miércoles, 31 de agosto de 2016

Grand Theft Auto V (2013)


Está terminando el verano de 2016. Hoy al menos es el último día de agosto; los primeros de septiembre son una prórroga igual de asquerosa, solo aparentemente menos solitaria y mezquina con los pobres desgraciados que no nos vamos de la Gran Ciudad en agosto, pero algo reconfortante porque "mal de muchos tal y cual". Parece que la gente vuelve de sus maravillosos viajes, de sus impresionantes cruceros, sus farras hedonistas en paraísos de agua cristalina, sus orgías multitudinarias en Cayo Coco. Yo he pasado un mes de agosto agotador, con problemas de sueño, despertándome con el gallo y regresando a casa de noche arrastrando los pies... pero ha sido bonito, porque pasaba todas esas horas con mis sobrinos, de 1 y 3 años, que son lo que más quiero en el mundo, y estaban huérfanos de 9 a 21. Llevo desde el comienzo de la primavera encargándome de recogerles de la guarde, y este mes me ha tocado sustituir a la guarde entera, porque sus pobres padres no han podido coger vacaciones y sus abuelos tienen casa en la playa. He ejercido de abuelo jubilado, de padre a ratos, de tío guay que les va a buscar y les lleva a descubrir el mundo. He disfrutado cada segundo, pero pagando un precio físico, porque estos niños son agotadores. Son lo mejor del mundo, pero me consumen. Hoy su padre estaba ocioso y les ha traído al centro, a verme. Hace un rato, he estado con mis niños por el barrio, hemos comido en un sitio que me encanta, hemos paseado por los sitios que me gustan, hemos visto la exposición de monstruos de la Fundación Telefónica (yo por tercera vez), y luego el mayor se ha empeñado en subir a mi oscuro y pequeño piso de soltero, en este crujiente edificio centenario. Ya ha venido otras veces, y como es un niño pequeño y tengo un gato, cuando viene al Centro siempre quiere venir a mi casa. Me hace mucha ilusión, no es que la gente se pelee precisamente por venir a mi casa a verme. Los niños enseguida se han hecho con el sitio, les he dado de merendar, han pasado mucho rato mirando mis muñecos, mis tebeos, la tele y las mil cosas que tengo en esta casa de loco, y no se querían ir. Uno estaba desarrollando historias con dinosaurios de plástico y luego ha sido engullido por mi enorme sillón de orejas y le he puesto dibujos, mientras el otro perseguía al gato, que no sabía qué demonios estaba pasando, ni qué hacía ahí esa personita más pequeña que él blandiéndole todo el rato pedazos de embutido, desde sus manitas ennegrecidas. Mi gato es como yo, se siente ya viejo y está a verlas venir, apenas le divierte ya todo esto grasiento y tumefacto que llaman "vida". Ha sido un rato extraño, y a la vez hermoso. No sé por qué he puesto esto aquí, quería recordar este momento. Me he sentido como un anciano que vive en una casa en mitad de un bosque esperando la muerte, y vinieran dos niños sonrosados y rebosantes de energía a recordarle cómo era aquello de ser feliz; así es como me está afectando esta recta final de la prestación y este agosto con tan poca vida social. Pero yo venía a hablar del GTA V, que me lo pillé a principio de mes y ha sido una gran compañía todos estos días. Bueno, casi todos. Pero algunos no he hecho más que getear y getear de sol a sol, lo confiesto. Con tal de no pararme a pensar... Es que agosto es una tortura para mí. El GTA V fue mi autorregalo de cumpleaños. Fue mi cumpleaños el otro día. Ha sido mi único regalo este año.

Cuando yo era pequeñito, tenía un vecino que vivía puerta con puerta, de la misma edad que yo. Supongo que fue mi primer amigo, nos llevábamos unos días sólo y recuerdo que casi todo el tiempo estaban ambas puertas siempre abiertas, y corríamos de una casa a la otra. Hasta nos bañaban juntos: éramos amigos porque no nos quedaba otra. Con el paso de los años, mi vecino me fue cayendo cada vez peor; de hecho, no le caía bien a casi nadie, se fue quedando cada vez más solo y la piña que formábamos todos los de la urba le fuimos rechazando; pero por aquello de que habíamos compartido bañera y que nuestras respectivas madres tricotaban y hacían pasteles de plátano juntas y tal, de alguna manera yo estaba obligado a hacerle un poco más de caso, a pesar de que era un mentiroso, un egoísta y, encima, nos mordía. Así, el día de su 10º cumpleaños, habíamos decidido ignorarle, rechazar todos su invitación y dejarle solo. Pero entonces, para convencerme de que fuese a merendar a su casa el día de su cumpleaños, me contó que se había comprado un videojuego nuevo para el Commodore 64 que tenía. Uno en el que tu personaje podía luchar, andar y correr libremente, coger cualquier vehículo que viera por la calle (coche, moto, bici, camión), e incluso montar en avión, en barco, en elefante, en tren. El tontaina de mi vecino inventó el Grand Theft Auto a mediados de los ochenta. Y al final su cumpleaños lo pasamos los dos solos  jugando al Snake (que por cierto, está más de moda que nunca en pleno verano de 2016, qué cosas...), y cuando intentaba huir a mi casa me pegaba y no me dejaba salir de su cuarto.

Siempre me acuerdo del pringao de mi vecino cuando pienso en el GTA. Y esta franquicia es uno de los pocos videojuegos que me ha enganchado alguna vez. Primero, por lo catártico que resulta jugar: cuando voy camino de casa ya estoy fantaseando con ser otra vez Michael, Trevor o Franklin para, simplemente, ir por la acera y soltarle hostias a la gente hasta matarla, solo por el placer de hacerlo, porque no pude hacerlo mientras venía para casa; y segundo, por el realismo y lo alucinante que es todo. El juego tiene ya 3 años, y desde que vi los primeros videos de adelanto antes de su lanzamiento, ya me moría de ganas de jugarlo. He tardado tres años, y por fin cuando despuntaba este mes de agosto que se prometía tan muermo, me hice con una copia de décimo segunda mano y me encerré a probarlo. Y tal y como me temía, GTA V me privó practicamente de todo contacto con la realidad durante todo el tiempo que me fue humanamente posible, hasta que terminé la aventura completa al cabo de dos semanas.


Es un juego absolutamente impresionante a nivel gráfico, casi tan real como salir a la calle a dar un paseo, pero infinitamente más interesante, ¡dónde va a parar! En realidad, en un primer desguace podemos inferir que son 3 modos de juego totalmente diferentes: el "modo historia", el "modo libre", y el "modo online". Y dentro de todos ellos, hay montones de posibilidades. Y hay una cuarta manera de quedarse fascinado con GTA V, que es de la que en realidad quería escribir: mirar a otra gente jugando al GTA V. El "modo Youtube". A mí me cansan los videojuegos, esa es la verdad, mi relación con la pantalla de TV siempre ha sido de observador pasivo, y una vez que terminé la historia principal, una vez completadas todas las misiones de los tres personajes, es cuando fui metiéndome en realidad más y más dentro de todo este universo. Pero luego vuelvo con ello.

El modo historia es como estar dentro de una película de tropecientas horas, o estar muy enganchado a una serie de acción mientras se va interviniendo dándole a los dichosos botones. Nos metemos en la piel de esos tres personajes salvajes, que (creo) son nuevos en la saga. En GTA IV, que lo jugué también una temporada en PS2 pero me cansó pronto, los protagonistas eran jóvenes castores balcánicos de la mafia, lo que generó bastante polémica. Esta vez han tirado de tres estereotipos norteamericanos.


Michael "De Santa" es un ex-ladrón de bancos que está apartado de la acción, y el programa de protección de testigos le ha llevado a un chalecito en la zona acomodada de la ciudad de Los Santos, donde vive con su mujer, Amanda, y sus hijos adolescentes, Tracey y James. Sus antiguos delitos y el trabajo como agente doble para el FIB (absolutamente todo en el universo de Grand Theft Auto parodia la realidad, cambiando ligeramente las denominaciones) le ha hecho ganar muchísimo dinero, pero su vida matrimonial es un desastre, asiste a terapia de pareja, y sus hijos son dos milenials insoportables, él un chobby caprichoso enganchado a los juegos online y a todo tipo de drogas de diseño, obsesionado con el pasado criminal de su viejo, y ella una valley girl absolutamente imbécil que aspira a formar parte del estilo de vida Kardashian. En el fondo, aunque reniegue de ello, Michael sueña con volver al crimen, y solo hace falta cualquier pequeña excusa.


El alivio, la evasión que necesitaba y su regreso a las calles los encuentra en Franklin Clinton, un nigger noblote y sensato, que malvive con su tía en una casa baja en South Los Santos, donde se dedica al menudeo, a la delincuencia de baja intensidad y a recuperar vehículos embargados de clientes acusados por el fisco. En una de éstas, Franklin tendrá que ir a robar el coche de Michael junto con su colega Lamar Davis, y en ese momento es cuando se conocen. Pronto, el FIB recurre de nuevo a Michael, y éste ve la posibilidad de escaquearse, y al mismo tiempo de tutelar al hijo que siempre quiso de vuelta al negocio, viendo las enormes posibilidades del espabilado de Franklin, y dando por imposible al imbécil de su hijo legítimo. Pronto ambos comienzan a hacer pequeñas chapucillas conjuntamente, trabajo sucio y "de falsa bandera" para los federales.


Y de pronto, un buen día, aparece Trevor Phillips en casa de Michael. Es el tercero en cuya piel nos tendremos que meter indistintamente todo el rato, y un personaje absolutamente magistral, uno de los tarados más grandiosos que ha dado la ficción reciente. Se trata de un redneck que vive en la zona norte de la gigantesca isla de Los Santos, en Blaine Cunty, cerca del desierto de Gran Señora, en una chabola miserable. Tiene una mala hostia bíblica, aspecto de loco goyesco y unas líneas de diálogo desternillantes. Desgarbado y maloliente como cualquier tipo que podrías encontrarte meando dentro de un vagón de metro, su sola presencia hace que los urbanitas de Los Santos huyan como conejos. Resultará que Michael y Trevor tienen un pasado común, y que Michael se la jugó a Trevor en el último momento durante un atraco frustrado, en circunstancias que aún no han sido aclaradas, aunque las vivimos en la primera misión del juego, en el pueblo nevado de Ludendorff (North Yankton), que está fuera del mapa en el que viviremos las próximas miles de horas.


La historia principal, por lo tanto, girará en torno a estos tres personajes y su curiosa relación, avanzando a base de misiones que nos imponen los hijos de puta encorbatados de los federales, complejos atracos a gran escala organizados junto al maravilloso hacker lisiado Lester Crest (un tipo que bien podría haber formado parte de los Lone Gunmen de Expediente-X), e inmersiones en la particular vida privada de cada personaje: Michael tiene muchísimo trabajo para enderezar a su familia de reality de la MTV, y su psiquiatra no es el más indicado. Además, ve la luz cuando se abre ante sí la posibilidad de dedicarse legalmente al mundo del cine, al trabar amistad y convertirse en el matón personal de Solomon Richards, un entrañable sosias de William Castle o Roger Corman; el veinteañero post-gangsta de Franklin está en pleno salto de las calles arrabaleras a la primera división del crimen organizado, y tiene que lidiar con la pesada de su tía o con el cotilla de Lamar, cuestiones que se solucionan de golpe cuando el FIB le pone un impresionante penthouse de esos con veinte habitaciones de lujo y una piscina "infinita" para blanquear dinero de un robo; Trevor es en realidad un enfermo, y en sus tramas particulares descubrimos que le gusta vestirse de mujer, los coches oxidados o los explosivos tanto como la cerveza. Se enamora de una sexagenaria casada con un capo de la mafia, destroza la vida de todo chaval al que acoge en su seno y le parasita... Solo abandonó su asqueroso chamizo de paleto en Sandy Shores para instalarse temporalmente en el apartamento de un pringado en Vespucci Boulevard, que progresivamente vemos cómo se va degenerando y llenando de mierda. Está muy celoso de Michael porque envidia que tenga a un pupilo tan valioso como Franklin.

Y aparte de las tramas conjuntas y las de cada uno por separado, está el cabo suelto dejado por Trevor y Michael en aquel paraje nevado, que traerá mucha cola. Trevor irá enfrentado al terceto progresivamente con la mafia china, con el cártel mexicano, con un empresario armenio... Sin darse ni cuenta, Trevor aprieta un gatillo por error, o mete la picha en la citada sexagenaria, o simplemente mata a un fulano por diversión, y el mundo se pone del revés y tenemos que salvar la colada contra ejércitos enteros de milicias o mafias. Y claro, la relación entre T. y M. se va haciendo cada vez más asfixiante y agresiva, y F. tiene un papelón alucinante con todo aquello, que desembocará en la escena final en la que tenemos que tomar una decisión crucial, una muesca más en la montaña de cadáveres que hemos ido dejando.


La historia, la cinemática de GTA V es una obra maestra. Como, insisto, soy un cásual de manual, no sé si es el mejor juego o no, o es que ya todos son así, no tengo otras muestras con las que compararlo, pero me fascina cómo encaja todo, lo hiperrealista que es todo, lo bonito de todo, como una meta-serie de última generación en la que vives dentro, y sobre todo lo imensamente grande que es todo.

Estas tramas son solo una pequeña parte de la historia, en realidad. Lo maravilloso de los videojuegos de "mundo abierto", por lo visto (ya digo que yo no juego casi, pero que tenía una obsesión muy poderosa con éste), es que las posibilidades son practicamente infinitas. Está la interacción con los ciudadanos, los "personajes no jugadores" (pnj's) que se decía en mis tiempos, que algunos te reclama para cumplir pequeñas misiones fugaces, misiones que ayudan a los protagonistas a subir los puntos de "conducción", "puntería", "resistencia" y esas cosas. Ya pueden ser autoestopistas como atracadores que habían olvidado un vehículo de huida, una triatleta pesada que nos insiste en practicar todo tipo de deportes de competición, un yuppie obsesionado con los deportes de riesgo que nos introduce en el mundo del trial o del paracaidismo, lecheras blindadas de transporte de dinero demasiado golosas como para no pararte y reventar una cada vez que las ves, un paleto empeñado en que aprendas los placeres de la caza furtiva de uapitíes, una secta destructiva perdida en mitad del monte que necesita que les lleves jóvenes vírgenes para ser devorados, gente que quiere hacer carreritas por aquí o por allá, chiflados que te invitan a recoger tesoros submarinos o piezas de una misteriosa nave alienígena, podemos hacer misiones de taxistas o de conductores de grúa... Es que cuando el bobo de mi vecino de al lado cuando era pequeño fantaseaba con un juego tipo sandbox en los ochenta, no podía ni acercarse a concebir nada parecido a esto. Los de Rockstar están empeñados en que esto sea el juego definitivo, y hay cientos de minijuegos dentro del juego. No solo es un juego de violencia y carreras de (literalmente miles de modelos de) coches, camiones, motos, motos acuáticas, aviones, helicópteros, tanques, lanchas, yates o barcos. Dentro del mapa de Los Santos puedes ir a un sitio a jugar en un (inmenso) campo de golf e ir mejorando tu hándicap a lo largo de los meses, pillar una BMX y hacer cabriolas, lo mismo con una moto de trial, echar unas partidas de dardos o de tenis que son un vicio y tirarte una semana solo con esto, hacer paracaidismo, submarinismo, tiro al blanco... por no hablar de que hay diferentes tiendas de ropa, peluquerías o salones de tatuajes que van trayendo nuevos modelitos y puedes jugar a las muñecas y las posibilidades son igualmente infinitas, como lo de tunear y pimpear coches con todas las permutaciones y combinaciones posibles, con lo que mola esto. Se pueden comprar y vender casas, invertir en bolsa, emborracharse, recorrer las calles azarosamente o simplemente quedarse parado en mitad de una plaza y esperar a que tu personaje enfoque y contemple su alrededor, y pasarnos un rato viendo lo que hacen los viandantes; ya solo esto entretiene una barbaridad.


Por supuesto, en general es un jueguecito que se basa en correr a toda pastilla, como un bakala de extrarradio, y liarse a tiros con todo el mundo con armas cada vez más grandes y molonas. Jugar a ser un mafioso, un torturador profesional, un pedazo de cabrón sin remilgos, padres y profesores llévense las manos a la cabeza, Satanás está aquí en este juego por todas partes; pero está todo fenomenalmente hilado y narrado. Las escenas cinemáticas son, como decía, una película de Scorsese o de Tarantino, o una serie de trepidante acción con todos los detalles mimados y cuidados durante años. No es tan arriesgado comparar el "modo historia" con obras maestras como Los Soprano o Breaking bad, donde los personajes evolucionan, los secundarios son increíbles, los diálogos están trabajados hasta la extenuación, los actores que dan vida a los píxeles son un portento y la ambientación es inmejorable; reducirlo todo a la violencia extrema que subyace en torno a todo esto todo el rato, dado que estamos ante el juego más vendido de toda la historia y es imposible que no choque esto con la zona del confort del cuñao, es una tontería. Y sí, ya he dicho antes que es muy importante y que a mí me fascina, me encanta explorar esta violencia de ficción de la manera más salvaje posible; aunque en realidad ni siquiera sería necesario si uno quiere ser bueno. Claro que es un juego increíblemente violento y repleto de sexo, pero como adulto exijo mi derecho a jugar a esto todo el rato.


Porque lo del sexo es también bastante guay y abre bastantes posibilidades. Los Santos es una ciudad muy sexy en sí misma, muy de reality show sobre todo según te acercas a las playas y por San Andreas (apodada "Vice City" en anteriores entregas de la saga), y de noche las prostitutas toman las calles, te acercas y te la chupan por calderilla. Al Vanilla Unicorn, quieras o no, vas a tener que ir docenas de veces, y se ven tetas a mogollón (creo que en GTA IV y anteriores no había nada tan explícito, vamos, no me acuerdo). La vida sexual decidí dejársela toda para Franklin, en mi caso, que se hizo colega del alma de todas las trabajadoras del strip-club, y era coger un coche de noche por el centro y no había esquina aburrida. Al respecto de todo esto, es que los videojuegos para adultos no son como la televisión para adultos. Cada cinco minutos, vemos en GTA V imágenes que no se podrían ver ni de coña en televisión... pero es que eso rojo que salpica por todas partes, son píxeles, coñe. Y en el fondo, los artistas que han creado este fascinante universo, no son tan degenerados ni enfermos: no hay pnj's embarazadas a las que golpear con un puño americano en la tripa, ni ancianas a las que hacer polvo al volante de un bulldozer, ni niños ni niñas por ahí a los que volar la tapa de los sesos, ¡eso sería de degenerados! Pero lo de que solo se pueda masacrar violentamente y disfrutar del asesinato contra marcianitos y zombies... vamos, por dios, que hay adultos aquí mirando también...


Hay mucho que hacer en Los Santos, siempre. Recorrer el mapa en línea recta de norte a sur a toda velocidad en coche, por ejemplo, te puede llevar unos diez minutos de tiempo real, y unos cinco de este a oeste. Y entre medias hay cientos de lugares en los que entrar o a los que subirse, varias cordilleras diferentes, un desierto, lagos, ríos, deltas, playas. Hay un gran núcleo urbano con numerosos barrios diferentes (una parodia de Los Angeles bastante completa, con su zona comercial y financiera con manzanas de rascacielos, unas zonas residenciales para pijos y otras para pobres, playas de postal, su parodia de Hollywood, y del Paseo de la Fama, su parodia de Long Beach, su zona para negratas, la zona hispana... de todo), y otros pequeños asentamientos de población, tanto en los suburbios como en la citada zona de Blaine County, la parodia de Los Angeles County, donde están los paletos, las montañas, el desierto. En el gigantesco mapa hay un aeropuerto internacional, varios puertos deportivos, una gargantuesca zona industrial de carga y descarga portuaria; hay bares, tiendas, zonas residenciales, un barrio lleno de canales, terrazas, un recinto ferial con su noria y su montaña rusa jugables, unos estudios de cine, varias salas de cine (de hecho, otra actividad que puede uno hacer es meterse en un cine a ver los tres o cuatro cortos que ha rodado este equipo de titanes; y en casa puedes ver episodios de varias series de dibujos animados que son la monda), un circuito de coches deportivos y otro en construcción para hacer el cafre; hay una cárcel, asentamientos de vagabundos o de hippies por ahí perdidos, larguísimas autopistas y callejones de mala muerte; hay un montón de islas pequeñas por todas partes y, por supuesto, un gigantesco océano que rodea todo el conjunto y que, lo digo en serio, a mí me da bastante miedo explorar; ni siquiera en avioneta, pero que esconde su propia fauna y muchos misterios sumergidos; hay una mina, una presa, un observatorio, un gran centro comercial, un fortín militar; una red de Metro subterránea con no sé cuántas estaciones (tampoco la conozco apenas), y también una compleja red de túneles (inexplorados por mí). Recorrer todos los rincones a pie es una tarea titánica, y por eso podemos subirnos a miles de vehículos diferentes. Y todo está ahí, polígono a polígono, píxel a píxel, creado a lo largo de casi una década por los programadores con todo tipo de enfermizos detalles, dispuesto a ser explorado. O incluso fotografiado, que tenemos un móvil a nuestra disposición para hacernos selfies con los lugares curiosos, o fotografiar putas muertas con filtros diversos, o usar la cámara para leer miles de carteles y mensajes extraños pintados en las rocas.


Hay unas 20 emisoras de radio diferentes en la ciudad, en las que suena música diferente mientras conducimos vehículos o en determinadas misiones (o resuena por la ciudad atronando de algún descapotable). En principio me fascinó esto, y hasta estuve a punto de hacer un programa dedicado a la música del GTA... Pero finalmente me acabé cansando mucho del tema. En total debe haber unas 100 canciones diferentes. Hay cosas curiosas, hip-hop latino y electrónica de vanguardia, pero acaba cansando, irremisiblemente. Las locuciones, los anuncios y los talk-shows están muy bien, pero las canciones aburren. Hasta la emisora de rock clásico, la de punk y la de country acaban siendo un petardo, de las que solo salvaría un total de 5 ó 6 canciones. Pero es increíble lo bien hecho que está. Incluso desaparecen algunas emisoras a ratos, en Blaine County.

También existe internet. Una intranet propia, en la que la flechita del ratón tiene enhiesto el dedo corazón en vez del índice. Puedes entrar desde el móvil, o desde cualquier ordenador que encuentres por ahí en una casa o un local. Tampoco me he perdido demasiado, pero sí que le doy a veces al botón de "web aleatoria", y me parece que hay un mundo ahí, donde pasarte navegando por webs bizarras. Desde objetos de teletienda que parodian lo más ridículo de la vida moderna (implantes de pecho para hombres, ropa increíblemente estúpida, calcula el día de tu muerte, etc.), hasta webs que aportan información de elementos del juego en una cantidad absurda (marcas de ropa o modelos de coches, tiendas de Los Santos, personalidades, programas de televisión, sus propias redes sociales como LifeInvader, el particula Facebook de nombre honesto dentro del juego...), páginas web realmente útiles (básicamente, comprar vehículos e inmuebles y jugar a la bolsa), y para el más iniciado, sitios web que revelan secretos y misterios. Pero de los misterios hablo enseguida.


Y otra de las partes más sugerentes del inabarcable mapa, es el Monte Chilliad, que no lo quería citar aún, porque es un sitio muy especial. Ocupa buena parte del norte del mapa, una zona más o menos tan extensa como todo el área urbana de Los Santos. Es el punto más alto, y podemos escalarlo a pata, si estamos ociosos, o subir en algún vehículo si no estamos locos. O usar el teleférico mientras vemos ponerse el sol con esa impresionante gama de violetas y anaranjados. Si te pilla un paseo por el Monte Chilliad de noche bajo la tormenta, se te hiela la sangre (si no te come un puma o un lobo), porque en aquel lugar pasa algo extraño. La climatología de GTA V es una locura de lo bien hecha que está, y a veces dan ganas de volverse al chalé a ver dibujos animados, pero otras veces recorres la montaña despacito, y "sientes" cosas...

Podemos entrar en una peluquería al azar, y haciendo caso omiso al dependiente, liarnos a curiosear entre los objetos de los estantes o las fotos de las paredes, y descubrir por casualidad una vieja foto en blanco y negro de Los Santos inundado; eso hace que te acuerdes de unas pintadas en un half-pipe junto a una cancha de básket en Little Seoul donde también había un dibujito de una gran ola sobre la ciudad, con fecha de 1971; y si atas cabos recuerdas que por el centro hay un bar llamado Tsunami, y otros detalles que no recuerdas dónde recabaste (un periódico tirado en el suelo en la estación de autobuses, una conversación que escuchaste al salir de un hospital o una conversación con una pnj que te pidió que la llevaras a casa porque iba demasiado ebria para coger el coche...) pueden hacer que te obsesiones con la idea de que la gran presa de las Tatavian Mountains parece resquebrajarse un poco, y que la vaguada seca al otro lado del embalse apunta directa hacia Vinewood o el Downtown... Si uno fantasea un poco, la ciudad de Los Santos está viva, y curioseando más descubres que hay muchas historias que cuentan esos edificios.


Porque ya he hablado del "modo historia" (semanas de "modo historia", de acción mafiosa y misiones combinando entre los tres protagonistas), y del "modo libre", las infinitas posibilidades y las pequeñas interacciones y actividades que puedes tirarte meses haciendo. Pero como decía hace un rato, GTA V se transformó enseguida en GTA V Online, un "modo multijugador", en el que puedes conducir a través de Los Santos a la vez que otros muchos jugadores del mundo. Esta tercera vía es la que aún no he explorado mucho. Como yo soy, en realidad, muy malo jugando, conduciendo, disparando y tal, cada dos por tres desaparecía sin saber qué me mató. Pero esta opción multiplica aún más las posibilidades de acción, haciendo misiones multijugador, compitiendo contra cualquiera en cualquier cosa, o diseñando tus propias misiones. Y además, aquí Trevor, Michael y Franklin ya no están, sino que diseñas a tu propio personaje, a tu sim, desde cero, eligiendo todas sus características físicas y aprendiendo otra vez todas las habilidades. Puedes unirte a crews y así tener enemigos comunes, y montones de cosas más, pero en principio esto no me atrae demasiado. Hubo una tarde que me dio por participar en una especie de "caza de la bandera" contra otro jugador, que por lo que me parecía escuchar (hay gente que juega con un pinganillo y un micro, y maldice en voz alta, qué cosas tiene esto de los videojuegos) era un chavalín mexicano que hablaba con su hermana pequeña. Estuvimos cosa de una hora matándonos en un pequeño recinto muy chulo lleno de obstáculos por Great Chaparral. Me mataba a tiros 9 de cada 10 veces, pero alguna vez le pillaba yo desprevenido y me sentía un dios. Me aburrí y abandoné, pero fue bastante bonito. Mi personaje en el Online es una tía, muy fea y que va por ahí en camiseta de tirantes, bragas y pisacacas militares. Lo que más me interesaba del Online, de este nuevo modo libre infinito, es que se pueden atracar tiendas, comprar y vender inmuebles, puedes llegar a tener unos pisos de lujo impresionantes de varias plantas, garajes y helipuertos propios por ahí, yates, todo tipo de deportivos de ensueño tuneados... Pero habiendo llegado tan tarde al asunto, me siento idiota. Como Mr. Bean con su Mini Cooper en bragas tratando de abrirse hueco en un mundo de milicianos sedientos de sangre que conducen coches de competición blindados. Después de dos o tres días echándole bastantes horas muertas, creo que yo tenía un nivel 13, y la mayoría de la gente que se lanza a las calles tiene un nivel 1.365 y lleva dos años conectado 24/7. Es demasiado hostil todo esto para mí.


Además, los DLC (las actualizaciones que va sacando Rockstar para el juego) van en la línea de la conducción y las carreras, la construcción de intrincados circuitos por todas partes, hacer el bakala, el cani, el fast y el furius, y eso es lo que menos me gusta del juego. Al principio, me sentía libre y feliz recorriendo las calles y las autopistas, sintiendo el viento en la cara, encendiendo pitillo tras pitillo camino de Lago Zancudo a dispararle a las gallinas... pero al final es un trámite odioso. Y te subes a un bordillo sin querer (es un decir) y ya tienes 3 estrellas de seguimiento, y te pasas las horas huyendo de la policía. Ah sí, que no había mencionado a la policía. Pues están por todas partes, claro, y su presencia es constante, ya que es un juego en el que eres un delincuente. Obvio. Y la gente no para de recurrir a los trucos para ser el matón más fetén del juego, y a los mods, y a hacer aparecer tanques en mitad de la nada y disparar bombas nucleares.

No sé si volveré al juego Online, pero es que una vez que terminé la misión principal, todo el "modo historia", resulta que llevaba completado en realidad un 73% del juego (sí, hay estadísticas por todas partes, el juego lleva la cuenta hasta de las veces que te pillas la picha con la cremallera). Volví con Franklin, Michael y Trevor, mis mejores amigos este verano. Aún había mucho que hacer. Recoger cosas escondidas por ahí, llevar a tipos chalados a sus casas porque están pedo, mejorar habilidades personales, echar más partidas de golf, comprar negocios y mantenerlos, derrochar los millones de dólares con los que terminas el modo historia. Y aquí, al volver al modo libre (pasando, de momento, del modo online) es donde comenzó mi relación con el "cuarto modo" que decía al principio: lo de mirar a otra gente jugar. Y es que estamos en unos tiempos muy raros, lo digo bastante en este blog (qué coño, escribí un fanzine de 80 páginas sobre ello, sobre las nuevas rutinas audiovisuales y lo de mirar vídeos en bucle), que vemos más Youtube que la tele. Yo, muchísimo más. Y claro, hay millones de personas en el mundo que tienen el GTA V, y que están conectadas en internet. La información sobre el juego en la red es abrumadora. Wikis colaborativas, fan fictions, foros, y miles de miles de videos. Tutoriales, guías para superar cada misión, secuencias para encontrar todas las "piezas de la nave" o "fragmentos de la carta". Empecé a necesitar ver vídeos para superar estas sub-misiones, y de repente, sin darme cuenta, me había sumergido en el marasmo de los vídeos de Youtube del GTA V. Y en esto estoy. En realidad, esta entrada del blog pretendía que fuese una reseña sobre algunos vídeos del GTA V que sube la peña.


GTA V está generando tanto material, que se podría decir que es un auténtico género audiovisual, como el terror o el drama carcelario. Hay gente que está haciendo cortometrajes dentro del juego, de tantas posibilidades que hay. Continuamente hay gente creando nuevos mods, que hacen que las ya infinitas posibilidades del juego se multipliquen por infinito. Y trucando los objetos, trasteando con los archivos internos del programa y haciendo no sé qué coño de virguerías, puedes hacer que tu personaje sea Spider-Man, en el Chavo del Ocho o en lo que sea, o que el mapa de Los Santos se transforme en el Springfield de Los Simpsons o que desaparezca todo el agua del mapa y puedas explorar las profundidades marinas en bicicleta. Y hay tipos por ahí, como decía, haciendo peliculitas, y yo que estoy tan atontado con el asunto, me he visto algunas, pero podría montarse toda una sección en un festival de cine. También hay gente, por supuesto, que simplemente se graba a lo youtuber jugando con los colegas, añadiendo miles de horas de historias en Los Santos a Youtube (de hecho, creo recordar que yo me pasé ya bastantes horas viendo a algunos youtubers de éxito jugando a esto hace años, fue mi primer contacto con el juego como babeante espectador). Hay todo un universo de vídeos en torno a los mods, no armando historias de ficción, sino simplemente gameplays con el entorno tuneado; esta misma semana se ha lanzado uno muy simpático, por ejemplo, en el que puedes jugar al PokémonGo dentro de GTA V, y ves al terrorífico hijo de mil padres de Trevor con una gorrita de entrenador Pokémon lanzando bolitas a simpáticos charmanders y búlbasaurs que aparecen por ahí. Es una locura las posibilidades que ofrece todo esto. Se puede recrear detalladamente un Parque Jurásico, o un ataque zombie, o todo lo que uno (bueno, un "ciber-manitas" de estos) se imagine.


Pero a mí que de siempre me han fascinado los vídeos de misceláneas (como ya hablaba, repito, en el fanzine éste raro que saqué hace unos meses), las cintas de recopilaciones de hostias sobre ruedas, los "vídeos de primera", el APM y las baterías de bloopers deportivos, me interesa muchísimo ese tipo de vídeos, los que arrejuntan minutos y más minutos de imágenes tipo "GTA V Brutal Death Fails Compilation #442". Piezas de 15 minutos en las que asistimos a un vórtice de violencia inconcebible por todo el sandbox de Los Santos. Con mods o sin mods, es decir, con los protagonistas del festival de tiroteos disfrazados de la Liga de la Justicia o no, con coches voladores o sin trampas, he pasado estas últimas semanas demasiado tiempo contemplando este nuevo terreno al que el diseño de este juego ha llevado a los vídeos de fails y trastazos. Qué gracia tiene un chaval que se da de cabeza contra un columpio, por tonto, cuando casi con el mismo nivel de realismo y detalle podemos asistir a un carrusel de detonaciones múltiples, atropellos a velocidad absurda, collejas ultrasónicas, caídas desde 37 plantas sobre un paseante con hilarante resultado... Todo vale. Canales como éste o éste me han alegrado el verano más que las cachas de Bea a Chanquete.


Por otro lado, hay un canal que otorga a este mismo asunto la categoría de arte competición. Cada semana, desde hace más de 120 semanas, este alegre funcionario del Youtube de origen mexicano llamado xTaLenT, en su serie "Mitos y mentiras" (sic) viene saciando la curiosidad de aficionados de todo el Globo, en un formato inspirado en el ya clásico Mythbusters; pero en lugar de probando "qué pasaría si..." en la vida real (que a quién mierdas le importa tal cosa), poniendo a prueba las físicas dentro del juego. Son ya miles las dudas solventadas a los fans, y verle resolverlas es apasionante (o se me ha ido ya la olla por completo, que es posible; agosto me mata), y los vídeos están editados con mucha gracia, frescura milenial y dinamismo. Los chavales se preguntan cosas como "¿Qué pasa si una prostituta te la chupa bajo el agua, y llega un colega tuyo y te dispara con un bazooka justo en el glande?", "Si seis helicópteros colisionan al mismo tiempo contra una prostituta, ¿esta explota, desaparece o no pasa nada?" o "¿Es verdad que si chocas un ciclomotor de tres ruedas contra el faro de Monte Gordo en noche de tormenta, obtienes vidas infinitas? ¿Y si te la chupan mientras?". El joven autor de este canal satisface todas las dudas, a razón de 5 ó 10 por capítulo, poniendo a prueba las posibilidades del asunto. Por otro lado, el mismo xTaLenT tiene otra serie, "Las mejores acrobacias", que alcanza en este momento el episodio 88º, que consiste en un Top Ten de los mejores vídeos enviados por la peña (y como no acabe agosto ya, empiezo a participar). Por supuesto, muchas virguerías y volteretas absurdas con motos de gran cilindrada, que literalmente vuelan por media ciudad rebotando en las cornisas para acabar aterrizando sobre la punta de una antena del grosor de un alfiler, que son un poco coñazo; pero también stunts y cabriolas más curiosas, como los saltos desde la estratosfera que culminan con el moñeco planeando en vuelo rasante a través de huecos imposibles o ventanucos, abriendo el paracaídas segundos antes de hacerse papilla en el suelo; o sencillas volteretitas o 720ºs pero con camiones de 8 ejes, que tienen más gracia.


Y otro tipo de vídeos, que también me he zampado a docenas por sentada, son los de curiosidades y misterios. Porque ahora es cuando vengo a hablar de los "misterios" del GTA V que decía hace un rato, que son otro aliciente que me tiene tan enganchado. Y por eso estoy intentando completar el 100% del juego, porque solo entonces van a aparecer determinados elementos que hasta ahora están bloqueados. Resulta que los desarrolladores de Rockstar son unos cachondos y deben ser bastante fans de Expediente-X o de algún equivalente yanqui de Cuarto Milenio, y hay por ahí muchos elementos desperdigados que nos introducen en la fanta-ciencia, el terror y lo freak. Uno de los huevos de pascua más conocidos, por ejemplo, es que si te saltas a la torera la primera de todas las misiones (la de la nieve, la única fuera del mapa) y te pones a curiosear debajo de un puente en lugar de pasar follado por él como se supone que has de hacer, te encuentras una superficie helada, bajo la cual se puede contemplar, perfectamente, a un alienígena congelado, durante unos segundos antes de que te eliminen por perder al coche que perseguías o algo así.


En otro lugar de la isla, por el desierto de Gran Señora, hay una serie de casas abandonadas y destartaladas. Si uno se pone a curiosear por las paredes, descubre una serie de recortes de periódico y de pintadas, que aluden a lo que parece ser la obsesión de un asesino en serie con el número 8. Hay gente que lo ha investigado a fondo, y ha encontrado también pintadas alusivas a un asesino múltiple en una roca cercana. Incluso, parece ser que una página web permite curiosear en la hemeroteca de un periódico (que no está indexado sino que hay que utilizar el buscador), que desvela los terribles asesinatos cometidos por este numerólogo loco. Como si uno investigara un caso en juego libre, buscando pistas, pintadas, recortes en las paredes aquí o allá, se puede resolver el asesinato, e incluso descubrir que el autor fue un familiar de uno de los pnj's a los que tuvimos que llevar en una misión aleatoria. Todo está terriblemente bien hilado, y todo es una parodia de los asesinatos de Charles Manson.


También es bastante conocido que uno de los muchos casoplones que hay por Vinewood Hills es una reconstrucción de la Mansión Playboy. De noche, cuando todos duermen, puedes encontrar luces y música en ese lugar, y un montón de gente festejando y mujeres en topless. Bueno, hay quien dice que es la Mansión Playboy, y realmente la estructura se asemeja mucho (con la piscina de rocas artificiales y todo, que parece que se puede bucear y hay un pasadizo oculto al interior de la mansión o algo así; aún no he descubierto cuál es la casa); aunque también alguien apuntaba en un vídeo que la casa puede parodiar la de Sharon Tate cuando los asesinatos de Manson, hilándolo con lo del asesino múltiple, porque si te acercas a los que están de fiesta estos se desvanecen como si fuesen fantasmas.


Por cierto, que también hay un fantasma, que solo se puede contemplar sobre una roca concreta a determinadas horas de la noche. Es un detalle precioso. Si te acercas mucho desaparece, pero puedes leer un nombre escrito con sangre en la roca... que te lleva a otras investigaciones macabras cuyas pistas están por todo el mapa y en páginas web dentro del juego no indexadas.


En el juego también aparece un entrañable bigfoot... aunque al final resulta ser un tipo disfrazado, como desvela una misión jugable. Aunque hay otro momento en el que tienes que matar a unos tipos por el bosque (de la guerrilla de Mayweather, una empresa privada de mercenarios que dan por culo durante todo el juego) con un rifle de francotirador con infrarrojos, y si desvías el cañón hacia una zona concreta, los infrarrojos desvelan otro extraño animal de forma humanoide.


Por el gigantesco mapa hay otras dos mansiones que apenas he visitado. En una de ellas habita una secta llamada Epsilon (nada que ver con la Secta Altruista de Chilliad donde se pueden llevar autoestopistas a ser sacrificados), que van con un pijama azul cielo y un collar al cuello. Al parecer ya existían en otras entregas del juego, y si les escuchas hablan de un misterioso líder que podría ser extraterrestre. Y en la otra mansión se escuchan ruidos raros y parece que hay pasadizos en los que puedes colarte también.


Si completas el 100% de las misiones principales, puedes empezar a ver otro tipo de cosas. Hay hasta 4 platillos volantes por el mapa: uno de ellos, clásicos, como los de "Encuentros en la tercera fase", gigantescos y con luces de colores, te lo encuentras si vas a la cima del Monte Chilliad en noche de tormenta a partir de las 3 de la mañana. No sé si se puede interactuar con él; pero ahí al lado hay una pared con un dibujo grabado a mano, lleno de misterios con los que llevan comiéndose el coco los jugadores estos tres años, que parece involucrar tanto al platillo volante como a un jetpack que no aparece, otro ovni estrellado y un extraño huevo. Es maravilloso que con millones de jugadores y tres años de juego, aún se siga especulando con este mural, y las equis y las líneas dibujadas, y nadie haya sabido resolver el misterio completo (y quien eso promete en sus vídeos de Youtube, suele ser un farsante que retoca todo con mods para que aparezcan marcianos).


Hay precisamente otro platillo volante hundido, por ahí en algún punto bajo el mar. También hay decenas de aviones estrellados bajo el mar, y vehículos de todo tipo, y una zona con muchos tanques y vehículos militares de los años 50, y por otro lado hay un esqueleto gigante de lo que parece ser un monstruo marino.

El tercer platillo volante aparece en una misión en la que Michael es abducido... pero en realidad todo parece ser un mal viaje lisérgico. La coña es que estos piratas que toquetean el juego con mods y trucos, aseguran haber entrado deteniendo el tiempo y moviendo objetos, y hay vídeos que muestran unos extraterrestres haciendo una autopsia de Michael, pero todo parece ser un fake.

El cuarto platillo es diferente, está justo encima del cuartel militar de Zancudo, muy muy arriba sobre las nubes, completamente negro y parece de construcción humana, como un misterioso experimento en el Área 51 rara que conforma toda esa zona.
Decía antes lo de las tías en topless, y es que tetas se pueden ver también por ahí si curioseas mucho, fuera de las bailarinas del Vanilla Unicorn. Yo me he encontrado tías en tetas en las playas de Palomino Highlands, durante las fiestas nocturnas de los fines de semana, y también una pareja tomando el sol en la azotea de un chalé en Vinewood. Las tetas no son un misterio paranormal, pero es como otro huevo de pascua (bueno dos), y mola buscarlas también.


Marcianos, bigfoots, monstruos gigantes, dinosaurios que aparecen de repente, fantasmas, ruidos en las mansiones victorianas o en los pasadizos subterráneos, sectas, asesinos en serie, autoestopistas, un muñeco de nieve gigante al que solo se ve por un agujerito, extrañas comunidades de hippies y vagabundos que no sé qué hacen ahí, animales de todo tipo con los que interactuar, un zombie en mitad del Paseo de la Fama, un mexicano que no para de hablar, locos por las esquinas... En fin, que cuando ya casi pensaba que me iba a aburrir de esto, descubro un filón de miles de cosas que seguir investigando, y un buen montón de detalles con los que los desarrolladores han querido seguir manteniendo la llama. Y más cosas en cada nuevo DLC que vendrá. Este tipo de vídeos de "misterios en GTA V" son una mina, y la gente sigue, aún hoy, descubriendo huevos de pascua, pintadas y cosas, y es que la zona de juego es muy grande. Aunque, como decía, muchos de esos vídeos son fakes, troleos que te hacen ir a mirar y luego plantan ahí un Slender Man súper mal hecho con el editor. Pero a mí me pica la curiosidad. Quiero ver el platillo volante, y más tetas.


Bueno, pues así es como he decidido terminar el mes de agosto, vertiendo literatura en torno a GTA V, como si hubiera poca en internet. Casualmente, después de este ratito tan majo aquí perdiendo el tiempo en mi blog, son las 23.55 del 31 de agosto de 2016. No tengo doce uvas, así que me voy a cenar dos rollitos de primavera que acabo de freír. Mis problemas con el mes de agosto vienen de lejos. Este año ha estado bastante bien en general, y he tenido bastante vida social, aunque aún así me haya sentido muy solo la segunda quincena. Pero son los nervios, estoy nerviosísimo, histérico, porque después de un año bastante majo, tengo que encontrar trabajo antes de quince días o comenzar a labrarme una reputación en los bajos fondos... ¡Me pido tía, en bragas y camiseta de tirantes!

Actualización 09/09



Vale, pues ya pasó. Como me temía, casi con el comienzo de septiembre, he perdido el interés, aunque sea de momento, por el juego. He superado agosto sin sobresaltos, sin miedos, sin disgustos, y hace unos días supe, en el momento en que apagué la consola, que no volvería a jugar al GTA V durante una larga temporada. He agotado el gusanillo, simplemente he perdido el interés; sin haber llegado a ver marcianos ni bigfoots ni muchas otras cosas. Los últimos días seguí haciendo misiones, llegando casi al 90%, pero es que... ya estábamos en septiembre. He visto la luz al final del túnel, y tengo muchas cosas que hacer ahora. Las vueltas que da la vida, que ahora mismo estoy debatiéndome entre la posibilidad de irme a vivir fuera de España, y todo. Como fuere, es este un gran juego. Seguro que algún día me pongo a jugar otra vez, pero de momento he tirado la toalla. Con un total de casi 4 días enteros jugando a esto en los últimos 40 días o así... Las últimas horas las pasé yendo de aquí para allá con mi último coche tuneado, concretamente un coche fúnebre de color rosa chicle, lleno de turbos, gadgets, apaños, con su ataúd y su corona de flores en el maletero. Descubrí bastantes cosas nuevas, superé las misiones de la secta Epsilon, y ahí me he quedado, juntos como hermanos, miembros de una secta. Volveré a Los Santos, probablemente, durante algún puente o en Semana Santa. Quizá manejándolo desde otro país, si me sonríe la suerte.


domingo, 28 de agosto de 2016

"Nadie está a salvo de Sam" (Spike Lee, 1999)


No recuerdo cuándo fue la última vez que vi una película emitida por algún canal de televisión; con la excepción de algunas joyas que ponen en la 2 entre semana. No es ya por la publicidad ni la versión original (esto último ya no es problema con la tdt, salvo cuando solo admite la pista de subtítulos para sordos o doblaje para ciegos, que es una cosa muy surrealista), eso ha estado siempre, y bueno, durante los anuncios de mierda desconectas, miras a ver qué dan en otros canales o te haces seis cafés... Hasta hace poco, a pesar de lo ridículo que suena, me gustaba ver la película que echara la 1 o Telemadrid los sábados y domingos por la tarde. Pero desde hace bastante tiempo, me he dado cuenta esta tarde, ni siquiera miro a ver qué ponen, porque en TVE les ha dado desde hace mucho por emitir solo extrañísimos dramas escandinavos (me gustaría saber la explicación, no sé si alguien ha hablado de esto), y en los otros canales ponen mierda muy indecente, o directamente corridas de toros o algo peor. Lo estaba pensando esta tarde, que estaba viendo "S.O.S." y a mitad de película he tenido la necesidad de mirar a ver qué estaban haciendo en la sobremesa cinematográfica las cadenas tradicionales; y efectivamente, un horror. Me parece una soberana idiotez mirar la película de la tele, teniendo emules, utorrents, netflix, DVD, youtube, etc., pero aún así a estas horas de la tarde, sobre todo los domingos, tenía costumbre de dejarme llevar por la tele tradicional. Era mi último enlace con ella. Y hoy me he dado cuenta de que se ha perdido para siempre. En fin.
Me acordé en algún momento de la semana de esta película, y de que nunca la había terminado de ver. Hace unos doce años, quedé con un amigo en su casa para verla, la alquilamos, nos estaba encantando, y de pronto el DVD falló, algo hizo crack y nos quedamos con las ganas. Y hasta hoy no la había terminado de ver. Me ha vuelto a gustar muchísimo la ambientación, y que Spike Lee utilice tan bien los asesinatos seriales, en realidad, como una excusa para delinear los perfiles de los habitantes de un Brooklyn tan jodido como el de aquella época. Inevitablemente, la película no deja de recordar a Scorsese, con tanto italoamericano, tanto diálogo callejero, tanto sexo, tanta música (extraordinaria) de la época fuera de contexto durante las escenas de violencia brutal y tanto plano de más de 5 minutos. Es cine de Scorsese hecho por Spike Lee, y su retrato coral de esos transeúntes gritones es fantástico. No se atreve a ir tan lejos con la violencia, ni con las escenas de drogadicción (algunas rozan el ridículo, de hecho), ni siquiera en las escenas de sexo es tan explícito y juguetón como Scorsese, De Palma o Abel Ferrara, pero les aprieta el terreno. Y todo está lleno de chicos italianos, como John Leguizamo, Ben Gazzara, Michael Rispoli, Anthony LaPaglia... y hasta la voz del perro negro cuando le dicta los asesinatos se la pone... ¡John Turturro! La trama de Adrien Brody es muy simpática, cómo su transformación en punk mosquea a los guidos de sus colegas, y es un poco de moda punk en Galerías cómo aprovecha para llevarnos al CBGB's de la época, pero en realidad mola mucho. Tiene por tanto un toque de "Tintín en el Nueva York italo de los 70's", pero a mí me gusta que el cine tenga eso, si lo que cuenta es interesante.

jueves, 25 de agosto de 2016

"La casa de arenas movedizas" (Carlton Mellick III, 2016)


Hace casi dos años (qué barbaridad) hablé aquí de mi creciente afición por el bizarro (que es así como reivindican los fans que hay que citar a este género, en la misma medida que se hace con el terror o la ciencia-ficción). Conocía a Carlton Mellick III y me moría de ganas de leerle. En este tiempo me hice con una de sus miles de novelas, "Satan burger", en inglés, aunque aún no la he empezado. De lo que tenía unas ganas locas era de que esto aterrizase por fin en España, y que alguien se pusiera manos a la obra a abrir la brecha y a traducir estas cosas. Y hay una editorial que, por fin, se ha dignado. Se llama Orciny Press, y su segunda entrega de la Colección Midian es la primera novela traducida al castellano de Carlton Mellick III. Por fin. Y es una jodida maravilla.
Creo que es de esas veces que me siento impulsado a recomendar su lectura a ciegas a cualquier aficionado a la literatura de género, tratando de desvelar lo menos posible sobre la trama. Es mejor ir descubriendo el asunto poco a poco. El protagonista narrador de la historia es un chaval, hermano de la chica de la portada; esa chica con el pelo verde, cuernos de ciervo y un parche en el ojo que en realidad es media cabeza de muñeca. Están en una casa, al cuidado de una gélida y severa institutriz. La casa es tan alucinantemente grande, que aunque los críos ya son preadolescentes, no han conocido a sus padres. Confían en que en algún momento vendrán a verles, pero debe ser que los pasillos son muy largos, o que están muy ocupados con sus cosas de padres. Todas sus necesidades están cubiertas, tienen juguetes, máquinas que preparan la comida de forma automática, se tienen el uno al otro, pero tienen muchas ganas de salir de su cuarto e ir a conocer a sus padres... a pesar de los "siniestros" que parecen revolotear en la oscuridad al otro lado de la puerta.
En igual medida terrorífica, tierna, fascinante y divertida.

"El peor amigo del mundo" (Rafael Fernandez "Ezcritor", 2014)


Hace algunas semanas que leí, engullí más bien, "El peor amigo del mundo", la sexta novela que leo de Ezcritor, el profesional de la literatura más valiente que tenemos en España. Y tengo que contar cómo fue la cosa, cómo llegó a mi casa esta novela, porque es un asunto maravilloso.
Conocía a Ezcritor desde el principio, desde aquellos tiempos en los que había ganado un premio de 20Minutos al mejor blog, y empezó a escribir para ellos. Ya lo conté aquí. La idea de que el afán de un escritor le hiciera dejarse de chorradas y (¡qué cosa más increíble!) dedicarse a escribir, y a autoeditarse, me pareció tan titánica que enseguida me lancé a hacerle un pedido, y después otro, y otro, porque satisfecha la curiosidad ahora estaba totalmente enganchado a su particularmente honesta y divertida manera de narrar. En 2013 leí mucho a Ezcritor, como demuestran los enlaces. "El peor amigo del mundo" lo publicó en 2014, y desde el principio quise hacerme con él, pero mi trepidante vida laboral no me permitió el desembolso hasta tiempo después; en algún momento de 2015, le hice un pedido... y poco después me arrepentí, porque tenía la cuenta tiritando, mi trabajo no tenía visos de continuidad, toda esa mierda que me pasa siempre, que soy un desarrapado. Escribí a Ezcritor, le pedí disculpas, y cancelé el pedido, con todo el dolor de mi corazón, posponiéndolo a un momento más holgado económicamente (que luego uno se gasta 60 euros en dos pepsicolas una noche por ahí, ya ya, pero esto es así...).
Pues imagina, Lector Improbable, qué clase de persona es Rafael, que hace unos meses me escribe por Facebook, para confirmar mi dirección postal. Resulta que para quitarme el sabor de boca de haber tenido que cancelar el pedido por ser un mangurrián, y dado que a él ahora le van mejor las cosas, decide regalarme el libro. No solo eso, sino que encima me adjunta otra copia de "Los alucinantes viajes en el tiempo de EE.UU.", esta vez con el título en el lomo, porque se acordaba de lo que había dicho en mi reseña en este blog. Me regaló los dos libros. Me dejó totalmente alucinado. No tenía por qué haberlo hecho, y yo seguiría admirándole, y en cualquier momento, algún día que llevara varios fines de semana sin derrochar dinero en salir por ahí, le hubiera comprado el libro, porque disfruto leyéndolo. Aquel detalle no sé qué clase de persona puede tenerlo con sus lectores, sin obtener nada a cambio (nada; este blog en el que cuento las cosas que leo para que no se me olviden, no lo lee nadie); no sé ni qué decir aún, me pareció un detalle propio de un auténtico Elegido, de un Ángel. Creía que la generosidad era un aspecto que había desaparecido por completo del Homo Sapiens mediante la Eugenesia, junto con la humildad y la cola retráctil. Ezcritor me alegró el mes entero, nunca olvidaré este detalle. No tiene nada que ver con lo que cueste el libro, ni con el mundo editorial, ni con nada; es simplemente el detalle, la manera de hacer las cosas, yo creo que no quedan muchas personas así. No se nos ocurren hacer estas cosas, a la mayoría se nos olvidan de un día para otro. Desde ese momento es mi persona favorita. O a lo mejor es que estoy demasiado sensible y falto de cariño :) pero me pareció maravilloso todo esto.

Como fuere, por supuesto, en pocos días, en un par de mis viajes transiberianos en la EMT de este verano, devoré "El peor amigo del mundo", la precuela de las aventuras de Sigmundo. Los primeros años de vida de un Sig bebé y luego preadolescente, y sus encontronazos con las primeras niñas y con los miembros de su familia en aquella cáustica casa que fueron dando forma a su carácter. Un episodio especialmente conmovedor, con imágenes mentales imborrables y el derroche de imaginación, brutalidad y ternura habituales.

"Cosecha roja" (Dashiell Hammett, 1927) / "Crash" (J.G. Ballard, 1973)


Me chiva el ordenador (la carpetita en la que voy guardando las carátulas de las cosas que tengo intención reseñar en este blog) que hace algunos meses leí estas dos novelas, que no había leído antes. Hace bastante tiempo de ello, demasiado, y no estoy ahora muy lúcido ni tengo capacidad para escribir sobre ello; de todas formas esto no es un blog de reseñas al uso, es un ejercicio personal precisamente mnemotécnico, y una colección de carátulas, así que ahí quedan.
Lo que sí quiero recordar es que las leí en un autobús que llevo cogiendo casi a diario desde... abril, creo. Desde entonces, hago una hora y cuarto de ida y otra hora y cuarto de vuelta en un autobús de la EMT, que conste, yo que en los últimos 15 años utilizaba el transporte público una vez cada dos meses como mucho. Si no me apetece leer o llego tarde, voy en el metro, que tardo menos pero tengo que hacer dos trasbordos. Estoy comprometido con una cosa, que no es un trabajo realmente, que me gusta hacer pero que al mismo tiempo me está amargando la vida y se me está cayendo la cara de tanto ir en transporte público como la gente normal... Por eso me toca leer todo el rato, por no pensar. Es una etapa extraña ésta, yo había renunciado hace muchísimo tiempo a perder la vida en el transporte público; pero en fin, me está dejando mucho tiempo para leer (sobre todo tebeos digitales), y el autobús que me chupo de punta a punta de la ciudad, al menos, va poco transitado, y hay un asiento al fondo a la izquierda con la forma de mi culo. Lo intento de todas maneras:

- Hasta que la leí esta primavera, yo cada vez que pensaba en "Cosecha roja", la segunda novela más famosa de Hammett (contra Humphrey Bogart y John Houston no se puede luchar), me acordaba de la banda Fugazi, por culpa de esta portada de Rockdelux de junio de 1995. Me la llevé de casa de un amigo, y empecé a escuchar a Fugazi como loco, tan joven e impresionable que era; pronto supe que eso de "Cosecha roja" en realidad era el título de una novela, claro, pero la asociación de ideas Hammett/Fugazi no se ha detenido en mi cabeza. Ya había leído otras novelas de Hammett, y es una gozada. Recuerdo especialmente de ésta la descripción de la ciudad emponzoñada y la mala hostia del detective de la Continental, que Sam Spade parece Jessica Fletcher a su lado.

- No soy tan admirador de Ballard como otros amigos (virtuales, sobre todo; casi todos mis amigos de siempre leen poco o muy poco o nada) de mi generación. No me atrae tanto lo ballardiano, lo de la Nueva Carne, ni concretamente esta oda caníbal al erotismo en los accidentes de tráfico que se inventó en 1973 me fascinó como parece que fascina a otros. De hecho, se me hizo un poco soporífero y ampuloso todo el peso pornográfico que hay ahí dentro. A lo mejor es porque la película de Cronenberg la tengo atravesada, y mira que "Videodrome" es puro Ballard y me vuelve loco. Casi siempre tengo "un ballard" en la mesilla de noche, que he ido haciendo una buena colección en tiendas de segunda mano, pero luego no me pongo, lo confieso. Pero "Crash" me dejó frío como un delco y como con una palanca de cambio de marchas atravesada en los pantalones...

"Alcasseriana" (Antipersona, 2016)


Hace poco reseñé brevemente "Polybius", que fue la primera incursión (creo) de Antipersona en el mundo (micro)editorial propiamente dicho, un señor libro con solapas, lomo y portada en cartoné. Hasta ahora, se habían dedicado a editar siempre fanzines de batalla, con acabados geniales y ocurrentes (un sello de cera por aquí, unos hilos, una cerilla o un troquelado por allá), pero fanzines xeroxizados y artesanos de los de toda la vida. No les había mencionado antes en el blog, pero tengo y he leído todos los fanzines que han publicado, siempre comprados en mano (o intercambiados) en ferias y encuentros de autoedición en los que hemos coincidido estando yo con las cositas de Libritos Jenkins o DATI en los últimos años. Antipersona te arrastra con su selección temática a un rincón de la Cultura del Apocalipsis que pocos se atreven a cruzar, y con algunas entregas te abofetean en la cara, como esa obra maestra unpop que fue Autopsia, o su "superventas por las razones equivocadas" Occidentales en ISIS. Y ojalá sigan creciendo hasta ser el Feral House español, porque le ponen mucho cariño, y se nota, y porque miran hacia donde nadie se atreve a mirar.
Pues después de tantos fanzinillos estupendos de grapa del tipo de los que aparecen años después en un cajón del rastro de los punkis de Tirso, el pasado mes de mayo dieron un paso de gigante y publicaron este compendio de más de 300 páginas (con solapas, con ilustraciones, con ISBN... ¡con guardas granate y todo!) titulado "Alcasseriana", que es verlo y se te revuelven las tripas, del mal rollo que sugiere, que lo lanzas en una procesión de la Semana Santa Marinera valenciana y yo creo que la ciudad implosiona, se abre la tierra y sale el Anticristo. Como no lo pone en su web, cabe destacar además que el impresionante ladrillo formato misario venía lacrado con una cinta de raso encarnada de la que colgaba un pendrive... que aún no me he atrevido a conectar a mi ordenador (que es nuevo y a ver si la voy a liar...), pero que me imagino repleto de contenidos y respuestas demasiado estimulantes y que no sé si quiero que me sean revelados (o a lo mejor solo es música).
Esta Joya es necesario tenerla, y te lo ponen en casa por 13 euros gastos incluidos. Antipersona son lo mejor, es absolutamente maravilloso que existan y mucha gente aún no se ha enterado.
El subtítulo de la Obra es "Trece variaciones sobre un horror sostenido". Tan nerudiano epígrafe descubre los contenidos de la Obra, que son 13 aquelarres 13 creados por otros tantos colaboradores, inspirados en ese episodio tan oscuro de la España Negra al que da tanta repulsión acercarse: los asesinatos ¿rituales? de Miriam, Toñi y Desirée, el perverso eco mediático posterior, las ramificaciones que parecían acabar implicando hasta al apuntador del Congreso... En torno a aquello tan abyecto, solo el equipo de Antipersona podía adentrarse ahora con escafandra, pergeñar estas 13 historias y vomitárnoslas en forma de ataúd. Entre los colaboradores, unos se sumergen en el asunto en forma de saetas o plegarias a las niñas, otros lo hacen con ensayos que hacen equilibrios entre la realidad, la ficción y el delito sumarial, quien se exorciza con unos collages y sobre todo quien se lanza en bomba con la coartada de la ficción literaria, con unas historias de terror que ponen los pelos de punta. Pero el conjunto es lo que hace que se abran Las Puertas, son todas las notas las que redondean la sinfonía del mal rollo. Sin faltarle el respeto a nadie gratuitamente, que no va de eso la cosa para nada, si acaso a la literatura para amas de casa. "Alcasseriana" es de esos libros que parece que te examinan a ti al leerlos, a mí me dieron un poco de miedo esos ratos bajo la sábana. Pero creo que era una catarsis necesaria porque, parafraseando a Helen Lovejoy en Los Simpson, "¿es que ya nadie piensa en las niñas?"...

"Música de mierda" (Carl Wilson, 2015)


Una vez más, los hipsters sin alma de Blackie Books me la colaron. Mira que me repito una y otra vez que (con la excepción de las cosas de Santiago Lorenzo, que al pobre le ficharon y me temo que no lo sueltan) no compre libros de esta gente, que no son para mí, que los edita Satán, que son más feos que insultar a una madre... Pues otra vez piqué, ansioso por leer algún ensayo de música curioso (lo compré, en un apretón, el mismo día que "Retromanía", "Mercancía del horror" y "Hollywood gótico"; sigo haciendo acuse express de lecturas antiguas). Y no solo en éste se han cubierto de gloria, que hacían portadas más bonitas y alegres los monjes del siglo XIV (creo que es el libro más feo que he tocado en toda mi vida, contando los de texto de COU), sino que además todo lo que prometen es mentira. En ningún lugar de la portada, ni de la contraportada, ni de la faja, ni de la web de Guapi Books pone que esto es, sencillamente, una biografía de Cèline Dion, y eso es lo que es esto. Un ensayo en torno a "Let's talk about love" y una biografía de Cèline desde la trinchera. Y escrito hace 10 años, además. Algún espabilao cercano a Chachi Books se enteró de la existencia de este ensayo, y le pareció buena idea disfrazarlo, negar la mayor y vendérselo a su audiencia acumuladora de blaquibús (la audiencia real de Cèline Dion no iba a hacer de esto un superventas millonario, precisamente), aprovechando que esta temporada son tendencia el color hueso en el outfit y el propósito de enmienda en la moribunda crítica musical.
Originalmente, el periodista canadiense Carl Wilson presentó este ensayo en la colección 33 1/3 (que aquí publica normalmente, con muchísimo cariño y fidelidad, Libros Crudos), dedicada a hagiografiar discos clásicos de la historia del rock, y narrar sus tribulaciones y todos los detalles que rodearon cada grabación, cada canción y el recorrido de cada disco. A este chico se le ocurrió rizar el rizo, y de manera irónica y condescendiente investigar, de paso, por qué al gran público le gustan productos culturales que a los entendidos les parecen mediocres; si no será que estamos equivocados quienes nos gusta de verdad la música, y escuchar a Cèline Dion no será un placer al que todos debamos sucumbir para alcanzar la felicidad. Es cierto que en torno a la historia de Cèline el autor aprovecha para hacer una serie de reflexiones muy interesantes y que no se leen a menudo (y muy buen escritas, y con un sentido del humor muy fino y rutilante), y trata de aplicar el método empírico en torno al Gusto de la Gente, para extraer conclusiones y plantearse cosas bastante acertadas; pero todo ello (como mandaba el formato original) sin dejar de narrarnos cada paso en la gargantuesca vida de Cèline, y con muchos apuntes cogidos con alfileres y metiéndose en algunos fregados que para qué, si ya sabemos cómo funciona el marketing y que la gente se compra gilipolleces que no necesita y las adora si se lo susurran bien al oído, ya sean discos de Cèline Dion o libros de Cuqui Books.
El prólogo y el epílogo no me han gustado nada (y mira que me gusta Nick Hornby), y puede que lo leyera demasiado cabreado, con más prejuicios de los habituales, pero se me hizo un poco pesado en general. Está escrito y traducido de maravilla, eso es innegable, y algunos capítulos son cautivadores y casi epifánicos: pero ofrece muchísima más información sobre Cèline Dion de la que nadie en su sano juicio quisiera saber, y nadie me había avisado, lo cual me parece bastante miserable, aunque de esta gente tan epatante y tan post-todo ya no me sorprende nada.

"Manuel revisado del boy scout" (William S. Burroughs, 2016)


Estoy repasando mentalmente la lista de libros leídos en los últimos meses, que ya que no actualizo esto casi, sí que quiero al menos hacer acuse de lecturas nobles en este apretón que me ha dado ahora. Me compré el bolsilibro éste de La Felguera en cuanto salió, e incluso pregunté a mi dealer la posibilidad de adquirir la edición limitada con el kit de supervivencia, pero se rió en mi cara. En cualquier caso, el libro es un pedazo de historia de la Contracultura que quería poseer, y lo acabé en una sobremesa. El prólogo de Genesis P-Orridge se hace imprescindible, y todo el aderezo y perifollo que le ponen los chicos de LF, porque el texto en sí es un panfleto tocapelotas muy de su tiempo, y que ni siquiera iba en serio. Se puede valorar también como poema surreal, pero yo que tengo catorce insignias de especialidades bordadas en la pechera y un retrato de Baden Powell en la mesilla de noche, que hice la Promesa dos veces y hasta tengo nombre de Tótem de por vida, quería atesorarlo sobre todo como objeto de culto personal.

Don't trust the b---- in apartment 23 (2012-2013)


El domingo pasado, desayunando cereales de colores en un sitio horrible, me habló un colega de esta serie, un producto enterrado en la maraña del Netflix del que nunca había oído hablar. Me contó por encima el argumento, que le estaba gustando, el tono, que tenía muchos cameos de sitcoms porque salía Dawson Crece haciendo de sí mismo, no sé qué... yo desconecté en el instante en que me dijo que la protagonizaba Krysten Ritter, nada menos que Jessica Jones (y la yonqui novia de Jesse Pinkman). Era todo lo que necesitaba. Esa tarde me vi tropecientos episodios, y en estos días siguientes, aunque practicamente no he pasado por casa, me las he apañado para zampármela entera. Son 26 episodios (7 + 19 en dos temporadas; curiosamente algunos de la segunda están desordenados, y se cruzan elementos de tramas anteriores y es un poco extraño), en formato sitcom clásica de 20 minutos. El argumento es un poco manido. Una rubia botarate del Medio Oeste (Dreama Walker) llega a Nueva York a buscarse la vida, y acaba naufragando y viéndose obligada a sobrevivir en medio de los horrores de la Gran Ciudad. La gracia, todo el interés, radica en que de rebote se va a compartir piso con Chloe (la Ritter) una auténtica zorra, party girl y bon vivant devoradora de farra y de energía ajena. Como Charlie Sheen y Barney Stinson encerrados juntos en el cuerpazo de una neoyorkina parasitaria y estafadora, que desayuna cócteles y destruye y vampiriza todo lo que le rodea. El argumento se parece bastante al de 2 broke girls, pero con todos los elementos exagerados y llevados un paso más allá... y con muchísima más clase. La serie es bastante entretenida, con un ritmo endiablado y diálogos fantásticos, con mucho guiño al espectador por aquello del co-protagonismo de Dawson Crece (efectivamente, hay bastantes cameos, del tío de Smallville o el tío de Salvados por la campana, aunque a mí a quien más ilusión me hizo ver fue a la maravillosa Busy Phillips) y momentos realmente brillantes: el episodio de Halloween, el de los cuartos de baño, el de Mira quién baila, el playbook de Chloe y las continuas trampas que le pone a la vida... Pero también tiene bastantes asuntos mediocres o farragosos. La vecina stalker asiática y el vecino stalker pervertido no me gustaron nada y no aportan nada al conjunto; la continua promoción del estilo de vida fresco y salvaje del neoyorkino contemporáneo de los cojones lo hemos visto miles de veces, y se recrean bastante en lugar de parodiarlo; la protagonista, la rubita paleta, es un poco exasperante y no consigue tampoco captar mi interés casi en ningún momento; y en general creo que es una serie para chicas y para el público de Modern family, y no me reí de verdad salvo en unos pocos momentos. Pero es que Chloe lo eclipsa todo, resta importancia a todo, y hace que todo dé lo mismo, lo bueno y lo malo, porque la gracia está en mirar a Chloe, sus ocurrencias, sus disparates, sus frases, su caída de ojos, sus movimientos, y disfruté cada momento con pasión científica. La relación con Dawson Crece sí que funciona, y no hay que restarle méritos, esta parte también es magnífica. Y el asistente de Dawson Crece, Luther, es absolutamente maravilloso, aunque solo se trate de un cliché intercambiable: aquí es absolutamente necesario. La serie está bien, sin más, pero permite contemplar a Krysten Ritter en un papel inolvidable y mirarla una y otra vez desde la ventana de enfrente y merece la pena cada minuto.

lunes, 1 de agosto de 2016

"El pasillo de la muerte" (Stephen King, 1996)


Ya se ha despertado un nene. Le he puesto un zumo y Los padrinos mágicos, que no existe en la Tierra quien no se quede obnubilado mirándolos, y me he vuelto a esta terraza con mis propios zumos y cafés a actualizar esto. Me he acordado de lo que disfruté también hace ya algún tiempo con esta novela de Stephen King, que no recuerdo si la había leído antes (de hecho, apenas recuerdo la película, que la debí ver en su estreno y ya), y que yo la tengo en la versión de la foto, es decir, como "El pasillo de la muerte" en 6 bolsilibros de kiosko publicados por entregas, qué cosa más bonita, en lugar de en la versión posterior titulada para la posteridad "La milla verde". Tuvo que ser muy bonito haberlo leído así, yendo al kiosko una vez leído cada tomito. Yo lo hice del tirón, y a lo tonto son 700 páginas que no te das ni cuenta de lo llevadero que se hace y lo liviano del formato. Me llamó mucho la atención que encontré un fallo en el argumento (una ocasión en la que nos cuenta que dos de los personajes no llegaron a coincidir en el pasillo de la muerte, y dos entregas después sí coinciden, e interactúan bastante), cosa rara en SK, tan rara en el puntilloso SK que pensé que probablemente fuera un fallo de traducción; agujeros y tramas abiertas (y sobre todo sus famosos finales trampa que se saltan todas las reglas de la novela negra) sí tiene King, pero fallos así garrafales que no cuadran, es raro. Por lo demás, la historia, claro, transcurre en el ala de una prisión en el que habitan los condenados a muerte durante sus últimos días, a partir de los recuerdos del jefe de la cuadrilla de guardias, que ya anciano y retirado escribe sus memorias. Por aquella "milla verde" vio pasar a docenas de "muertos andantes", pero sobre todo nos cuenta el poso dejado por uno de ellos, un tipo especial, un negro del tamaño de un autobús que fue detenido por violar y asesinar brutalmente a dos niñas pequeñas. La investigación, la relación con los reos y con la cuadrilla, la apasionante vida interior de cada uno de los personajes de este microcosmos y los misterios en torno a ese preso tan especial, van desarrollando esta fantástica historia, cliffhanger a cliffhanger. El formato de fascículos ralentiza bastante el arranque, entre que al comienzo de cada bolsilibro tiene que coger ritmo y ponernos un poco al día (con lo que se estira ya Stephen habitualmente sin tener que hacer memoria), y no hay tanta sorpresa, ni sustos ni imágenes brillantes como en otras de sus novelas, pero como digno entretenimiento y evasión cumple de sobra.

"Hollywood gótico. La enmarañada historia de Drácula" (David J. Skal, 2015)


Comienza el mes de agosto; hace un rato ha empezado, que yo lo he visto, que he madrugado como un fiera. Ha empezado bastante raro. La siguiente semana voy a pasar casi todo el día solo con 2 niños muy pequeñitos que no son míos, cosas que tiene la vida. Y para hacerlo más llevadero, para entretenerles o por si tengo que buscar en Google cómo se desactiva un berrinche o cuánta ingesta de tal cosmético es letal para un bebé, y se me ha ocurrido que voy a actualizar esto mientras todavía duermen, con algunas lecturas de los últimos meses que no he puesto por aquí.
Por ejemplo, hace varias semanas que devoré, en los largos desplazamientos en metro que he tenido que acometer últimamente, este formidable ensayo, el segundo de Skal publicado en España (el primero, "Monster show" publicado por Valdemar, también me encantó y les he hecho sitio juntos en un estante). En esta ocasión, se centra en la figura de Drácula, principalmente en sus encarnaciones clásicas cinematográficas. Pasa de puntillas sobre el Mito, sobre el vampirismo y lo transilvano, yendo al grano (y a la paja) en torno a la novela de Stoker y su complejísimo recorrido, con el éxito de sus primeras puestas en escena y los dolores de cabeza que provocaron en el autor, y luego en su viuda, tanto éstas como, sobre todo, el estreno de "Nosferatu". Para después abordar todos los recovecos en torno a la producción del "Drácula" de Tod Browning con Bela Lugosi, la maravillosa versión española rodada casi a la vez en los mismos escenarios, y algunas recreaciones posteriores (incluida la versión animé). Igual que en "Monster show", David Skal desprende una cantidad de conocimientos de primera mano abrumadora. Esto es, más que una investigación o un ensayo exhaustivo corriente, algo así como una "historia oral" de Drácula en el audiovisual, narrada casi día a día, dando voz a todos los protagonistas e incluyendo muchas de las piezas del puzzle que faltaban.