Martes, Enero 13, 2015

Andrew Bird - "Things are really great here, sort of" / "Pulaski at night" (2014)

Inauguro 2015 recomendando dos de los discos que más he escuchado del año pasado. No suelo hacer yo muchas listas de lo mejor del año, en primer lugar por pereza, porque tienen que darse unas cuantas circunstancias para que me siente yo más de una hora delante del ordenador a escribir, y cuando lo hago siempre tengo algo pendiente, más urgente e inmediato que hacer (este blog es una buena muestra de mi errática y poco disciplinada conducta); y en segundo lugar, porque no suelo estar demasiado pendiente de la actualidad. Puedo citar (y esa es la excusa para hacer este post) algunas de las cosas que más me han gustado, pero seguramente se trate de productos antiguos que yo he descubierto ahora, y para nada tengo yo una radiografía completa de los lanzamientos de 2014. No soy muy aficionado, además, a leer crítica ajena, y este blog solo es un desahogo y un ejercicio recordatorio para mí mismo, porque tengo serios problemas para atesorar recuerdos. Sí que suelo navegar un rato por las listas que hacen los medios especializados (sus "lo mejor" me resultan espantosos casi sin excepción), y entonces me pongo a escuchar a nuevas bandas como loco por estas fechas, pero casi siempre me llevo grandes decepciones Pero a bote pronto, y mirando mis estadísticas de LastFM o este mismo blog, puedo recomendar con fuerza unos cuantos productos. Aunque, como digo, pocas cosas citaré que realmente se hayan editado durante 2014.

Dicho todo esto, mis músicas favoritas descubiertas durante este año 2014 han sido:

- Kevin O'Donnell's Quality Six, el supergrupo de jazz de Andrew Bird y Kevin O'Donnell, cuyo último disco tiene 15 años, y que me he hinchado a escuchar.

- Jason Molina un cantautor cejijunto de Ohio, en solitario o con sus proyectos Songs:Ohia y The Magnolia Electric Co. Alcohólico, fallecido en 2013 de cirrosis. Estoy enganchadísimo a su mundo, descubriento poco a poco su cancionero de letras terribles y magnéticas, que suenan tan crudas e intensas en su voz estridente y tersa como un disparo.

- Dead Moon, la banda americana de punk y no-wave, especialmente sus primeros discos, en la línea de DNA o los Contortions y en el punto de mira de los primeros Sonic Youth y alrededores.

- The Wave Pictures, una de las pocas bandas de indie contemporáneo que soporto, apenas les había escuchado y de quienes estaré muy pendiente.

- Pokey LaFarge y Lincoln Durham, fundamentalistas del post-americana.

- Tin Cup Serenade, un humilde proyecto de jazz vocal para tardes lluviosas.

- Hot Club Of Cowtown, un precioso trío de dixie y jazz manouche.

- Daddy Long Legs, estos sí se han estrenado en 2014, y son unos salvajes y sucios cowboy-punks en la línea de Jon Wayne o Reverend Horton Heat (que por cierto también grabaron un disco brutal este año pasado). - Dead Soldiers, riguroso bluegrass desde la América Profunda, que me recuerdan también que me gustó mucho el nuevo disco de Old Crow Medicine Show.

- Jan & Dan (no confundir con los surferos Jan & Dean, como sí hace mi LastFM), ese misterioso dúo que colgaron en la red la mejor versión de Nirvana que se ha hecho nunca, y que me tuvieron varias noches en vela sollozando.

- Michael Kiwanuka, nostálgico relevista del sonido Motown y el Northern Soul predicando en el desierto para las nuevas generaciones.

- Marcia Strassman, fallecida el pasado octubre, será recordada por mi generación exclusivamente como la madre de "Cariño, he encogido a los niños"; pero resulta que a mediados de los sesenta, antes de iniciar su modesta carrera como actriz, grabó unos pocos singles de deliciosos susurros hippies que no tienen nada que envidiar a las más bellas piezas de Grace Slick. Una joya inencontrable que descubrí en algún blog durante su duelo y que me llevo a la tumba.

- Gino Parks, un olvidado y salvaje soulman que grabó solo cinco o seis singles en los sesenta, que pincho siempre que puedo en las mejores fiestas y sesiones symbióticas.

- Otros descubrimientos y nombres nuevos (casi todos cercanos al cowpunk, el dixie y el country alternativo) que me han sorprendido este año pasado, han sido The Wiyos, The Sir Finks, Il Sogno Dei Marinaio (la nueva banda del Maestro Mike Watt, con dos discos en 2014), The Two Man Gentlemen Band, Thistle!, Thee Oh Sees!, Tuba Skinny, The Pesky Alders, The .357 String Band o The Show Ponies.

Aparte de estos nombres nuevos (al menos para mí), en 2014 me he hartado de escuchar el último disco de System Of A Down (de lo poquito que salvo de la oleada de chándal metal de los noventa), lo nuevo de Asylum Street Spankers en directo, los rendidos homenajes de los enormes Govt' Mule en vivo a los Rolling Stones y Pink Floyd, los dignísimos discazos de David Bowie y los propios Pink Floyd, el "Lazaretto" de Jack White (aunque inferior a su fresquísimo estreno en solitario), o el extrañísimo EP de Halloween de Ryan Adams, "Vampires", una rareza oscura en la línea del mejor Captain Beefheart que me dejó bastante loco (mucho mejor que su disco de 2014), entre lo que recuerdo ahora. Ninguno de los tropecientos discos de John Zorn del pasado año (el de su 60º aniversario) me han sorprendido especialmente (el más entretenido, el trío con Wadada Leo Smith y George Lewis), aunque me chiva el scrobbing que les he dado muchas vueltas. Igual que al enorme recopilatorio de Sun Ra y a los grandes éxitos de Brenda Lee, Leslie Gore y Bettie Lavette que siempre tengo a mano. Lo nuevo de la chiripitifláutica Zaz, "Weird Al" Yankovic, The Presidents Of The USA, lo de Wilko Johnson con Roger Daltrey, el discazo de Neil Young grabado en la cabina portátil de Thid Man Records, los descartes de los conciertos del Proxy de Frank Zappa, el colorista disparate de Primus y el aún más loco estreno de Les Claypool's Duo De Twang.

Las novedades de Danko Jones, Imelda May, They Might Be Giants, Tom Petty & The Heartbreakers, el single de Offspring con versiones de Bad Religion, NoFX, Sharon Jones & The Dap Kings, los Supersuckers, Afghan Whigs, Phish, Pixies (el largo muy superior a los EPs previos), Calle 13, Patricia Petibon, Mudhoney, Damon Albarn (flojo, pero me gusta) o los directos con orquesta sinfónica de Calexico ("Spiritoso" aunque salió en 2013) o Laura Mvula también muy arriba entre mis escuchas positivas de 2014. La turra del año se la llevan las sosas novedades de Soundgarden, Ani DiFranco, AC/DC, Weezer, Smashing Pumpkins, Rancid, Lagwagon, Garth Brooks, Eels o Foo Fighters, aunque me duela, que se me han atragantado bastante. Mi momento escuchando música en directo favorito de 2014, por una dolorosa cuestión emocional que no viene a cuento relatar, fue viendo a Depedro en un teatro practicamente vacío de Alcalá de Henares.

Si tengo que elegir una canción que me ha perseguido durante todo este pasado año tan recalcitrantemente folk que he pasado (aparte de muchas de la primera lista), me quedo con, quién me lo iba a decir, la rendición al estándar de gospel de Justin Timberlake para la enésima obra maestra de los Hermanos Coen.

Y, sobre todo, con Pulaski at night, el tema vocal central, la médula sobre la que gira el resto de piezas instrumentales del EP "I want to see Pulaski at night" de Andrew Bird, probablemente mi artista favorito ahora. Este EP es un experimento de violín, contrabajo y ligeros arreglos de piano y percusión, sencillo y bellísimo, que como casi toda su discografía (y la de Squirrel Nut Zippers, Bowl Of Fire o Kevin O'Donnell's Quality Six) me acompaña en mis momentos más solitarios. Una postal desde el subsuelo de un rincón sucio y feo de Chicago que se transforma en la más hermosa de las canciones.

Igualmente, mi disco del año tiene que ser a la fuerza "Things are really great here, sort of", el largo de Bird para el año pasado. Una colección folk extraña, en la que me costó muchísimo entrar, pero que finalmente se adhirió a mis entrañas. Se trata de un homenaje al cancionero de The Handsome Family, un matrimonio que hacen un estricto folk sureño y cuyas piezas favoritas Bird ha transformado en un obsesivo recital minimal de cansautor solitario. Mi favorita, Giant of Illinois. Aunque probablemente mis verdaderos favoritos de 2014 los descubra durante este 2015, o de aquí a 2019, el año en que seré finalmente enterrado junto con mis tebeos y mis calcetines.