viernes, 15 de enero de 2016

Bananas Magazine / PORK Magazine / Unvelievably Bad


Quiero hacer acuse y recomendar 3 revistas de música guiris relativamente nuevas, a las que me he aficionado en los últimos meses, que me llena de emoción cada vez que sale una nueva, con ese mismo gusanillo en el estómago de cuando uno se acercaba al kiosko, y que me están facilitando acceso a un montón de nuevas bandas y artefactos culturales diversos. La literatura underground sigue viva, en pleno 2016, y la peña se está volviendo al papel, como bien es sabido. Y además de poder conseguirse en papel si uno vive en Nueva York, en Portland o en Australia, respectivamente (bueno, y también en Madrid, que a veces llegan a los bares de Malasaña), las tres tienen su propia casilla en Issuu y las estoy coleccionando con mucho mimo desde hace tiempo.

Bananas Magazine es un precioso panfleto, sucio y purulento, que se puede encontrar gratuitamente en algunos bares de rock y tiendas de discos o de ropa del barrio (Coco Bar, Weirdo, Chopper Monster...) dos veces al año, aunque originalmente se distribuye en Brooklyn. En blanco y negro sobre papel malo, de diseño absolutamente amateur y que apesta a fanzine de los de hace varias décadas (mezcla de ilustraciones con fotos recortadas, dibujos cutres, anuncios de tiendas locales, tipografía pequeñita y apretada imitando la máquina de escribir). De estética y alma punk, se centra en un puñado de entrevistas a bandas de la escena garage-punk contemporánea de todo el mundo, de las que no salen en las revistas grandes ni apenas tienen visitas en su Bandcamp. Casi solo contiene entrevistas a bandas y sellos (también algún artículo puntual sobre una escena concreta) ilustrada a mano (Christopher Lopez-Huici y Brandon Pierce Peck hacen todos los logos, monos y plátanos), y una sección de reseñas de discos, singles y libros al final. Llevan 10 números publicados, y la versión digital está aquí.

Desde Portland, Oregon, con preciosa portada a color y formato tabloide, PORK Magazine está especializado en la escena del weirdo art; es decir, el movimiento artístico y musical inspirado y deudor del comix underground de los 70s, aquellos dibujos churretosos de Robert Crumb, Basil Wolverton, el primer Mad Magazine, Weirdo, Zap! Comix, el arte de Ed Roth y la cultura hot rod, etc. Una subcultura interesantísima, que hoy en día ocupa museos además de fanzines gratuitos para pillar en los conciertos. En mis manos cayeron algunos ejemplares gracias a los responsables del fanzine barcelonés Rattenkönig, y desde entonces lo sigo con pasión. Además de las reseñas y entrevistas a grupos de música, en este caso también contiene secciones ("My Amerika", una columna de mala baba; "Street & sweet", la página del editor, que tanto recuerda al "Planeta enfermo" que salía en El Víbora; "Unbelievale!!!", un hermoso noticiero forteano; el retro-diario cultural "ArchaeoPop"...) cómics, pósters, pin-ups y contenidos relacionados con el wrestling, arte urbano, moda, hamburguesas, chucherías, conspiraciones, tebeos, chorradas, cine, motor, pasatiempos, etc. Debería salir en breve el número 16, y la versión digital está aquí.

Finalmente, hace unos meses descubrí Unvelivably Bad, otra revista de "tendencias" de espíritu fanzinero, retro y punkarra que vive y respira en pleno 2016. En este caso, se hace desde Nueva Gales del Sur, Australia, y que en este caso sí se vende, tiene apoyo digital detrás y yo no la he visto aquí en sus antípodas. Especializada en punk, garage, metal, cine gore y splatter, freaks, cómic chatarra y cultura basura, se caracteriza por sus portadas siempre absolutamente diferentes, su sección dedicada a una entrevista interminable por entregas al legendario Hershell Gordon-Lewis y por ser algo así como el vehículo de expresión actual de la escena garagera aussie y neozelandesa. Hasta ahora han salido 10 números, y la versión digital está aquí.

Dramáticas Aventuras Trimestrales Ilustradas nº 8


Ya está a la venta desde hace algunas semanas la última entrega del fanzine Dramáticas Aventuras Trimestrales Ilustradas en el que colaboro, un engendro único en su especie que narra, en forma de fotonovela, las aventuras de El Ligre, Tequila Vásquez, el Comisario Mono, el Profesor Mendoza, la Hija de Hitler y un montón de personajes más, ya sean superhéroes, luchadores enmascarados, extraterrestres bizarros o políticos extremos y rancios de dudoso jaez. Con éste, ya son 11, once nada menos, las entregas del fanzine que llevamos publicadas, si contamos los 3 especiales (1, 2 y 3). Y con el número anterior se iniciaba un nuevo arco argumental, centrado en una invasión anacrónica de dinosaurios en la Gran Vía madrileña. Como siempre, la fotonovela se complementa con artículos, relatos, fichas de personajes, cómics y hasta un libro infantil ilustrado por entregas, y poco a poco el universo DATI se va expandiendo, con nuevas incorporaciones como Paqui Hearst, Dos Máscaras, el kaiju La Bicha o el mecha nacionalcatólico Plus Ultra, y los fans de este fanzine estáis asistiendo al crecimiento de un auténtico mito cohesionado, autorreferencial y complejo repleto de personajes, sagas y acontecimientos comparable a los orígenes de Marvel Comics o de los Moomin.
REUNIÓN DE MAJORETTES

jueves, 14 de enero de 2016

Inferno


Inferno es la saga que más me marcó durante mi adolescencia de Marvel Zombie, y llegado a este punto de la lectura cronológica de Spider-Man me ha tocado revisarla. El grueso de la historia, en todas las colecciones de mutantes, me produce ahora el mismo placer que en su día. En algún sitio leí que está considerada como una saga menor, incluso olvidable de Marvel, y sin embargo es el tipo de cosas que me reforzaron como fan, y constato que sigue siendo una idea brillante, llena de imágenes poderosas y artistas en su cénit. Marc Silvestri estaba aquí en uno de los momentos más asombrosos de su carrera, a la altura de su trabajo con Hama en Lobezno. Un regocijo similar al de entonces encuentro también con los increíbles lápices de aquellos modernistas, caricaturescos y de línea clara Jon Bogdanove o Brett Blevins (a quien siempre confundí con Bret Ewins, el recientemente fallecido artista de 2000ad). Y es ahora cuando descubro el poderosísimo trabajo de Walter Simonson, que en su día me parecía mediocre y es un narrador increíble. Respecto a Alan Davis, nunca he tenido palabras.


Inferno es Nueva York repleto de duendes diabólicos de orejas puntiagudas haciendo gamberradas a los viandantes. Buzones que devoran a los carteros y gárgolas de piedra voladoras. Utilitarios con dientes de sierra. Madelyne Pryor con esos harapos que quitan el hipo. El temor constante por el regreso de Fénix Oscura. El poder de las pelirrojas en general, en el Universo Marvel. Los X-Terminadores y Power Pack uniendo fuerzas contra Nanny y Creahuérfanos: un huevo ambulante y un niño con una armadura de G.I. Joe adulto; superhéroes de mi edad (de entonces), tullidos, lloricas, temerosos de sus padres, salvando el mundo. Es Ylliana Rasputín, otra niña de mi edad, abandonando para siempre la niñez al crecerle las tetas, patas de cabra y cuernos como barras de pan de pueblo. El Duende Verde pactando con el Diablo en primetime. Un Nueva York subterráneo, ardiente, incomprensible, definitivamente anterior a Giuliani. Un agujero al infierno de ida y vuelta que daba mal rollo, de un humor negro que de niño no me hacía gracia. La saga Inferno, ante la impotencia de los héroes, con esos bichos que no sé por qué cojones se reían tanto y esos terroríficos N'astirh y Mr. Siniestro que aparecían y desaparecían sin avisar, formó parte de mis pesadillas en la misma medida que los perros de "Cazafantasmas" o los nazgul de "El Hobbit" de Bashki, que se suponía que no deberían haberme dado tanto miedo.

lunes, 4 de enero de 2016

El Investigador. Revista retrofuturista


Los últimos días de 2015, y primeros de 2016, los pasé pegado al tablet, leyendo montones de artículos de un magazine mexicano estupendo, con el que me topé sin querer en Issuu, buscando ampliar información para un próximo episodio de mi programa de radio. Llego un poco tarde al asunto, ya que parece que hace un año que dejaron aparcado este maravilloso proyecto, y puede que no siga existiendo. Pero entre números ordinarios y especiales, he juntado los casi 40 números publicados de El Investigador, llevo leídos atentamente la mitad, y quería compartir el hallazgo con el lector de estas líneas.


Me interesa bastante el steampunk, al ser un subgénero de la ciencia-ficción no solo visualmente espectacular, sino con los pies en la Tierra (me molesta un poco la ciencia-ficción en general, las epopeyas cósmicas, en las que todo vale, cualquier idea que tenga el escritor es válida y te la tienes que tragar porque es otro planeta/otra raza/otro tiempo/otra tecnología/magia/ etc.), y porque todos esos referentes decimonónicos me fascinan. Y dentro del movimiento cultural steampunk, tan creciente en la era de Internet y de tan reciente creación, al margen de los tipos que se disfrazan o que le pegan ruedecitas y engranajes de relojero a las cosas para subirlo a Instagram, me vuelve loco todo lo que tiene que ver con el cómic steampunk, el cine steampunk y sobre todo la música steampunk. De hecho, en este mismo blog hace tres años, estuve haciendo mi propia investigación y reflexión en torno a la existencia o no de un género musical que pudiéramos denominar steampunk. Y sobre música steamer hablan mucho en El Investigador.


El Investigador era un boletín mensual colaborativo, de precioso diseño retro, creado por un puñado de aficionados al movimiento. Siguen activos en FB, aunque su blog está bastante parado y también el del colectivo responsable, Mercenarios de Dios. Pero entre marzo de 2011 y febrero de 2014 fueron fieles a su cita mensual en forma de fanzine digital, con esta magnífica revista de divulgación y proselitismo que he descubierto ahora y que me está proporcionando lecturas maravillosas. Ya citado el precioso diseño pulp en tonos sepia, que tornaba a tonos pastel y los fluorescentes de los especiales dieselpunk, sus contenidos eran sobre todo secciones fijas, como cualquier revista normal: en "Le Petit Trianon", "Starlite Cinema" o "Kinetoscopio" hacían reseñas de deliciosas películas sobre anacronías futuristas de estética decimonónica; "From Hell" o "Expediente H" se centraban en el lado amarillista, enfermo, paranormal u oscuro de la Era Victoriana (Jack el Destripador, guerras, naufragios, Lovecraft, el Hombre Elefante, Aleister Crowley, nazis, el Experimento Filadelfia, mafias...); la "Biblioteca Bizantina" (o "Atómica"), obviamente, se encargaba del espectro literario; "División lúdica" trataba sobre juegos de rol; "Letras ajenas" acogía relatos de los lectores; "El Péndulo" era una fantástica columna periódica sobre temas genéricos; y el "Fonógrafo", la sección centrada en la música, descubriendo grupos tanto mexicanos como internacionales, o glosando lo más granado del neoswing en los ejemplares dieselpunk.


Y al margen de las secciones fijas, encartaban también montones de artículos sobre cultura popular steampunk: textos genéricos sobre cultura o filosofía steampunk, dieselpunk, clockpunk, medievalpunk, weird wild west y otras majaradas, H.G. Wells, H.P. Lovecraft, H.C. Andersen, Verne, Tesla, Shelley, Poe, Doré, post-Apocalipsis, L.A. Noire, cosplayers, inventores, artistas plásticos, expedicionarios, asesinos en serie, creadores de gadgets, retrofuturistas, viajeros en el tiempo, etc., etc. Todo ello salpicado de preciosos anuncios clasificados, bien decorativos o bien apologéticos del entorno de los autores (descubro, sin ir más lejos, que hicieron un podcast principalmente musical muy, muy decente, Radio Metronomik), breves textos de relleno e incluso el intento de organizar su propia mitología creativa particular ("Reward").


Como fan del fanzine, del DIY, de la lectura digital, del steampunk y de todos los demás asuntos, estoy encantado de haberme encontrado con este grupo de entusiastas apasionados y que tanta dedicación pusieron en su revista. Ojalá la retomen pronto. Me he tomado la molestia de pasar los archivos a .cbr y subirlos a mi cuenta de Mega, por si alguien quiere descargarlos de allí (no saco ningún beneficio de ello ni nada; simplemente, prefiero ese formato, y me tiré unas buenas horas convirtiéndolos...), pero están en libre descarga, en .pdf, en su casilla de ISSUU.

Descarga de Mega en .cbr