Huwebes, Agosto 27, 2015

"Eternal sunshine of the spotless mind" (Michel Gondry, 2004)

Una de las películas más extrañas y olvidadas de la filmografía de Jim Carrey es "El número 23". Mi recuerdo de esta peli es muy vago, así que tenía ganas de volver a verla, y más ahora que estoy cada vez más sumido en una aparentemente interminable espiral de conspiranoia y discordianismo. Encontré un e-Link que parecía decente, y lo puse a descargar. Tardó casi 4 días en llegar a mi bandeja de entrada, y esta sobremesa me dispuse a verla. A los pocos segundos, descubrí que me la habían colado. Algún desalmado bromista, en lugar de embutir dentro de la carcasa de "El número 23" una de porno gonzo entre transexuales enanos sin brazos, como está mandado, me había colado "Eternal hipster of the spotless hype", este gran éxito del cine increíblemente posmo.

Han pasado 11 años desde que la vi por primera vez, al parecer. A qué hostia va el tiempo. Cuando la vi estaba enamorado como una abubilla de Disney. De hecho, sigue siendo una de las películas favoritas de la mujer de la que por entonces estaba enamorado. Actualmente, estoy tratando de no sentir nada en ningún momento. Como un maestro asceta, duermo en una cama de clavos y tengo brasas candentes por la casa, por la que camino descalzo con la mente en blanco. He dejado mi trabajo, he dejado el alcohol, he dejado de salir de noche, he dejado de enamorarme, he dejado de drogarme y he empezando a llevar, más o menos, la misma rutina que llevan las personas de 90 años o los muertos. Y volver a ver esta sandez no me ha sentado muy bien. Esta tarde, mientras la veía, deseaba que Jim Carrey hubiera sido borrado de la película, y en su lugar estuviera siendo protagonizada por Ashton Kutcher, por el marica de Aída o por alguien así, bastante despreciable, porque quiero que mi recuerdo de mi relación con Jim Carrey permanezca intacto, como si esta mamarrachada, el equivalente cinematográfico a una tienda de cupcakes vintage en Malasaña, con una paleta de colores similar a la de una radiografía sobre una meada en la nieve, nunca hubiera existido.

Miyerkules, Agosto 26, 2015

"Recuérdame que te odie" (Álex de la Iglesia, 2014)

Resulta innecesario decir que Álex de la Iglesia es un tesoro cultural, el director de cine español más interesante, coherente y valiente. Álex hace alguna de las mejores películas de acción norteamericanas posibles, pero además las ambienta casi siempre en Madrid, al lado de mi casa, y no deja de lado los referentes de la España Negra y Mágica y la idiosincrasia carpetovetónica, lo cual se agradece y estimula doblemente. A mí me gusta, muchísimo, todo lo que ha hecho, incluidos sus productos más denostados, como Plutón BRB Nero, "Perdita Durango", "La chispa de la vida" o "Muertos de risa", todos estos me gustan una barbaridad (esta última concretamente está seguro en mi top-5 de cine español, a pesar de su mala crítica), de Álex de la Iglesia me gustan hasta los andares. En su día cayó en mis manos su primera novela, "Payasos en la lavadora", otra epopeya de acción, misterio, personajes caricaturescos, mensajes ocultos a la vista de todos y eslóganes poderosos, una "película" esta vez ambientada en un Aste Nagusia tremebundo y salvaje. Sin embargo, su nueva novela me ha dejado frío e indiferente. Es entretenida, está bien escrita y contiene suficientes elementos para atraparte, con una trama ambientada entre el Madrid canalla, el Madrid histórico de las bibliotecas arcanas y un Disneyland París de la mente cochambroso, con sus habituales personajes decadentes (en este caso, un editor freak inspirado en los titanes que sacaron adelante la industria del cómic underground español durante los 80s, una desaparecida estrella del tebeo de esa época en baja forma, prostitutas, agentes secretos, abogados terminales, borrachos), los habituales "objetos de poder" que eslabonan sus historias (en este caso, un llavero de Mickey Mouse mordisqueado, un grabado de Durero lleno de misterio, tebeos viejos y juegos de rol), la nostalgia de que adolece mi generación, persecuciones, peleas, intrigas... Una novela negra de hombres en plena crisis de la madurez, a medio camino entre las primeras novelas de Pérez-Reverte y la del Cruasán, que me decepcionó principalmente porque todo transcurre absolutamente como te lo esperas. Como una novela que ya has leído tres veces antes, y sabes exactamente cada una de las cosas que van a pasar. Y tan repleta de referencias y descripciones en los soliloquios del protagonista y narrador, casi como una colección de ensayos dentro de la novela, que interrumpen un poco la trama. Entretenida, sin más. La estuve leyendo durante dos mañanas ociosas sentado en una de las mesas de un parque palaciego al lado de la Almudena, mirando a las transeúntas, escuchando a los pájaros, enfrentándome al infernal agosto, en mi nuevo lugar feliz, y así se me hizo así más llevadera.

"Judge Dredd: The body shop" (Pieter J. Van Es, 1992) / "Judge Dredd: Superfiends" (Enol Junquera, 2014)

A estas alturas, resulta inconcebible que el riquísimo universo de ciencia-ficción generado por la revista 2000ad, con esos cientos de personajes interesantes y potentes, apenas se haya visto reflejado en el cine, tan acostumbrado al saqueo de la creatividad ajena. Es probable que sea mejor así, ya que generalmente (excepción hecha de buena parte de la explotación endogámica de Marvel Studios en los últimos años) las traslaciones del papel al cine decepcionan hasta al aficionado menos exigente. Sobre todo durante el siglo pasado, cuando adaptar un tebeo era sinónimo de destruir por completo la esencia del mismo, o bien (en el mejor de los casos) pergeñar una pieza de serie Z inocua y exótica. Hay muchísimos ejemplos de este tipo de adaptaciones en los 80s, 90s y 00s, varios cientos si escudriñamos detenidamente, y personalmente solo salvaría de la quema, de todo el audiovisual, los batmanes de Tim Burton, "Tank girl" (una debilidad personal), "La máscara", "Punisher: War zone", los "Spider-Man" de Sam Raimi (me emocioné como un preadolescente la primera vez que vi a Spidey volar sobre Manhattan y los defenderé siempre, de forma irracional y apelando a la sendibilidad) y los "Superman" de Christopher Reeve (que consiguieron algo similar en mi verdadera preadolescencia). Siempre digo que es en la animación donde se encuentran cosas más decentes, Spider-Man, X-Men, y Batman de 1992 (hasta la fecha, la culminación del asunto), o los largometrajes de "Gen13" y "G.I. Joe". Y poco más, a bote pronto. Casi habría que remontarse a los seriales de los 40s, 50s y 60s para encontrar verdadera pasión y entretenimiento pijamero supino.

Pero volviendo a 2000ad, resulta extraño que de tan voluminosa producción, apenas se haya adaptado un par de veces a su buque insignia, el Juez Dredd. En 1995 de forma mediocre (aunque creo que el guión era verdaderamente fiel a las historietas, y que el problema tampoco estaba en el papel de Stallone) y por fin en 2012 con una obra maestra. Para ver a Rogue Trooper en movimiento, por ejemplo, tenemos que acudir a la fanfiction o a las escenas cinemáticas de los videojuegos, donde encontramos adaptaciones decentes y estimulantes. Y en el caso de Dredd, hubo una películita hecha por aficionados, en 1992, que permanece del altar mental de todos los aficionados, por lo valiente y curiosa. Aunque, vista ahora, resulta tan salchichera y fallida como entrañable. Porque "Judge Dredd: The body shop" no fue solo un divertimento entusiasta amateur de unos fans, con poquísimos medios y producción (el traje de Dredd, sin ir más lejos, es uno de los peores cosplays posibles del personaje), sino de unos fans realmente jóvenes. El resultado es una aventurita desenfocada que recuerda a los primeros experimentos de la Troma. Sin embargo, otros fans decidieron el año pasado darle otra oportunidad al personaje en movimiento, esta vez, utilizando técnicas de animación. "Judge Dredd: Superfiends" fue una web-serie de 6 episodios, montada en una peliculita de media hora mucho más interesante para el aficionado medio. Aquí tenemos a un Dredd en estado puro, todo mandíbula y mala hostia, envuelto en una trama que conjuga elementos y personajes de todas sus historietas clásicas: asistimos a fragmentos de la historia de Rico Dredd (el hermano malo de Joe Dredd), del Juez Muerte, de los mutantes de la Tierra Maldita, de Fink Angel, la Juez Hershey o Mean Machine, todos juntos y revueltos en una historia novedosa y entretenida. Destaca el uso de animación artesanal en flash de los personajes, de diseño desgarbado y punk, mezclada con el asombro de la ejecución realista y 3-D de los fondos, que en algunas escenas quitan el hipo.

"Rock 'n roll nerd. The Tim Minchin story" (Rhian Skirving, 2008)

Desconocía por completo la figura de Tim Minchin, una de las grandes nuevas figuras de la comedia musical. Oriundo de Melbourne, este estupendo documental recogió en crudo y en directo cómo fue la transformación de esta frustrada y acomplejada estrella del glam que, mantenido por su chica de toda la vida, vive empeñado en triunfar en grandes estadios narrando su lamentable biografía a través de sus composiciones pop para piano de cachondeo. La crónica recoge exactamente el momento en el que decidió maquillarse, peinarse y perder algo de peso, en su empeño por transformar su imagen de apocado buen chaval de barrio en la de una auténtica estrella. Y pronto, un par de grandes actuaciones en su ciudad local, le abren las puertas del Fringe de Edimburgo y de ahí, en un par de semanas, le convierten en una de las grandes figuras mundiales de la música para interpretar en teatros y la comedia intelectual. Con una voz y un talento próximos al de Ben Folds, y unas armonías y poses muy deudoras del espíritu de Freddie Mercury, este pianista/cantautor bufo actualmente consolidado arrasa en todas sus actuaciones mundiales, y recoge premios por su trabajo o sus composiciones para bandas sonoras. No solo resulta interesante por conocer al personaje, sino por documentar oportunamente el auge del perfecto desconocido que lloriquea en casa porque nadie le entiende, a la primerísima línea de la (merecida) fama internacional.

Linggo, Agosto 23, 2015

Da Suisa (2013)

Como fanático obsesivo de los Simpson, con la intención de ampliar conocimientos, tal vez diversificar el discurso, no sé, por completismo patológico tal vez, decidí someterme a una de sus manifestaciones más perversas: la versión suecada por Venga Monjas hace algunos años, en forma de una webserie que llamaron Da Suisa. Yo me enteré por casualidad hace poco de que esto existía, y me había mantenido al margen, por higiene mental, porque las cosas que hacen Venga Monjas (que alguna vez vi sin querer al pinchar sobre algún enlace) me producen vergüenza ajena, y porque me caían muy mal. Vi en directo una vez a Miguel Noguera, y no me hizo gracia ni una sola palabra de lo que dijo, ni me interesa nada de lo que escribe o hace. No soy su público, y no pasa nada, cada uno por su lado, y todo está bien. La vida sigue. Pero ahora he visto aquí a Noguera actuando, o haciendo eso que sea que no hace en sus shows, y me ha dado un poco de pena. Todo esto me ha dado muy mal rollo, y me ha dejado mal sabor de boca. He estado pensando en la crisis de valores que nos asola, en el nivel educativo de este país, en la tasa de suicidios, en el daño que hicieron Philo Farnsworth, Baird, Tesla, Marconi y Lazarov a la sociedad. Creo que no voy a volver a ver jamás un episodio de los Simpson, ni un video de Youtube, ni voy a pinchar un enlace nunca jamás, porque no quiero volver a experimentar esta sensación tan dolorosa en mi estómago. Después de ver Da Suisa, solo tengo ganas de esconderme en mi habitación, y llorar. Supongo que el problema soy yo, que no contemporizo, me faltan referentes, juicio o madurez cultural para poder sublimar mis prejuicios y sumergirme abiertamente en el maravilloso mundo de diversión y carcajadas descontroladas que se esconde en algún lugar de esta Nueva Risa del siglo XXI que representan y defienden los Venga Monjas, este sofisticado post-humor para paladares exquisitos que, por el momento, sigue sin hacerme post-puta post-gracia, y sigue pareciéndome la exhibición de la post-incapacidad absoluta y falta de post-talento de unos tipos post-mediocres con necesidad de llamar la atención. Estos nuevos valores de la cultura del entretenimiento, que cuando escriben en ensayos colectivos que he leído, o participan en los sesudos reportajes sobre los límites del humor que emiten de vez en cuando en Canal+, presumen de haber absorbido y heredado años y años de sumisión a lo más selecto del sketch audiovisual mundial (SLA, Seinfeld, Faemino y Cansado, Monty Python, Peter Capusotto o Larry David son sus referentes), en algún momento decidieron que podrían triunfar en el mundo del humor porque eran los más chisposos de su escalera. Disfrazan de falta de medios y cutrerío su falta de imaginación, suplen su falta de ideas copiando tramas clásicos de los Simpson e imitando lastimosamente a La hora chanante (aquella primera anomalía del audiovisual humorístico español que demostró que sí se puede, y cuyos responsables sí han demostrado que tenían mucho talento y mucha gracia), este grupo de sujetos totalmente anodinos haciendo el ridículo y dándolo todo con tal de epatar, que les hagan casito y exhibir su falta de complejos (como una tronista analfabeta o un parado de larga duración concursando en el Gran Prix), confiando en que eso, y el tirón de la serie de Matt Groening, les garantice unos cuantos likes en Youtube y probablemente el salto al trabajo de sus sueños; y si eso falla, dicen "polla" muchas veces o se ríen entre dientes, demostrando lo bien que se lo pasan, lo enrollados, incorrectos, transgresores y subversivos que son. Es que pasan de todo, qué tíos. Igual que las estrellas del rock del siglo XX destruían sus instrumentos o se limitaban a sentarse en el escenario a pincharse heroína ante la audiencia, por pura attitude y genialidad, los Venga Monjas se pueden permitir hacer mierdas como castillos todo el tiempo... pero es porque quieren. Si Venga Monjas intentaran hacer humor de verdad, si decidieran dedicarse al pre-humor o al humor, harían obras maestras imperecederas, el mundo de la comedia y el cine español gozarían de un esplendor renacido, y ellos obtendrían el reconocimiento del público y montañas de dinero y de mujeres; pero no, ellos no quieren hacer eso, porque son fieles al underground al anti-humor y al post-humor alternativo. Y porque se deben a su público, esos doceañeros del Cono Sur que reparten likes cada vez que escuchan polla o follar o sida en un video cutre, que "es malo pero te ríes". Como bien explicaba el Maestro Irwin Chusid hace décadas, no se puede pretender ser un talento outsider, siendo auto-consciente de ser un outsider (ni mucho menos forzándolo, fingiéndolo por pura dejadez o discapacidad), ni careciendo por completo de genuina autenticidad. Me fascina el talento alternativo de mostrencos como Andy Kaufman, Bill Hicks, Richard Pryor o Lenny Bruce, que reventaron por los aires todo lo preconcebido de la comedia. Esa facción de la "Nueva Comedia Americana" abanderada por Judd Apatow, que tan mal ha asimilado a sus maestros, y cuya única vis cómica gira en torno a los chistes de pedos, pollas y porros, no me hace ni puta gracia; pero esas películas, al menos están bien hechas y cumplen su función espectacular. Y además, Apatow y todos los demás han demostrado ser capaces también de lo mejor, si se lo proponen. Está bien que existan para quien las necesite, a nosotros nos educaron "Porky's" y Benny Hill. Benny Hill, por cierto, ya agotó todos los chistes de fallos de ráccord y torpezas técnicas en los 70. Michel Gondry ya hizo una obra maestra del asunto de la parodia cutre, con un sentido del gusto y un respeto sublimes. Con talento. Los citados chanantes, Qué vida más triste o Malviviendo demostraron que hasta en España se puede hacer un producto decente y entretenido con tan solo una cámara barata y un colegui, siempre que haya una idea detrás. Me interesan el dadaísmo, el surrealismo, el humor absurdo, respeto la improv comedy, colecciono fotos de patos con paraguas. Pero hay cientos de miles de chavales grabándose con sus webcams haciendo el idiota en sus dormitorios, y jamás comprenderé por qué a nadie en su sano juicio, ni siquiera al nini adicto a la marihuana más recalcitrante, les puede interesar un carajo lo que estos odiosos Venga Monjas han venido a hacer. No ofenden a nadie (bueno, alguna escena me ha dado un poco de asco literal, si es que eso cuenta), no subvierten nada, no inventan nada, no tienen ninguna idea, ningún talento, ningún valor de ninguna clase, no son conscientes del desprecio que me producen (si lo estuvieran haciendo aposta, entonces serían genios; pero no es así, realmente se consideran cómicos). Sólo poseen cierta habilidad para el arribismo, para que la crítica de vanguardia haya decidido darles el beneficio de la duda, nadie sabe por qué, y supongo que buenos contactos; sí, eso lo explicaría todo. Porque sólo producen vergüenza ajena, ninguna otra cosa. He visto a niños de 8 años, en fuegos de campamento, recrear sketches de los Simpson con menos medios y muchísima más gracia, y respetándose a sí mismos y a sus familias. He visto improvisaciones a las cinco de la mañana, en un bus nocturno lleno de infraseres, infinitamente más imaginativas y profesionales. He visto vídeos de decapitaciones de periodistas occidentales en las noticias más entretenidas que lo que graban estos señores en sus casas tomando cervezas. Joder, si hasta entiendo que a la juventud le haga gracia El Rubius (creo que no es un problema generacional; porque además, me temo que estos sujetos y yo rondamos la misma edad). Pero creo que ya va siendo hora de que alguno de estos eruditos humoristas de última generación, que tanto reivindican su labor agitadora y reflexionan constantemente sobre la libertad y los límites del humor, empiecen a plantearse la necesidad de unos límites del humor por defecto; un post-humor que intente hacer reír a alguien más que a sí mismos, para variar, a ver si les sale. Una reflexión de ese tipo no estaría mal. En fin, que he visto los 14 episodios de Da Suisa seguidos, muy atento, con la actitud de un entomólogo, sin prejuicios, con muchas ganas de sintonizar con su historia, indagar en su mundo, chapotear en su ingenio... Bueno, vi hasta el 4 o así... Y sólo he sentido bochorno. Una sensación parecida a lo que sentí viendo a Ana Botella en su discurso defendiendo las olimpiadas de Madrid 2020. Bochorno absoluto. Lástima. Ojalá nada de esto hubiera pasado. Ojalá me hubiera atropellado un camión cuando salí esta mañana a comprar el pan. No quiero volver a ver nada en la tele ni en internet. No pienso volver a escribir en este blog ni a hacer nada hasta que se acabe toda esta sinrazón.

Miyerkules, Agosto 19, 2015

Robo-Hunter: Extras

Termino este largo repaso cronológico de la lectura de las oocc de Sam Slade: Robo-Hunter, a lo largo de su larga y guadianesca publicación en la revista británica de cómics de ciencia-ficción 2000ad. Un viaje que comenzó en el verano de 1978 con la aventura "Verdus" (que yo releí y reseñé aquí hace más de 4 años), con el equipo creativo de ensueño formado por John Wagner, Alan Grant y Ian Gibson, quienes mantuvieron muy alto el nivel y el espíritu del cazarrecompensas y detective Sam Slade hasta 1983, con un puñado de páginas extraordinarias que forman parte de lo más brillante del tebeo británico y un rincón muy importante en mi educación sentimental. Abandonado durante mucho tiempo, en una revista tan ecléctica y variada como 2000ad que ha dado a luz a cientos de personajes interesantes (con el Juez Dredd como buque insignia), y auténtico cenáculo de artistas de inmensa influencia en el medio (Alan Moore, Neil Gaiman, Grant Morrison, Garth Ennis, Brian Bolland, Frank Quitely, Mike McMahon, Alan Davis, Mark Millar, Simon Bisley, John McCrea, Kevin O'Neill, Bryan Talbot, Brett Ewins, Steve Dillon, Peter Milligan, Jamie Hewlett, Glenn Fabry, Dan Abnett, Charlie Adlard y tantos otros protagonistas de lo mejor del tebeo mundial, dieron sus primeros pasos en la revista, donde también dibujaron autores españoles como Alfonso Azpiri, José Casanovas, Ángel Unzueta, Jesús Redondo, José Ortiz y por supuesto Carlos Ezquerra, nada menos que el creador gráfico del Juez Dredd), fue resucitado en 1992 por el hoy famosísimo guionista Mark Millar, y protagonizó una tortuosa serie de episodios sueltos salteados durante los '90 y pimeros '00, hasta ser recuperado por sus creadores, Grant y Gibson, entre 2007 y 2015, tomando el relevo de sus aventuras la nieta del Samuel Slade original, Samantha Slade, en las que son hasta la fecha sus últimas apariciones en la revista.

Robo-Hunter se publicó en España por primera vez en 1985 en la editorial Zinco (a la vez que vieron la luz por primera vez aquí Dredd, Rogue Trooper, ABC Warriors, Strontium Dog o Slaine), y sus grapas las he atesorado a lo largo de mi vida. Posteriormente, se han publicado aquí arcos de la revista de enorme calidad, como algunas historias breves de Alan Moore en Future shocks, La balada de Halo Jones (Alan Moore y Ian Gibson), Harry 20 on the High Rock o D.R. and Quinch (de Moore y Alan Davis), y sobre todo muchísimas aventuras de Judge Dredd o Judge Anderson (por parte de editoriales como Norma o Kraken, principalmente). Pero había muchísimos episodios inéditos en España protagonizados por Robo-Hunter, todos los posteriores a 1983, que quería descubrir. Las historias que contaron Mark Millar y Peter Hogan en los 90s (con dibujos de José Casanovas, Ron Smith, Simon Jacob, Anthony Williams o Rian Hughes). Y la citada reconversión femenil del personaje a cargo de los autores originales, esta vez a todo color. Pero una vez repasadas todas estas 25 historietas seriadas en el blog, todavía me quedaban algunos cabos sueltos para poder decir que he leído todas las (aproximadamente 950) páginas existentes del personaje.

La revista 2000ad se publica en las islas británicas desde 1977, en pleno auge del punk, y goza de bastante buena salud actualmente, supongo que reforzada por el interés despertado por las películas de Dredd y el éxito masivo de sus autores en EEUU. Este miércoles (pasado mañana) verá la luz su número (o prog) 1944. Y además de la incalculable montaña de reediciones en formato álbum, también se publican paralelamente revistas de kiosko como la bimensual 2000ad Extreme, que reedita arcos completos, y la mensual Judge Dredd Megazine, que además de reediciones publican material nuevo, y además (sobre todo desde su 5ª encarnación en 2002) interesantes artículos, noticias, críticas de productos de actualidad ajenos a la casa y extensas y jugosas entrevistas con sus autores clásicos. Casualmente, de Robo-Hunter no se ha publicado nunca material nuevo fuera de la revista madre (salvo algún inencontrable fan-fiction en fanzines como Zarjaz, pero sí algunos interesantes trabajos de Gibson, por ejemplo, exclusivos para JD Megazine. Y sólo se han recopilado en álbumes las historias de los creadores originales (a pesar de la fama de Millar).

Pero donde sí hay bastante material inédito es en los números especiales de 2000ad. Históricamente, las revistas y los cómics de kiosko tienen un pequeño problema de distribución, ya que lo que nosotros, los lectores, entendemos por "publicación mensual", para los distribuidores, y los curritos que se dedican a llevar el material a las tiendas y kioskos, la periodicidad es semanal, y trabajan de lunes a viernes. Es decir, que un tebeo cualquiera, pongamos por caso mi querido The Amazing Spider-Man, no se publica realmente "una vez al mes", sino, por ejemplo, "el segundo martes de cada mes", que es como se contrata con los distribuidores. Esto hace que algunos meses tengan 5 martes, en lugar de solamente 4, y ya desde los años 60 a los editores norteamericanos se les ocurrió (aunque en realidad no sé si es un invento de Marvel y DC; probablemente no) crear los "eventos de quinta semana", que es la explicación real de la existencia de los "annuals", es decir, de los tebeos que se publican una vez al mes, para cubrir entregas en esos días que se salen del calendario normal cuadriculado de "4 semanas al mes". Del mismo modo, a lo largo de los años, la revista 2000ad ha contado con varios eventos anuales, números especiales únicos, que normalmente contienen material inédito. Han utilizado formatos como el "annual", pero también otras cabeceras y conceptos como el "yearbook", "Summer special", "Winter special", "Science-fiction special", "Action special" y también suplementos como revistas con calendarios, guías de publicación, revistas de pósters, etc. En 2000ad se publican estos especiales todavía hoy día, en 2015. Y de hecho, en 2014 y 2015 ha habido nuevos avistamientos de Sam Slade en la revista. En este tomo auto-confeccionado, tenía recogidas 12 historietas cortas de Robo-Hunter, y su agridulce pero siempre entretenida lectura también ha sido como cerrar una etapa personal.

"Hoagy's First Case". 2000AD Annual 1984 (6pp, color. Guión: Alan Grant como "Staccato"; Dibujo: Ian Gibson) La primera historieta corta de R-H publicada en la revista, en el annual de 1984, fue también la primera historieta de Grant y Gibson en color. Protagonizada por el torpe asistente robot Hoagy, es meramente un chiste que muestra cómo, en ausencia de Slade, el robot pretende resolver un caso de robo, y lo que hace es cooperar con el ladrón.

"Return of the Puppet Master". 2000AD Sci-Fi Special 1991. (8pp, color + artículo. G: Mark Millar; D: Simon Jacob) Para variar, la primera colaboración de Millar con el personaje, esta historieta breve de terror a lo Stephen King, con elementos de la cutre Full Moon de Charles Band, es bastante decente. No existe Hoagy ni Stogie, y carece del sentido del humor que caracterizaba a las historietas previas, pero como cuento de terror futurista es bastante simpático. A continuación del cómic, se incluía un artículo de 4 páginas a toda la trayectoria del personaje (escrito por Mike Butcher), que se abría con un titular en el que se saludaba a Millar como el nuevo encargado de Slade, y su intención de devolver a Robo-Hunter a las historietas iniciales del personaje, más serias y violentas (lo cual creo que no es del todo cierto, pero bueno...).

"Something for the Weekend, Sir?". 2000AD Sci-Fi Special 1992 (8pp, color. G: John Smith; D: Chris Weston) Los neófitos John Smith y Chris Weston se sacaron de la manga, para el especial sci-fi de 1992, una versión futurista y aún-más-salvaje del cuento de Sweeney Todd, protagonizado por nuestro querido cazarrobots. Cachondo, muy correcto y muy guay. Asistimos a una simple visita de Slade a la peluquería, donde está a punto de ser asesinado por el robo-barbero que nutre de carne humana al restaurante pijo de al lado.

"Killer Grannies". 2000AD Yearbook 1992 (9pp, blanco y negro. G: Mark Millar; D: Graham Higgins) En "Killer grannies", Mark Millar recupera, ¡holy Joe Smith!, el tono gamberro y paródico al asunto, cuando se convierte en la víctima de su propia abuelita, que intenta asesinarle una tarde que le lleva unas flores a casa. Resultará que un cirujano práctico está utilizando piezas de desguace un robot criminal para operar de la cadera a los ancianos de la ciudad, que están todos en modo berserker a machetazos con la gente, y solo los culebrones y la siesta de media tarde consiguen aplacar el ataque. Estupendo el dibujante invitado, creador del personaje de Zippy Couriers para 2000ad.

"The Succubus". 2000AD Yearbook 1993 (9pp, color. G: Mark Millar; D: Simon Jacob) Esta siguiente historieta de Millar, debido al chirrigueresco dibujo de Jacob, resulta un poco incomprensible, y parece que Millar insiste en sus guiones de violencia gratuita y un Slade que pasaba por allí, al hijo de un robot asesino mutante de madre robot y padre humano, que la lía en un complejo de ocio subacuático.

"Fax and Deductions". 2000AD Sci-Fi Special 1994 (8pp, color. G: Peter Hogan; D: Simon Jacob) Más comedido y caricaturesco, al año siguiente Jacob se pone al servicio de esta historieta bufa de Peter Hogan, un disparate en el que un robot gigantesco busca venganza contra Slade atacándole en su propia casa, un escenario modesto de novela negra que apenas habíamos visto durante su trayectoria. El gag final de la historia es el colofón, y me despertó una sonrisa, cuando Sam Slade, cansado de recibir casos de robots perdidos y desatados, encuentra una carta remitida por error, en la que le confunden con la banda de glam-rock setentera del mismo nombre, a la que le ofrecen reunirse previo contrato millonario. Lejos de destruirla, Slade decide aceptar, todo por la pasta, y le vemos al final travestido encima del escenario con sus sidekicks emulando a Slade.

"Slade Runner". 2000AD Yearbook 1994 (8pp, blanco y negro. G: Peter Hogan; D: Rian Hughes) Otra historieta-chiste sin mayor enjundia, en la que aparece una "rubia platino" en la oficina, pidiendo ayuda a Robo-Hunter en un caso de cuernos. Resultará que la amante de su marido es una humana vestida de robot, y el marido se descubre entonces como un robot disfrazado de humano, ambos buscando satisfacer sus filias. Parece que el dinero fácil estimula a Slade, dispuesto a convertirse en detective de faldas para los restos...

"War of the noses". 2000AD prog 1023 (8pp, color. G: Peter Hogan; D: Rian Hughes) Este es una historieta incluida en un ejemplar normal de 2000ad, pero la única que consta de un único episodio, y por tanto me la traje a este compendio, porque además su historia también es ajena a la continuidad habitual que estaban pergeñando entonces Hogan y Huges en las páginas de R-H. Esta vez, vemos a Hoagy como principal encargado del caso de la desaparición de robo-Stogie, el entrañable cigarro electrónico (por cierto, que ahora que lo pienso, Grant y Wagner se adelantaron 30 años en el invento).

"The Davinchy Code". 2000AD Annual 2005 (10pp, color. G: Alan Grant, D: Ian Gibson) Una última historieta a color de Samantha Slade, obra del equipo creativo original y responsables de su digna resurrección para el siglo XXI, como ya hemos visto en anteriores entregas. En "El Código Davinchy", Samantha se mete de cabeza a la fuerza cuando, asfixiada por las facturas, alquila una nueva oficina que está tirada de precio (porque aún tiene trozos del cavader de su antiguo ocupante, Davinchy, diseminados por todas partes para alegría de las robo-cucarachas). Sam pronto descubrirá también que unos matones le reclaman el millón de creds que les adeudaba, y conocerá a una antigua clienta de Davinchy que estaba investigando el caso de su robo-gato perdido, cuando perdió su robo-perro. La búsqueda del millón y del perro (que lleva a Samantha a un local de strip-tease lleno de las deliciosas chicas de Ian Gibson), por supuesto, acabará siendo lo mismo.

"The BØDJ Job". 2000AD Sci-Fi Special 2014 (8pp, blanco y negro. G: Alec Worley; D: Mark Simmons) Cuando parecía que Sam Slade: Robo-Hunter ya era gloriosa historia pasada del cómic británico, resulta que un nuevo equipo creativo recibió el visto bueno para recuperar sus aventuras para 2000ad. Concretamente, en los que son los, ahora sí, últimos avistamientos del personaje en la revista, en sendas historietas cortas para los "extra ciencia-ficción" de 2014 y 2015. Ni rastro de Samantha Slade. Alec Worley, una de las jóvenes promesas de 2000ad (escribe también arcos de Age of the Wolf, Dandridge y Judge Dredd) y el dibujante Mark Simmons (quien también ha dejado ver su talento en algunos Future shocks), homenajean continuamente las primeras historietas de Robo-Hunter. De hecho, ésta comienza cuando Sam Slade está perdido dentro de un enorme supermercado del mobiliario sueco llamado BØDJ, buscando a dos robots perdidos llamados "T.B. GROW-VR" y "E.N. GI8SVUN", en claro homenaje a los creadores originales de la saga en 1978. Breve y anecdótica, la historia se centra en el caos que se produce dentro del IKEA BØDJ cuando el edificio toma vida, adopta la forma de un AT-AT gigante y se dedica a transformar a todos los robots de la ciudad en muebles.

"Iron Sam". 2000AD Sci-Fi Special 2015 (8pp, blanco y negro. G:Alec Worley; D: Mark Simmons) "Iron Sam", la última historieta hasta la fecha (hay esperanza) de Robo-Hunter, es tan solo una fina parodia del superhéroe de Marvel Iron-Man, a través de la persona de Leonardo Sharp, Irn-Bro, un magnate de las tecnologías racista y alcohólico. La flota de armaduras voladoras robóticas a su servicio que tiene en su mansión, han desatado un caos climatológico a nivel global que finalmente resolverán Hoagy y Stogie, mientras que Sam Slade termina la historia flotano en el espacio dentro de una de esas armaduras, a merced de una figura que se parece bastante a la versión femenina de Thor.

Martes, Agosto 18, 2015

"The KLF. Caos y magia" (John Higgs, 2015)

Ayer terminé de leer este libro de Libros Walden en el metro, líneas 11-6-3, 1 largo y terrible trayecto desde 1 pau a mi casa en el centro que me sentó como 1 transiberiano en el vagón de ganado. Volvía de casa de 1 amigo, de 1 pequeño reencuentro de esos extraños en mitad del verano, para cuya celebración hubieron de alinearse los 10 planetas del Sistema Solar incluidos Plutón y Eris. 3 viejos colegas de toda la vida en mitad de agosto, cosa insólita. 17 de agosto, lunes para más señas. Vimos cómo el Athletic de Bilbao ganaba su primer trofeo en los últimos 31 años. 1 de esos amigos me devolvió 1 lote de préstamos que le había hecho hacía ¡7 años! Los 5 libros que me debía eran 2 biografías musicales de gente genial y trastornada, 1 novela de auto-descubrimiento psico-geográfico, 1 ensayo sobre contracultura, y 1 libro sobre los objetos mágicos de Carelman. Yo terminé de leer "The KLF. Caos y magia" justo cuando se detenía el tren en mi estación, a las 23:23 de la noche, muy satisfecho de la lectura. Tardé 6 horas en conciliar el sueño, releyendo y haciendo acopio de ideas.

El nombre de la banda KLF me sonaba muy remotamente, cuando me lo regalaron en mi cumpleaños, hace ahora 11 días; me remitía a pop electrónico o hip-hop europeo de los noventa; algo de eso hay. El libro no me sonaba de nada. El obsequiante es otro amigo de toda la vida, con quien quedo muy a menudo para escuchar discos, diseñar carteles y portadas e intercambiar ideas y objetos. Estamos los 2 obsesionados con el Discordianismo, la Cultura del Apocalipsis, el pensamiento mágico, los sueños lúcidos, el arte lisérgico y lo Symbionés. Andamos metidos en cosas oscuras e importantes. Conspiramos, hacemos conjuros secretos, tomamos apuntes forteanos, cultivamos y consumimos sustancias prohibidas. Tenemos 1 club de lectura, 1 club del disco y 1 club de poesía maldita. Llevamos toda la vida escribiendo una novela que se borra cada vez que sale el sol al día siguiente, pero no nos rendimos y dentro de 23 años será un libro de culto. Él me empuja y yo nos freno. Él enciende las ideas y yo las quemo sin querer.

The KLF, The Justified Ancients of Mu Mu, The Timelords y The K Foundation eran y son Bill Drummond y Jimmy Cauty, y también quedaban para hacer cosas. Mi amigo y yo pensamos que el Kali-Yuga está de nuestra parte, pero ellos 2 lo hicieron, desgraciadamente, en el período comprendido entre el final del "pequeño siglo XX" (1914-1991) y el comienzo de la "era digital" (1994-2043). En tierra de nadie y tiempo de nadie: clamaron en el desierto. Grabaron un documental fitzcarraldiano que no vio nadie. Grabaron un disco interpretado por un coche de policía roto. Resucitaron la serie del Dr. Who cuando prácticamente se había extinguido, sin querer. Vendieron 2,3 millones de discos de bakalao rampante, remezclado y revisado hasta la perfección muchas veces. Escribieron 1 libro sobre cómo componer el single perfecto; desde entonces, 23 grupos aseguran haber leído el libro y haber ganado muchísimo dinero con sus canciones. Se follaron a la industria musical, se enfrentaron a todo lo establecido y se hicieron multimillonarios. Entonces renegaron de todo, y quemaron literalmente todos los beneficios. Quemaron 1.000.000 de libras en billetes pequeños, y lo grabaron en vídeo. Casi todos los que vieron el vídeo piensan que solo eran 2 gilipollas con ganas de llamar la atención. En 1994, el año que murieron Bill Hicks, Kurt Cobain y las esperanzas de toda una generación, Cauty y Drummond quemaron todos los discos de The KLF que aún siguieran en almacenes y tiendas (y de buena gana hubieran ido casa por casa destruyendo los vendidos); quemaron los másters, las partituras, los instrumentos, las gorras y las cadenas. Nadie entendió nada de nada, ni le importó demasiado. Por el camino, la diosa Eris, las sincronías y los números mágicos les persiguieron, y su vida se entrecruzó una y otra vez, sin querer, con las de Lee Harvey Oswald, Timothy Leary, JFK, el Dr. Who, Ken Campbell, Tristan Tzara, Tammy Wynette, Robert Anton Wilson, Alan Moore o los conejos gigantes que acechan en el plano onírico.

Lunes, Agosto 17, 2015

Robo-Hunter: I, Jailbird (2000AD progs 1545-1549; 2007)

Como dije en la anterior entrega, Ian Gibson se despidió de Robo-Hunter en "Casino Royal". En esta última aventura de Samantha Slade: Robo-Hunter para la revista 2000ad, todavía se hace cargo de las 10 primeras páginas, pero extrañamente el nivel no está al que nos tiene acostumbrados. O bien estaba desganado e inmerso en otros proyectos (por estas fechas Gibson dibuja muy a menudo las historietas de Dredd), o bien el acabado es de alguien sin acreditar. De hecho, las 15 páginas restantes las dibuja Anthony Williams, quien ya se encargó del personaje en un arco de los 90, y sus personajes carecen de ese carisma y estilo cartoon de Gibson; y, sobre todo, su Samantha no es tan sexy. Personalmente, me da pena que Gibson no diera el salto a Marvel, en su momento, donde podría haberse convertido en una estrella de la talla de Alan Davis, por ejemplo. Hemos visto cientos de veces esa historia, la del paso de dibujantes (y sobre todo guionistas) de 2000ad a Marvel, y casi siempre han destacado muchísimo. Gibson fue casi siempre fiel a la cabecera de sus amores, tanto en Robo-Hunter como en Dredd o en Halo Jones. Fuera de UK, apenas figura en los créditos de un par de números de Green Lantern Corps, Mr. Miracle o la miniserie Millenium. Como buen Marvel Zombie, me hubiera gustado ver su trazo (y sus mujeres...) al servicio de mis personajes favoritos.

Como sea, "I, jailbird" cierra hasta el momento las historietas seriadas en 2000ad. El guión sigue siendo de Alan Grant, y continúa donde lo dejó en el arco anterior, con Samantha Slade no solo siendo privada de la fortuna que ganó en el casino, sino encerrada en la cárcel por estafa. Asistimos a la vida de Sam en prisión, donde se ha hecho amiga de tres curiosas reclusas, una de ellas una vieja que se pasa el día tricotando, y otra una atractiva chiflada que dice ser la reina de Francia. Pero sobre todo, tiene un montón de enemigas, con las que no tarda en liarse a golpes. Las cárceles del futuro están tan sobresaturadas (como nos han contado varias veces en las páginas de Juez Dredd), que tienen una política de liberar presos para dar cabida a los nuevos. Samantha no estará mucho tiempo encerrada, pero antes de salir se lleva una bufanda tejida por su amiga la vieja (llamada Gerald, y que parece tener vida propia, y servir más como arma que como prenda), y le promete a la supuesta reina de Francia, Frenchy DeBrie, que le ayudará a salir de allí viajando a su patria. Nunca sabremos cuáles eran los planes de Alan Grant para esta historieta, pero el arco termina bruscamente cuando Samantha se cuela como polizonte en un barco camino a Europa, y la promesa de un «Samantha Slade return in "La Revolution robotique"», que 8 años más tarde no hemos podido ver. Un final agridulce para la serie, truncado y algo más flojo y menos imaginativo que todo el resto de trabajos de Grant.

Mis crónicas de las obras completas de Robo-Hunter terminarán en breve, con el repaso a todas las historietas cortas diseminadas aquí y allá.

Robo-Hunter: Casino Royal (2000AD progs 1527-1531; 2007)

"Casino Royal" es, hasta la fecha, la penúltima aventura de Robo-Hunter (si no contamos su reciente aparición autoconclusiva en un único prog de 2015), la última dibujada por Ian Gibson, y una de las mejores historietas del personaje, casi a la altura de las obras maestras de los ochenta. Con el hándicap de que el fantástico misántropo de mandíbula de titanio Sam Slade ya no existe, y ha sido sustituido por su nieta, Samantha Slade; añadiendo la ventaja del atractivo sexual del personaje, y que, de hecho, en estas últimas aventuras de Grant y Gibson para el siglo XXI, aparecen algunas viñetas con desnudos y cachondeo adulto. En este arco, de 25 páginas seriadas a lo largo de la primavera de 2007, ni siquiera aparece el abuelo Sam, y apenas se le menciona en un bocadillo de texto. La historia transcurre enteramente dentro de un gran Casino, donde ha sido invitada Samantha Slade para vigilar a un ricachón que, aparentemente, le pone los cuernos a su esposa. Aunque pronto se descubrirá que dicho amante es un robot, y que la esposa no está detrás del trato con la detective. A Samantha la verdad es que le da igual, ya que quienquiera que la haya contratado, le ha dejado de paso 50.000 creds para pulir en el casino, y está acumulando verdaderos zigurats de fichas. De hecho, después de algunas escenas de acción y cachondeo (por el casino se pasean algunos agentes secretos clásicos de Hollywood, e incluso un sosias de Tom Cruise, enano y baboso), Samantha está a punto de ganar cien millones de creds en una mesa privada. Por su parte, Stogie y Hoagy están haciendo averiguaciones por su cuenta desde el apartamento de Samantha, y están descubriendo que hay un pastel muy extraño detrás de todo el asunto, y tendrán que intervenir. Una pequeña joya de 2000ad inédita en España, con un Gibson a tope con ese trazo suyo tan característico que recuerda al Azpiri más clásico o al Leonardi de los noventa.

Robo-Hunter: Stim! (2000AD progs 1450-1456; 2005)

Otra estupenda historieta (32 páginas) de la Robo-Hunter Samantha Slade de Alan Grant y Ian Gibson, para el siglo XXI. Repleta de acción, robots de todas las formas y tamaños hechos chatarra a tiros, personajes caricaturescos tramando el mal y todo tipo de calamidades que tiene que sufrir la protagonista, tanto por culpa de los %$&@/ robots de Brit-Cit, como por la incompetencia de sus dos robo-ayudantes. "Stim!" narra la búsqueda por parte de Sam Slade (Sexy-Hunter) de la causa por la que algunos robots han adquirido conductas delictivas, saltándose su programación, aparentemente debido a algún tipo de drogas de laboratorio que afectan a sus circuitos. Sus pesquisas la llevan a atravesar la ciudad, a base de espectaculares escenas de acción, cruzándose con grotescos personajes como el conservador del Museo de la Robótica, su cuervo androide y su inteligente máquina Lennon, dealers-robot, yonkis-robot, cazarrecompensas-robot, policías-robot, dinosaurios-de-museo-robot, cantantes-de-ópera robot (como Pavarobi) y toda una revuelta robotiana prendiendo fuego a los edificios históricos de Brit-Cit.

Linggo, Agosto 16, 2015

Robo-Hunter: The Furtz case (2000AD progs 1406-1411; 2004)

Grant y Gibson vuelven a unir fuerzas poco después de la rentrée de Robo-Hunter para el siglo XXI, en septiembre de 2004, en una nueva serie de 6 episodios (30 páginas) que continúa donde lo habían dejado: la escultural Samantha Slade poco a poco va descubriendo que se gana más dinero tiroteando a los renglones torcidos de la robótica que haciendo compañía a viejos verdes. Y junto al robot asistente Hoagy, el robo-cigarro latino Stogie y la cabeza del Sam Slade original, siguen recorriendo la ciudad en busca de las partes del cuerpo de Slade. En una convención de órganos humanos el viejo Slade se encuentra con un viejo amigo robo-hunter, llamado Stiv Aggro, que repentinamente es secuestrado por un misterioso individuo. Tras una pelea con unas hermosas imitadoras de Sailor Moon y con un dragón verde animatrónico, conseguirán localizar al secuestrador de Stiv, un coleccionista llamado Nippon Furzt (que se parece bastante al Capitán Harlock del manga), a la sazón coleccionista de robo-hunters, que resulta ser quien tiene el cuerpo de Sam Slade, y desea hacerse con su cabeza. En las últimas páginas Samantha derrota al coleccionista, y consigue juntar la cabeza de su abuelo con el cuerpo, y al cobrar la recompensa decide dedicarse plenamente a cazar robots. Gibson está dando el do de pecho en esta etapa, con un estilo de coloreado artesanal (aparentemente) que me recuerda bastante al de otros autores de ciencia-ficción como Fernando Fernández, que luce muchísimo con su trazo. Robo-Hunter, definitivamente, se ha transformado en uno de los personajes más sexies de la historieta, en detrimento del clinteastwoodianismo que caracterizaba al Slade original.

Robo-Hunter: Like a virgin (2000AD progs 1371-1373; 2004)

21 años después de la última historieta de Robo-Hunter obra de sus creadores (Wagner, Grant y Gibson), y después del largo periplo de extrañas e insustanciales adaptaciones por otros autores, que he estado viendo en las últimas entradas del personaje, por fin, en 2004, en el nº 1371 de 2000ad, regresó el Robo-Hunter auténtico. A todo color, la primera historia en más de veinte años de mi queridísimo Sam Slade escrita por Alan Grant y dibujada por el maravilloso Ian Gibson. ¡Vuelve Robo-Hunter!

En una de las páginas del primer prog, de hecho, cuando Hoagy y Sam Slade se reencuentran, hacen referencia a aquel episodio, cuando Hoagy y Stogie se pulen la millonaria recompensa de Slade, como si nada hubiera pasado entre medias; reduciendo todas las historias de Mark Millar y Peter Hogan a un espejismo, o a un sueño de Resines. Una técnica ya empleada de forma notoria por otros autores con mala leche, como Alan Davis cuando desechó todo lo que había sucedido en Excalibur en los años 90, durante su ausencia, como si no hubiera sucedido, o como hizo John Byrne tras su reincorporación en su divertidísima serie de Hulka, renegando de toda la etapa anterior. Era el puñetazo en la mesa de Alan Grant, su manera de despreciar todas aquellas historietas bastante mediocres y alejadas del espíritu original (aunque, como he dicho, algunas fueran entretenidas).

Sin embargo, el Sam Slade que tenemos aquí, no será el Samuel Slade de siempre. Sino un Sam Slade que está buenísima, que se llama Samantha, y que no tiene nada que ver con la Samantha Slade de una realidad paralela que salía en "Ace of Slades", sino que es la nieta del auténtico Sam Slade. Samantha, con tantas deudas y tan misántropa como su ancestro, trabaja como escort en la gran ciudad, y es descubierta por Hoagy por casualidad en un pub nocturno, buscando a su amo con un detector de ADN. Por supuesto, Samantha no quiere saber nada del estúpido robot asistente (ni del ciber-cigarro Stogie, que casualmente se encontraba cantando samba en ese mismo local), hasta que escucha hablar de sus supuestos millones ahorrados; y es entonces cuando empiezan a buscarle. La pista les lleva hasta la consigna de una estación, para descubrir que dentro de una maleta allí escondida no hay dinero, sino el mismísimo Sam Slade original, o mejor dicho, su cabeza en un bote (similar a los de Futurama, pero cuadrado). Samuel les convence de que le ayuden a encontrar su cuerpo, en manos de un ricachón coleccionista de cuerpos de famosos, sin demasiado éxito. 20 páginas pintadas por Ian Gibson, que son una auténtica gozada, y una bofetada a todo lo transcurrido con el personaje después de 1983.

Sabado, Agosto 15, 2015

Robo-Hunter: Metrobolis (2000AD progs 904-911; 1994)

El siguiente episodio de Robo-Hunter corre a cargo, de nuevo, de Peter Hogan y Rian Hughes. Esta vez, es una historieta de 48 páginas (todo un álbum), en la que desarrollan más extensamente sus ideas, y en la que Hughes entra muchísimo más en detalle y cuida mucho más los fondos y las escenas de multitudes (tal y como ya me temía, porque conocía su trabajo en Tales from Beyond Science, otra serie contemporánea de 2000ad, y el dibujo era mucho más interesante que en la anterior aventura). Sigue siendo un trazo demasiado limpio e infantil, pero es otra cosa. Y la historia, siendo demasiado naïf también, encaja mejor con el tono de Wagner y Grant. Todo gira en torno a un robot obrero, One Ton Silver, que después de un accidente laboral se da cuenta de que es un esclavo de los humanos, y decide organizar una rebelión robótica en Manhattan, para el 4 de julio (día de la Independencia americana). De hecho, el plan consiste en aturdir a todos los humanos, envenenando el agua con unos nanobots que convierten en zombie a todo el que la consume, y aprovechar la ausencia de personas para, literalmente, llevarse la isla de Manhattan hacia el Caribe y desde allí continuar con la invasión robot. Con guiños a "Viaje alucinante" (en las escenas de los nanobots dentro del cuerpo de Slade) o a "La rebelión de las máquinas" (cuando todos los cacharros domésticos atacan a sus dueños), una enorme dosis de humor autorreferencial (incluso hilan el desenlace de ésta con la anterior historieta de este equipo creativo, "Winnegan's fake"), y un ritmo ágil y entretenido, "MetROBOlis" es una historieta muy digna de Robo-Hunter (...aunque no termino de quitarme de la cabeza las pacatas aventuras de fantasía de Robín el Robot...). Además, olvidé decir que en la anterior entrega de Hogan y Hughes, "Winnegan's fake", el rotulado de los bocadillos lo hacía el propio dibujante, con un estilo espantoso e ilegible, y aquí han contado con uno de los profesionales habituales. Uno no piensa en estas cosas, ni valora el trabajo de los rotulistas, hasta que se topa con catástrofes como aquella...

Robo-Hunter: The robotic revenge of Dr. Robotski (2000AD progs 881-884; 1994)

"The robotic revenge of Dr. Robotski" es la última historieta de Mark Millar para Robo-Hunter. Otra aventura breve, de tan solo 24 páginas, dibujada en este caso por Simon Jacob, un vistoso artista y fan-favourite que hizo un montón de páginas en 2000ad durante los 90, antes de desaparecer durante década y media para dedicarse a la música y a las guitarras (trabajó para la empresa Fender). Actualmente parece que está ilustrando libros de fantasía, como cuenta en su blog. Su estilo, humorístico y espectacular, con ese método de coloreado "en 3-D" y lleno de brillos que tanto gustaba en la revista por la influencia de dibujantes como Simon Bisley. Para esta historia, Millar parece recuperar algunos elementos clásicos del primer R-H, como los constantes diálogos de cachondeo con su ciber-cigarro mexicano Stogie y su compañero Hoagy, que le acompañan durante todas las páginas. Además, tenemos también la estructura clásica del caso detectivesco, cuando Slade es contratado por un anciano llamado Georgie Costello, nada menos que su antiguo entrenador como cazador de robots. Costello le llama porque su antiguo compañero caza-robots, Jacko, se ha vuelto loco y se ha tuneado la mitad del cuerpo con piezas robóticas, transformándose en una gargantuesca arma letal ambulante, que ayudado por sus minions y otros robots aún más grandes, se proponen asolar la fortaleza de Costello en un ataque a discreción. Millar se despide del personaje con una historieta digna, entretenida, llena de humor y en el que parece asomar ese Slade cazarrecompensas, gruñón y de gatillo fácil y frases capciosas que amábamos. Le hubieran venido bien unas cuantas páginas más.

Robo-Hunter: Winnegan's Fake (2000AD progs 852-854; 1993)

Si las últimas aventuras breves de Robo-Hunter, con Mark Millar al guión, estaban resultando insustanciales y muy diferentes al R-H de los ochenta que todos amábamos, su siguiente aparición en la revista 2000ad es directamente un episodio infantil y flojo que bien podría haber aparecido en el Pequeño País o en un webcómic amateur. El estilo de dibujo cartoonesco, sin fondos y de línea clara de Rian Hughes, si bien no es feo, rompe con todo lo que habíamos visto hasta ahora. Rian Hughes es el autor de Tales from Beyond Science, escrita por Mark Millar, una serie de 2000ad de los noventa simpática e imaginativa, y el trabajo del guionista Peter Hogan (este equipo creativo se encargará de otro capítulo de Robo-Hunter de 48 páginas, donde tal vez la cosa mejore) recupera, efectivamente, los elementos de las primeras historietas del personaje, pero de una forma demasiado ingenua. Volvemos a los orígenes argumentales, tal y como yo esperaba, pero a un precio demasiado alto y con demasiados cambios, tantos que parece que Robo-Hunter se ha transformado de pronto en el Robín Robot de José Sanchís; un tebeo extraordinario éste, pero que se parece tanto a Robo-Hunter como Mortadelo a Jason Bourne. En fin, será que es un cambio demasiado drástico... porque prefiero la frescura de este Robo-Hunter diáfano (que aquí acepta el caso de buscar a un robot por la ciudad para un anciano y adinerado coleccionista y llevarse bofetadas por el camino, en compañía del secundario cómico Hoagy, todo demasiado parecido a "El caso Filby") a la insulsa violencia sin sentido de anteriores entregas escritas por Millar. Al menos, Hoagy y Stogey recuperan pleno esplendor.

Robo-Hunter: Keith the Killer Robot (2000AD progs 825-827; 1993)

La siguiente historia de Sam Slade: Robo-Hunter en las páginas de 2000ad, "Keith the Killer Robot", se publicó a lo largo de solo 3 números (o progs), y ocupó 18 páginas, en delicioso blanco y negro, escritas de nuevo por el joven Mark Millar pre-fama y dibujadas por el veterano Ron Smith, leyenda viva (aunque retirada del negocio) de la revista, que ya se encargó, en sus primeros años, de sagas clásicas de Dredd como "El día que la ley murió" o "La búsqueda del Juez Niño", a finales de los setenta. Una vez más, el papel de Slade es circunstancial, y estamos ante una decente historieta futurista que bien podría formar parte de las fábulas autoconclusivas de Thargg's future shocks, o de las oscuras Tales from the Black Museum publicadas en Judge Dredd Megazine. Cuenta la historia de Keith, un chico humillado y vapuleado en el colegio, que lleva una vida depresiva y autocomplaciente, pensando en el suicidio, hasta que finalmente decide someterse a una "robotomía" para transformarse en un enorme robot asesino, y vengarse de la Humanidad enterrándose en todos los cadáveres que se encuentre. La historia comienza cuando Slade está finalizando un caso, al detener a una oronda suripanta-robot, cargándose por el camino a un montón de personas. La ciudadanía está harta de las "bajas colaterales", pero consigue eludirlas cuando se le presenta una mujer, que dice ser la madre de Keith, y que le explica toda la vida de su maltratado vástago "robotomizado" (casi todo la saga la protagoniza Keith). La mujer le cuenta la historia en el Metro, y sin darse cuenta el ataque del metálico y mastodóntico Keith se produce al detenerse el tren en la estación de Crillygate, un lugar apartado al que van a dejarse morir los robots inútiles hechos chatarra, que odian a los humanos. En mitad de la pelea, toda la chatarra de Crillygate se vuelve en contra de Keith, ya que aún despide olor a carne, y serán ellos quien acaben con su vida. Como digo, la presencia de un soso Sam Slade es testimonial, aunque la fábula negra es bastante entretenida, y el dibujo espectacular.

Robo-Hunter: Serial stunners (2000AD progs 819-822; 1993)

En la entrega anterior de esta cronología de las oocc de Robo-Hunter, ya me despaché a gusto sobre el mal sabor de boca que deja esta etapa del personaje a cargo del guionista Mark Millar, el hoy todopoderoso guionista de Marvel y Hollywood que dio sus primeros pasos escribiendo para la revista británica. En esta serie de historietas que estamos viendo, que resultan tan decepcionantes y alejadas del espíritu original, tal vez le queda la excusa de que eran demasiado cortas (ésta ocupa solo 24 páginas), y que al ser una revista de kiosko semanal, tuviera que ocupar además algunas de esas páginas (que al fin y al cabo ocupan lo que un comic-book norteamericano) para hacer recuento de lo sucedido, esquema éste un poco cansino en algunos otros personajes. Pero no es el caso, ya que Millar no va recopilando apenas lo sucedido, o lo hace en un par de bocadillos de texto del narrador omnisciente. Y además, "by" Vázquez hacía desternillantes historietas de misterio y humor en una sola página... Así que sigo sin comprender por qué el tono detectivesco, el hard-boiled o la simple CAZA DE ROBOTS que promete el mismo nombre del personaje, siguen brillando por su ausencia. En "Serial stunners", al menos, distribuye correctamente los 4 capítulos que se publicaron en cada una de las 4 entregas, narrando historias diferentes en cada una de ellas. La historia tiene un comienzo prometedor, al saber que unos robots parecen haberse escondido en las cloacas, y están dando muerte a ciudadanos humanos, saltándose a la torera la 1ª ley de la robótica asimoviana. Se trata de los "aturdidores en serie" del título de la saga, tres robots ex-marines (de nombre Joe Needles, Twisted Sister y Hannibal the Herbivore), relegados a tareas de limpieza subterránea, que aburridos de su sucia tarea han decidido putear a los humanos; ya que su programación les impide asesinarles, al menos les gastan bromas, que en algunos casos hacen que fallezcan por intervención de otros elementos. En la segunda entrega, retoma protagonismo Sam Slade, que está visitando a un fan, en un hospital psiquiátrico. Momento emotivo, en el que el niño le enseña recortes de aventuras anteriores, y charlan de los viejos tiempos en los que Wagner, Grant y Gibson se encargaban de dar lustre al personaje... (tal vez el propio Millar se arrepiente aquí de cómo está mancillando al cazarrobots). Pero de pronto aparecen los Serial Stunners, que han decidido, sólo Millar sabe por qué, secuestrar a Slade y empujar al niño en su silla de ruedas hacia la muerte. El tercer capítulo nos narra el pasado de los robots casi-asesinos, y cómo acaban con sus víctimas indirectamente. A Slade le cuelgan en pelotas de una iglesia (?), y a continuación se van a secuestrar a la Reina de Brit-Cit, y amenazan con enseñar su culo en horario de máxima audiencia a no ser que la doctora que les fabricó, les cambie el programa para que sí puedan asesinar a humanos. La viñeta de la Reina en combinación (con la bandera británica) ante las cámaras, probablemente sea lo más transgresor de Millar en toda su etapa, tratando de darles (sin mucho éxito) algo de indisciplina a los punkis británicos que mayoritariamente leían 2000ad. Slade resuelve el asunto travistiéndose de doctora, y tiroteando a los robots, por lo que recibe una cuantiosa recompensa (nada que ver con la patética mala suerte que caracterizaba al personaje).

Aunque algunos créditos están mal puestos y se asigna a Anthony Williams la autoría gráfica en un par de capítulos, el dibujo vuelve recaer sobre José Casanovas, otro olvidado dibujante español afincado en las revistas británicas de aventuras y ciencia-ficción, que deslumbra con su detallismo y su "realismo sucio" marca de la revista. Fallecido en 2009, Casanovas comenzó su carrera en los años 50s, dibujando aventuras de El Capitán Trueno o El Jabato (aunque parece ser que las primeras estaban destinadas para el mercado extranjero, y nunca vieron la luz), y varias entregas de Joyas Literarias Juveniles, pero sobre todo en historietas románticas para chicas en la revista Jana o en la cabecera alemana Tina. También realizó por esta época adaptaciones del erizo azul de los videojuegos, Sonic, para una cabecera infantil editada en Alemania, Italia o Finlandia. En los noventa se especializó en páginas futuristas y de aventuras, como las del personaje John Sinclair o multitud de colaboraciones en 2000ad, como estas de Robo-Hunter, arcos del Juez Dredd o fábulas de Future shocks guionizadas por Alan Moore, que en este caso sí han visto la luz editadas en España. La versión de Casanovas de Robo-Hunter es una delicia, un despliegue de detalles y elementos que llenan cada milímetro de la página hasta el horror vacui.

Robo-Hunter: Ace of Slades (2000AD progs 813-816; 1992)

En su origen, en todas las historietas de Robo Hunter de los 70s y 80s, el Sam Slade de Alan Grant, John Wagner y Ian Gibson era una chisporroteante mezcla de novela barata de detectives y cachondeo futurista. Sam Slade resolvía casos que involucraban a robots chalados, a base de mandíbula, paciencia, la justa dosis de ingenio y una pequeña ayuda de sus amigos (los sidekicks de broma que acompañaban a todos los personajes clásicos de 2000ad, en este caso su cigarro Stogie, su pistola Cutie o su robot ayudante Hoagy). Por alguna razón, cuando Mark Millar decidió resucitar al personaje (sin ninguna aparición en la revista 2000ad entre 1984 y 1990), desactivó aquellos elementos clásicos, y de hecho decidió convertirle en un tipo sin personalidad que ni siquiera protagonizaba sus historias, sino que estaba por allí de paso. Actualmente, Mark Millar es uno de los guionistas más respetados del cómic norteamericano, por su millonario Kick-Ass y su trabajo en la revolucionaria Civil War, la gran saga contemporizadora de Marvel de hace unos años. Ninguno de ambos trabajos me gustan demasiado, y Millar siempre me ha parecido un escritor de cómics sobrevalorado. No he leído suficientes de sus historias en 2000ad para saber dónde quisieron ver su revolucionario talento los que le encumbraron en USA, pero sí puedo decir que lo que hizo el escocés en los noventa con Robo Hunter, uno de mis personajes favoritos del tebeo de todos los tiempos, no tiene nombre. Es definitivamente mediocre y carente de alma. No lo digo yo solo, tan solo me uno al clamor de lo que decían los férreos aficionados en los numerosos blogs de la revista. Incluso el propio John Wagner pidió que dejasen de publicar a Robo Hunter tras ver el poco cariñoso y absurdo trabajo de Millar, y Alan Grant llegó a decir lo siguiente: “My objection arose when I saw the abomination produced. It was early in Mark’s career, so I guess he should get the benefit of the doubt – but that doesn’t stop it being a pile of crap” (declaraciones recogidas en el libro "Thrill-power overload. Thirty years of 2000AD"). Definitivamente, muchos fans de 2000ad están encantados con el triunfo de Millar en EEUU... pero por el bien de sus queridos personajes.

Ah, sí, continuando con la cronología de historietas, llegamos a "Ace of Slades", una historia en la que, de nuevo, los robots, los casos a resolver, el humor y la inigualable personalidad de Sam Slade: Robo Hunter, brillan por su ausencia: Slade regresa de Verdus a su nuevo apartamento de Nueva York, que esta vez está situado en el moflete izquierdo del edificio Andy Warhol. Allí se encuentra con una especie de parodia de Uatu, el Vigilante de Marvel (es decir, un tipo calvo con túnicas que puede ver lo que sucede en todas partes y todas las dimensiones, y que solo actúa para alertar en caso de que haya que evitar una catástrofe trascendental), llamado el Voyeur, que se ha desplazado hasta allí junto con 5 versiones de Sam Slade de universos alternativos. Entre ellos, Saddam Slade, un integrista islámico (ja), o Samantha Slade, la versión femenina del protagonista, que curiosamente hace aquí su primera aparición (será asesinada en la antepenúltima página, como los otros Slades interdimensionales) y que años más tarde, cuando retomen al personaje Wagner, Grant y Gibson, será la protagonista total (qué ganas tengo de llegar a ese momento; pero aún faltan 5 historietas cortas). Todo es debido a que un sexto Sam Slade alternativo, un androide salvaje (no apunté el nombre, pero algo así como Sssaam Slayyyd), va a aparecer en cualquier momento para destruir el Universo. El Slade el original, después de mucho ruido y mucha violencia, lo resuelve en la última página de forma simplona. Una historieta de 25 páginas, de nuevo, olvidable, sosa y a años luz del personaje que conocíamos, y esta vez dibujada por Anthony Williams (otro que pronto daría el salto a Marvel y DC), caricaturesco y correcto, que encaja bien con el estilo del personaje, a medio camino entre Ian Gibson y Carlos Ezquerra.

Biyernes, Agosto 14, 2015

Robo-Hunter: Return to Verdus (2000AD progs 792-802; 1992)

He retomado la lectura de Robo Hunter completo, allí donde la dejé. La siguiente historia se titula "Return to Verdus", y efectivamente nos lleva de vuelta al planeta poblado de robots en el que empezó todo. Lamentablemente, el trabajo de Mark Millar es confuso y olvidable. Más aún cuando pretende homenajear, se supone, el espíritu de los primeros escarceos del personaje, recuperando al bebé malhablado Kidd, a Cutie (la pistola parlante de Sam Slade, que fue abandonada en el planeta Verdus en su primera aventura) y en definitiva removiendo esos recuerdos que tenemos los fans del personaje, pero en lugar de eso demuestra el abismo insondable entre sus guiones apresurados y repletos de violencia y "transgresión", y el fantástico sentido del humor e imaginación de los creadores originales. Nada de lo que pertenecía a Robo Hunter existe ya. Mark Millar yerra completamente el tiro, y elabora una historia sin sentido en la que regresa a Verdus sin motivo aparente, secuestrado e impelido de pronto a encontrar a un tal Doctor Magnet, un pretendido demiurgo que resultará ser un fraude y una trampa. En el camino, se cruza con un puñado de cazadores de robots de diferentes planetas, que van cayendo como chinches apenas son presentados en cada prog. El encantador robotito femenino Cutie se ha encarnado en una mujer asesina, por la que Slade se siente eróticamente atraído, pero que solo busca venganza por haber sido abandonada en la vieja aventura de John Wagner y Ian Gibson. Al margen del desechable y simplista argumento, destaca el trabajo del dibujante Jose Casanovas, que repite con Millar y salva el asunto sobre el papel, con un dibujo terriblemente brillante, dinámico, detallista, complejo y digno sucesor del añorado Gibson. Sus simpáticos robotitos de ojos saltones son la viva imagen de los del mentor.

Huwebes, Agosto 13, 2015

The Humans (Keenan Marshall Keller, Tom Neely, 2014)


The Humans es el tebeo de momento. Publicado por Image Comics, cuando termine, previsiblemente a final de este año, será una serie limitada de 10 números, a todo color, aunque sus responsables anuncian que el universo de The Humans continuará de una manera u otra, con nuevas series limitadas o especiales sueltos. Acaba de salir su número 7, y el #8 está anunciado para octubre. Y hubo un número 0, autoeditado (e inencontrable) poco antes de que el coloso Image se fijara en ellos. Espero que esto dure para siempre, porque estoy maravillado y obsesionado con The Humans.


Definiéndolo en pocas palabras, cuenta la historia de The Humans, un motorcycle club norteamericano de los años 70. Sus chanchullos, sus juergas, sus relaciones personales y sus conflictos con la ley, la mafia y las otras bandas de moteros enemigas. Todo ello, protagonizado por simios. Sin explicación alguna, aunque todo es increíblemente detallista y la California de 1970 está documentada hasta la saciedad, de alguna manera nos hemos trasladado a una dimensión paralela a la nuestra, donde la Tierra está habitada por simios (¿tal vez, el mismo universo de Lancelot Link?) y los humanos ("pieles", en su jerga) son mascotas esclavizadas. A primera vista, un simpático cruce entre Sons of Anarchy y "El planeta de los Simios", repleto de sexo y violencia. Pero hay mucho más. The Humans pertenece a ese tipo de tebeo que trata de reflejar una escena musical muy concreta, a través de unos personajes y sucesos de ficción, pero plagado de referencias a bandas, indumentaria, estilo de vida, etc. Odio, la popular serie de Peter Bagge, nos introducía (a través de la indolente personalidad y las estupideces de Buddy Bradley) en la escena grunge de Seattle, y ha quedado para la posteridad como un valioso testimonio de todo aquello; Raúl el Rude (la serie publicada por Pep Pérez en El Víbora) era, más allá de las borracheras y patinazos sexuales de sus protagonistas, un catálogo de moda, sonidos e imaginería de la subcultura skinhead barcelonesa de los ochenta y noventa; y esa reciente obra maestra del underground español que es Black metal comix, protagonizada por unos personajillos southparkianos de la Murcia profunda, es en realidad un muestrario novelado de los clichés del black metal escandinavo. En la misma línea de las anteriores (por citar solo mis favoritas), las salvajes anécdotas, orgías, batallas y conciertos que rodean a los simios del clan motero de los Humans, más allá de quedarse en el cachondeo y la gamberrada, reflejan, con una obsesión documentalista que recuerda a lo que hace el Usagi Yojimbo de Stan Sakai con el Japón feudal (por citar otro de mis tebeos favoritos de siempre), el estilo de vida de las bandas criminales de moteros estadounidenses de los 70. Con los Hell's Angels como principal referente.


En Usagi Yojimbo, Sakai actualiza toda la tradición literaria del Japón Medieval, con su riquísima idiosincrasia, reflejándola en las ropas, las clases sociales, las fábulas y las leyedas; las hace suyas, y nos las devuelve en la forma de un tebeo protagonizado por animales antropoformos, terriblemente atractivos para todos los públicos. Y le añade elementos de ciencia-ficción y fantasía, que le permiten dibujar todo aquello que le gusta, y echar a volar la imaginación sin coto alguno. Por eso, los bosques están repletos de dinosaurios, algunos samuráis tienen poderes paranormales e incluso el conejito Usagi llega a viajar al espacio. En esta misma línea (sí, la comparación parece desmesurada, pero es que de The Humans existen 8 números, y de Usagi Yojimbo cerca de 200), Keenan Keller y Tom Neely han querido introducir los rasgos simiescos en todos los protagonistas (para hacerlo más atractivo, accesible y divertido), y el asunto post-apocalíptico de la sumisión de los seres humanos, en un obvio homenaje a la saga de "El Planeta de los Simios". Las "pieles", los humanos (que aparecen a partir del número 3) son un desahogo sexual para los salvajes moteros, hacen las tareas más duras encadenados a los aperos de trabajo, e incluso son utilizados como "mandingos", en peleas de lucha libre a muerte, como entretenimiento público.


Y además de la cultura de los clubes fuera de la ley, las choppers, los kustom cars, el hot rodding, etc., Keller y Neely son aficionados al garage-punk, y este es otro elemento al que han querido rendir homenaje. El espectacular dibujante Tom Neely es el autor, por ejemplo, de la portada del CD de Green Day "Demolicious", el recopilatorio de maquetas que sacaron para el Record Store Day del año pasado. También ha colaborado con los Melvins, con Witches Of God y con varios sellos de punk de Los Angeles, y en una línea similar al citado Black Metal Comix murciano (¿sincronía? ¿fnord?) es el creador de los simpáticos fanzines Henry & Glenn forever, un homenaje de línea clara a unos Glenn Danzig y Henry Rollins cuasi-bruguerianos. Aunque Neely es famoso sobre todo por su moderna reinterpretación de Popeye, en su álbum "Doppelganger". Entre otras muchas cosas, casi siempre junto a su aliado Keenan Marshall Keller, guionista y asistente de dibujo desde hace años, y con su novia Kristina Collantes, responsable del magnífico color de la serie. Neely pertenece a esa estimulante escena de cómic weirdo de la Costa Oeste, ese estilo altamente influenciado por las revistas MAD y Weirdo, el garage, el hot rod, Basil Wolverton, Ed "Big Daddy" Roth, Rob't Williams, Robert Crumb, Boris Artzybasheff, Gilbert Shelton, Kim Deitch, Frank Kozik, Coop, etc. Colega de autores como Mik Baro, Brent Engstrom o Mort Todd, firmas habituales de los discos y pósters de rock de sus colegas de la r'n'r resistance.


Por eso, en The Humans hay mucho rock. En las páginas de texto finales, suelen recomendar algunas bandas cercanas, que están componiendo temas inspirados en el tebeo, y que además aparecen en algunas viñetas, tocando de fondo en el Kirby's Roadhouse, el local en el que se reúnen junto a su cuartel general en Bakersfield, CA. Y de paso, cuelgan cada mes 2 ó 3 temas de esos grupos en Soundcloud (Zig Zags, Smelly Tongues, Boss Kong, Apeshit Simians, Damien Blaise, Gary Wrong Group, Matando Humanos, Speedbuggy, Wizard Riffles...), para descarga gratuita, publican algunas de esas parejas de canciones en singles físicos de 7", y están fabricando una banda sonora paralela al tebeo, que aporta enorme contenido cultural al asunto.


El detallista y alucinante dibujo de Neely, el brillante uso de las dobles splash-pages espectaculares, la documentación histórica de la cultura chopper, el maravilloso diseño de personajes, las geniales bandas rivales, la terrible trama que rodea al protagonista (que acaba de regresar, totalmente chiflado, de la guerra de Vietnam), las muchísimas escenas de sexo y acción, el cachondeo que barniza todo el conjunto (en algunas viñetas uno se puede detener un rato, mirando los nombres de las tiendas adaptados al universo simiesco; los pósters de conciertos, como ese de la Isla de Wight en los que Smelly Tongues compartieron cartel con Jimi Hendrix; o buscando al chimpancé Hunter S. Thompson que anda por allí escribiendo la crónica de los Humans para la Rolling Stone...), el citado complemento musical contemporizador, y los pinups de contraportada (donde hasta ahora han colaborado artistas de la talla de Johnny Ryan o Benjamin Marra), The Humans es ahora mismo mi serie favorita (lo mejor de Image sin duda, junto con Skullkickers), un soplo de aire fresco entre tanto superhéroe y una increíble absorción del espíritu fanzinero por parte del mainstream, que ojalá dure muchísimos años.

Sabado, Agosto 8, 2015

La historia del muñeco de ventrílocuo que sabe quién mató a Kennedy

(Una investigación personal, publicada originalmente en la página

El extraño asesinato del ex-presidente de EEUU, John Fitzgerald Kennedy, es uno de los asuntos más controvertidos y misteriosos de la Historia moderna. Progresista, carismático, apuesto, defensor de los Derechos Civiles, era una figura incómoda para los poderes en la sombra. Y las imágenes que se pudieron rescatar del instante en el que fue acribillado, a las 12:30 del mediodía del 22 de noviembre de 1963, mientras su limusina recorría Elm Street (Dallas, Texas), analizadas por el FBI y hechas públicas con cuentagotas a lo largo de las décadas siguientes, han sido analizadas de manera enfermiza por todos los aficionados a las conspiraciones.

La historia oficial dice que fue tiroteado por Lee Harvey Oswald, un empleado del Depósito de Libros Escolares local, desde la 6ª planta del edificio de dicho almacén. Fue arrestado una hora después, pero mientras era trasladado a dependiencias judiciales, dos días más tarde, fue asesinado por el mafioso Jack Ruby, escena que también fue grabada por la prensa:

Los teorizadores de la conspiración, sospechan permanentemente de estos sucesos, y están convencidos de que es imposible que hubiera un único tirador solitario, ya que tanto los testigos como los videos que se recuperaron del lugar de los hechos (existen al menos 4 videoaficionados que estaban grabando el desfile, siendo el más famoso el de Abrahan Zapruder, enlazado más arriba), y que se utilizaron durante la Comisión Warren que investigó el asesinato, hay bastantes cabos sueltos: todo apunta a que hubo 3 disparos, diferentes orificios de entrada y salida de bala (la información de la autopsia, por supuesto, fue filtrada), diferentes paseantes y "vagabundos" en el lugar de los hechos a quienes se les permitió escapar sin trabas por parte de la policía, una misteriosa reducción de la velocidad de la limusina segundos antes de pasar por el punto exacto del tiroteo, extraños comportamientos del equipo que acompañaba al Presidente, así como de algunos espectadores, testigos que aseguran haber visto movimientos extraños en un montículo en la acera de enfrente al edificio donde estaba Oswald, la "casualidad" que el único sospechoso (¿tal vez un chivo expiatorio?) fuese asesinado, y por alguien tan mezquino como Jack Ruby (quien colaboraba tanto con la mafia de Chicago como con el gobierno de Nixon o el FBI), y un largo etcétera, que se alarga tanto como alcanza la imaginación de conspiranoicos y conspiruleros. Una de esas figuras misteriosas que aparece en los videos del asesinato, fue una mujer con gafas de sol y un pañuelo de tela sobre la cabeza, que aparentemente también estaba grabando el desfile. Y que, de hecho, continúa grabando tras el tiroteo, a pocos metros del coche oficial, mientras que el resto de ciudadanos huye despavorido. Sus filmaciones nunca han salido a la luz, y podrían aportar bastante información, dado que se encontraba en la acera opuesta al montículo desde el que se sospecha que podría estar el auténtico asesino. Debido a su curioso aspecto, esta mujer es conocida como LADY BABUSHKA (como las muñecas tradicionales rusas del siglo XIX).

Durante años, nunca se supo quién era esa Lady Babushka, que podría guardar información crucial para desentrañar todos estos misterios, de un asesinato que cambió el rumbo de la historia de la Civilización Occidental. Hasta que, en 1970, una mujer llamada BEVERLY OLIVER MASSEGEE, se presentó en una comisaría asegurando que ella era la mujer de la que estaban hablando los conspiradores en los debates de televisión. Declaró ante un juez que ella estaba allí por casualidad, grabando el acontecimiento histórico de la visita presidencial, y que colaboró en todo momento, entregando sus grabaciones el mismo día del asesinato, a dos tipos de traje negro que la asaltaron, asegurando que eran miembros del FBI. Probablemente, jamás sabremos qué es lo que grabó la extraña Lady Babushka.

Pero, ¿quién era Beverly Massegee? Da la casualidad de que, desde pocos años antes, la rubia y atractiva Beverly trabajaba como cantante y bailarina erótica (aunque este último detalle ella lo niega) en un local para adultos llamado Colony Club, justo enfrente de otro local similar, el Carousel Club, que pertenecía al citado gangster Jack Ruby (y que también estaba al lado del local en el que se instaló la comitiva de seguridad para vigilar es desfile). Parece ser que, de hecho, existen bastantes conexiones probadas de la relación entre Beverly y Ruby, y también entre Beverly y Oswald. Beverly quería ser artista, y renegaba de su pasado como stripper. Entre finales de los '60 y primeros '70, publicó varios discos de canción ligera, de temática católica. Canciones que hablaban de Jesús, de la Fe y del amor, que fueron recopiladas en el álbum de 1974, "The joyful gypsy".

Pero su vida artística dio un giro desde mediados de los 70. Probablemente, cansada de no alcanzar el éxito que soñaba, decidió probar suerte como VENTRÍLOCUO. Por aquellos años, aunque ahora parezca raro, en las parrillas televisivas abundaban los muñecos de ventrílocuo que difundía la palabra de Dios a los más jóvenes, en los programas infantiles. El éxito de programas como Barrio Sésamo o Los Teleñecos animaron a las poderosas cadenas de tv católicas del centro-sur de EEUU a producir sus propios shows infantiles con muñecos cantando temas religiosos, y existen un montón de discos religiosos cantados por muñeco de ventrílocuo que reflejan esa época, siendo Marcy Tigner la más popular, pero ni mucho menos la única.

Es en este caldo de cultivo de artistas-con-muñeco que difunden el Evangelio a través de la música infantil, donde Beverly Massegee encontró su lugar en el mundo de la Música. Se sacó de la manga (nunca mejor dicho) al simpático muñeco de madera ERICK, y publicó al menos 2 discos protagonizados por la voz de la frustrada Beverly, acompañada a dúo por la marioneta. Su disco "Amen!", publicado en 1974, fue un desconcertante éxito a pequeña escala.

Algunos de estos estudiosos de la conspiración del asesinato de JFK, concluyen que Beverly Massegee sólo era una oportunista excéntrica y chiflada, y que cayó varias contradicciones durante sus declaraciones oficiales por interés propio; de hecho, Beverly ha publicado un libro sobre el magnicidio (aquí un estudio sobre el asunto). Y que la identidad de Lady Babushka aún no ha sido desvelada. Pero a mí me gusta pensar que Beverly Massegee fue la única persona que grabó al verdadero asesino de Kennedy, animado por su amigo Jack Ruby. Que, arrepentida, quiso confesar, pero el Gobierno de EEUU la despreció y acalló hasta que se volvió medio loca. Probablemente, los Hombres de Negro trataron de asesinarla, o le lavaron el cerebro empleando técnicas MK-Ultra, electrodos, hipnosis y drogas de laboratorio, que terminaron de trastornarla. Y que fue entonces cuando abandonó la vida nocturna y los cabarets para adultos, y se centró en su carrera de evangelista musical para niños, manteniendo como único amigo al muñeco Erick, que duerme a su lado cada noche y que conoce todos sus secretos.

Beverly Massegee sigue en activo. Canta en la parroquia de su barrio cada semana, reza treinta y siete veces al día y sigue extendiendo la palabra de Dios. Erick, el muñeco de ventrílocuo, y su Cristo de madera colgado en la pared del dormitorio, siguen siendo sus únicos amigos. Vive a las afueras de Dallas, en una pequeña casa con porche desde donde mira las puestas de sol, agarrando a Erick de la mano, rememorando el pasado. Erick mira hacia el horizonte, y guarda silencio.