacían la boca agua (pero preferí gastar mi escaso presupuesto en mucho volumen de material barato que probablemente no encuentre después en las tiendas especializadas) de todas esas pequeñas microeditoriales que tanto se lo curran en estos tiempos (ahí estaba el gran Servando con los documentos de su Sociedad Secreta, o M.A. Wolfville que acaba de lanzarse a la arena editorial con Gas Mask, un sello que promete ir desenterrando unos cuantos misterios de la cultura popular, que son con los que más charlé, entre muchos otros), hubo dos lanzamientos en exclusiva para el festival que partieron la pana (aparte de lo mío, que siempre es lo más mejor): el mega-fanzine-con-lomo Folloneras, editado por los entusiastas e infatigables organizadores (que me lo leí enterito anoche y a ver si saco un rato para reseñarlo), y el Fanzine para chicas y maricas del también amigo Julián Almazán, responsable de Teenage Thunder.

Porque a mí me gustan los fanzines gordos, de mucho leer, personales, temáticos, repletos de cultura popular, monos y desvergüenza, como los que se hacían en los noventa y que tanto me marcaron e influyeron, y que ya casi nadie hace en España. Con Julián he hablado alguna vez de esa explosión fanzinera apadrinada por el Mondo Brutto (que por cierto, acaba de sacar su enorme número 43 y también lo acabé de leer la semana pasada... tengo que venir a rajar más a este rincón), y ése es el mismo espíritu que él ha querido invocar con el pequeño pero gordísimo y suculento Chicas y maricas, un mamotreto de bolsillo que homenajea al mismo tiempo las revistas de pop para chicas, la nostalgia de los ochenta y el cine de género. Con colaboraciones de Scari Wó, José Viruete, Jimina Sabadú, Hugo Álvarez, Bertoff y Mr. Popcorn (yo me quedé fuera por indolente y haragán), está repleto de artículos breves, entrevistas y mitología en torno a la cultura del cine de serie B, la serie A de terror ochentas y noventas y algunos apuntes de manga o cómic, todo ello tratando en un tono desenfadado y chiripitifláutico, y desde una óptica marica. El concepto consistía en analizar productos y fenómenos de la cultura popular (basicamente anglosajona) desde la pátina de la nostalgia con una actitud gay-friendly, abundando el análisis del cine de terror o de acción machorro desde el punto de vista (literal o impostado) de un aficionado que se enfrentó por primera vez a esos asuntos siendo un adolescente gay. Desde esa perspectiva, películas como "Showgirls", "Pesadilla en Elm Street 2", "Voyage of the rock aliens", "Death race", "Elvira, mistress of the Dark", Melrose Place o los tebeos de la Bruja Escarlata de la Marvel, adquieren una nueva dimensión. Los textos de cine, las entrevistas, el test para adolescentes, los pósters retro de estrellas del Hollywood finisecular en taparrabos y el resto de artículos (Vanity, Tele-divas, Marmalade boy, el ocaso de las estrellas juveniles de los ochenta, Steven Carrington, "Guía para ser una chica mala"...) que componen esta coda a la straight teenexploitation desde la acera de enfrente, componen un precioso objeto de coleccionista de edición limitada, que lo convierten en el fanzine del momento y que se agotará enseguida, como pasó con el anterior producto de Julián, la Guía oficial de los adolescentes troceados. Así que a todas a por él.

Dramáticas Aventuras Trimestrales Ilustradas nº 7

En 1974 tuvo lugar una reunión de rutina del Club Bilderberg (no está muy claro si fue bajo el estadio Santiago Bernabéu o en el estudio cinematográfico Kubrick del Área 51 de Nevada), en la que coincidieron por primera vez un moribundo Francisco Franco y William Hearst, el padre de la rebelde guerrillera Patricia Hearst, secuestrada por el Ejército Simbiótico de Liberación. De aquel extraño encuentro y un misterioso experimento de clonación posterior nació un personaje nuevo en el universo del fanzine Dramáticas Aventuras Trimestrales Ilustradas, Paqui Hearst, que tendrá bastante relevancia a partir de ahora. Mientras tanto, la ciudad de Madrid ha sido invadida por cientos de saurios gigantes procedentes del Mesozoico, mientras que el Comisario Mono y los Hombres-Pez de Sirio B han sido enviados a esa época. Y otro nuevo personaje (en realidad un viejo conocido) está a punto de aparecer en escena. Este es el nuevo orden de cosas en el que se encuentran las aventuras de El Ligre, la Hija de Hitler, el Profesor Mendoza y compañía, en el recién cocinado número 7 de Dramáticas Aventuras Trimestrales Ilustradas, la novena entrega del fanzine-novela río seriado más loco del momento, que inicia nuevo arco argumental en 3 partes (buen momento para engancharse a la acción).

Además de la espectacular fotonovela que narra el grueso central de la historia, en este número encontramos más gossip con el diario de Helga Hitler, una versión remozada para el siglo XXI y a todo color de las aventuras de La Bicha y Plus Ultra, el comienzo de nuevos relatos seriados en tres partes que nos acompañarán en este nuevo arco (la biografía de Helga Hitler y las aventuras pulp del Comisario Mono en la Prehistoria), y las habituales secciones de correo, motor, horóscopo y ecos de sociedad. Y qué decir de esa portada, con la instantánea del baño de Fraga en Palomares (¿qué tiene que ver esto con la historia de El Ligre o La Bicha...? pronto toda la verdad será desvelada) que tanto inspiró a un famoso grupo de rock de los 90. Un nuevo hito en la historia del fanzine español.