Martes, Mayo 31, 2016

Zoolander 2 (Ben Stiller, 2016)


Como mi primera hostia en bici, la sobremesa que vi caer las Torres por la tele o el gol de Iniesta, creo que nunca olvidaré la tarde que vi "Zoolander". Tirado en el sofá de mi anterior piso, alquilé el DVD sin saber en absoluto de qué iba, y tuve que parar la película varias veces debido al ataque de risa que estaba sufriendo. Más que con "Top secret", más que con "Dos tontos muy tontos", más que con "Austin Powers", más que con Búscate la vida, con Ángel Garó o con Chiquito, yo creo que la vez que más me he reído yo en toda la vida viendo la tele fue con "Zoolander". Mucho más graciosa que el resto de comedias de su generación, esta parodia implacable sobre la cristalina estupidez del moderniqui finisecular, ponía delante de la cámara a esa paradigmática gente guapita de plástico que desfilaba por las calles de Malasaña y nos daba mucha rabia, y les abofeteaba con la mano abierta como no habíamos visto antes. No era solo una befa cómplice y perfecta del mundo-de-la-moda: es que las modernas se morían por ser tan idiotas y descerebrados, Derek y Hansel pensaban que un bulímico puede leer la mente, el ídolo de las pasarelas volvía al pueblo y se meaban de risa de sus pelos y su pinta de sireno («¡Tritón! ¡Es un tritón!»), que los matices entre las caras del vulgar supermodelo eran inapreciables y en fin, que todas las veces que la he visto me seguía partiendo de risa con muchas ganas y bastante maldad, a pesar de sus defectos.
No sé si será porque en este tiempo la figura del mamarracho hedonista y semi-analfabeto hecho a sí mismo se ha impuesto y reivindicado tanto en los medios de comunicación, que a ver quién se atreve ahora a decir en voz alta que Mario Vaquerizo o Álex Gibaja le dan muchísimo asco y les falta una mili, sin exponerse a que sus amigos le retiren el saludo o llamen a la Policía de lo Políticamente Correcto. El arquetipo del tronista iletrado y mermado o el modeli pansexual delantero centro del Betis que toca en un grupo de post-punk al fondo del plató de Qué tiempo tan feliz ha triunfado tanto, pero tanto en la sociedad contemporánea, que probablemente la sana y vengativa burla condescendiente con la que nos reíamos de Derek y Hansel a mandíbula batiente, ha dejado de tener sentido, y da hasta un poco de miedo.
No sé si será por eso, decía, o porque "Zoolander 2" es simplemente tan mala como era humanamente posible, que da mucha vergüenza ajena. El Carlos Boyero que llevo dentro me abrió las carnes, se sentó a mi lado durante el visionado el otro día, y yo me fui a la cama a llorar y patalear hasta el amanecer. Nada tiene sentido. Si el primer "Zoolander" hizo historia con sus teasers en la MTV de entonces, a la nueva le ha pasado más o menos lo que a la propia MTV: apenas queda rastro testimonial de lo que fue, y todo ha quedado reducido a una autoparodia consciente desinflada y pocha para la generación del déficit de atención. En esta predecible y floja especie de remake ambientado en el futuro, se han olvidado del personaje de Zoolander y lo que representaba, y se han limitado a suecar y torrentizar algunas escenas de la original en bucle; esto es un "¿nos hacemos unas pajillas?" demasiado literal, en el que todo se reduce al volúmen de cameos de famosos por metro cuadrado. Nada sorprende, nada hace gracia. Ni Will Ferrell ni Kristen Wiig consiguieron desfruncir mi cara de pasmo. Qué tragedia.

Deshechos históricos ("Don Julio", 2012-2016)


A la Cheetah callando, abriéndose camino sin ruido a través del Cisma de El Jueves de junio de 2014, Julio A. Serrano, alias "Don Julio", lleva más de 250 páginas de la sección Deshechos históricos en los últimos 4 años. Una de las joyas del tebeo humorístico español contemporáneo, que a mí me fascina y me entretiene muchísimo. Creo que es uno de los más exitosos y queridos de entre los (dignísimos) restos del naufragio, pero por si acaso alguien no lo conoce, es una suerte de tira semanal llena de curiosidades de cualquier aspecto de la Historia, en formato de viñetas sueltas introducidas por un anfitrión ficticio cada semana desde el sillón de orejas. En la línea de la tira de misceláneas bizarras Ripley's believe it or not, mezclada con las clásicas planchas de la revista MAD (MAD's guide of... y The lighter side of...) de toda la vida, o esas secciones de cotilleo sobre ciencia, historia o deporte de los suplementos, los coleccionables o las revistas infantiles. El antecedente favorito que me viene a la cabeza ahora es, al margen de las cositas del TBO y los mortadelos o zipizapes (Lo que nadie se atrevió a contar sobre... del genial Ramis, por ejemplo, por citar una de mucho cachondeo y "de autor", fue una serie que me marcó muchísimo), es la maravillosa sección ¿Sabías que...? de Ana Bermejo y el grandísimo Antonio G. de Santiago para el Pequeño País de 1987 en adelante.
Es curioso que (creo que) nunca hubiera habido una sección así en El Jueves (al margen de la más o menos reciente sección La guinda, en la que cabe todo), siendo el asunto "curiosidades del mundo" un filón infinito. La sección de Don Julio destaca por su extraordinario estilo de línea clara, que al margen de la obvia tradición de los narizones de Bruguera, a mí me recuerda (quizá por la temática aparentemente "juvenil" y de diáfano instruir deleitando) a una dibujante muy concreta con cuyas ilustraciones blancas y divulgativas crecí: la olvidada y nunca reivindicada Pilarín Bayés. No consigo separar en mi cabeza las cositas litúrgicas de Pilarín, de los personajes gamberros que dibuja Don Julio. Con la enorme diferencia de que Deshechos históricos no se hace para una hoja parroquial, sino para la revista El Jueves, cuyo núcleo duro de consumidores es fan de las camisetas negras y los discos de Mojinos Escozíos. En este sentido, una maratón de Deshechos históricos, sin la dosificación semanal combinada con las otras cabeceras, adolece de running gags demasiado explícitos, que en mi opinión aburren y bajan la calidad del asunto. Los chistes de pedos, tampones y los memes sobre Rajoy (los de las filias sexuales de Hitler sí dan más risa, no dejan de ilustrar sobre el tema de cada semana y vienen más a cuento) enfangan un poco lo que por otro lado es una lectura deliciosa, estimulante y extraordinaria.

"Spider-Man: La historia jamás contada" (Julián M. Clemente, 2015)


Hace un par de años, pasé algunos de mis momentos de lectura más apasionantes con la extraordinaria Biblia de la Historia Oral de Marvel Comics. El año pasado salió a la venta, a imagen del anterior y en idéntico formato, el gigantesco trabajo que hizo el diletante Julián M. Clemente centrado en la figura de Spiderman, mi personaje de ficción favorito cuyas miles de aventuras en viñetas sigo leyendo poco a poco entre las sábanas. "Spider-Man: La historia jamás contada" es una maravilla a la altura de lo esperado, y me estuvo acompañando durante buena parte del pasado mes de febrero. Un libro maravilloso, que repasa toda la historia del Lanzarredes desde su concepción y mucho antes, a través de toda su carrera editorial. Para cualquier fan del personaje, del estilo de vida Marvel y de todos esos escritores y dibujantes atados a una mesa de trabajo en el Bullpen de los años 60s que dieron forma a uno de los Universos de fantasía más complejos y fascinantes, la obra de Julián es absolutamente fabulosa e imprescindible. Por desgracia, con el tiempo transcurrido se me ha pasado un poco el influjo, y sobre todo los detalles más sorprendentes y mágicos de la obra, pero ahí la tengo en un estante para siempre, para repasar cuando vuelva a necesitarlo. Seiscientas páginas de biografía que entremezcla la ficción con la apasionante realidad de aquellos destajistas, el trabajo definitivo de un fan de toda la vida, probablemente la persona que más sabe de Spider-Man del mundo, con permiso de Lee y de Parker. Uno de mis objetos favoritos.

"Starfighter: La aventura comienza" (Nick Castle, 1984)


Tengo este blog bastante abandonado, y hoy por fin he encontrado un rato para actualizarlo con montones de cosas hasta que se me pasen las ganas, apuntes que tengo por ahí desde hace bastante tiempo. El ritmo de entradas ha decaído sobre todo desde que tengo un programita de radio, ya que los ratos que dedico al ordenador son escasos, y suelo necesitar unas cuantas horas semanales a preparar el guión, la promo y sobre todo la selección y búsqueda de canciones; no sé si se nota, pero cada programa está bastante elaborado. Además, he sacado unos cuantos fanzines últimamente, y eso también me ha absorbido el tiempo libre. Poco, últimamente tengo muy poco tiempo libre, tengo la agenda repleta de cosas. Pero como digo, tengo un buen puñado de cosas por reseñar y recomendar.
Empezando, por ejemplo, por este clásico del cine 80ero, una de esas películas que marcó a los de mi edad, y que creo que no había visto desde su estreno en cines cuando era pequeñito. Tenía bien marcados en el recuerdo los elementos principales de la historia: la gasolinera suburbial, el sufrido protagonista atado a ella, la recreativa de marcianitos que transporta al usuario a una guerra real para salvar el universo... Vista en la distancia, todas las escenas de ciencia-ficción resultan terriblemente infantiles, todo es un vehículo bastante idiota para promocionar el videojuego, aunque el objetivo de convertir a la máquina en un objeto mágico y de culto generacional no me extraña que funcionara. La fotografía en las escenas de La Tierra son deliciosas, pero lo demás una bobada para los manipulables adolescentes de la época.
Pero en realidad no quería rajar de la película en sí. De lo que sí quería dejar constancia es de la fuente. Ya he dicho algunas veces por aquí el fantástico momento que atraviesa la plataforma YouTube, para los cazadores de rarezas cinematográficas. Como nuevo "videoclub" social, un espacio a la carta en el que verse películas de baja estofa, cine bis extraño cuyos derechos nadie va a reclamar. Y también le dediqué uno de estos fanzines que me saqué de dentro hace poco a los nuevos hábitos audiovisuales que han entrado en todos los hogares, en los que someterse a largas jornadas de YouTube ha sustituido al visionado normal de series o películas. Al menos, en mi casa las horas muertas ante el televisor (mi legendario y gigantesco Roxy C) ya no son lo mismo desde hace mucho. Ya no hago zapping por los canales normales, sino que cojo el mando de la XBOX y me voy directamente a la aplicación de este nuevo Ente Público. Al repasar las suscripciones, tampoco he ocultado hasta qué punto me dejo llevar a veces por la estupidez millennial e incomprensible más asombrosa, que hasta he matado a veces jornadas enteras viendo a un chaval jugando al Sims 4, al GTA V o al Fallout 3, fascinado, embobado, sin ningún interés en jugar yo mismo. Me gustaría que alguien me explicara por qué me pasa esto, a mi edad... No sigo a ningún youtuber en especial, no me importan, aunque sí a algunos vloggers de esos que se graban viajando o adentrándose en lugares abandonados, como a Josh, que hace un rato colgaba su visita a una casa funeraria abandonada, o a otros de su cuerda. Y también en alguna ocasión mi tele empieza a escupir estúpidas ristras de "top 10" de bizarradas y me siento incapaz de ponerle fin. La programación normal de la televisión sí que ha dejado casi por completo de interesarme, salvo algún rato que me pongo de fondo el politiqueo mientras plancho o me desparasito por casa, pero hasta en eso hay muchas cuentas de rojazos cabreados que hacen el viewer's digest de lo mejor de cada jornada, con risas enlatadas que es aún más gracioso. También me pongo a veces a ver viejos dibujos animados juveniles que parece que se hayan inventado para Youtube, y sin darme cuenta me he zampado todas las temporadas, y me pongo al día de las cosas de Movistar+ o videoclips musicales del momento, como todo dios. Prefiero el zapping por las charlas del TED, los Tiny Desk Concerts de la NPR, los conciertos de KEXP o de The A.V. Club o las entrevistas de los talk-shows norteamericanos... Nos pasa a todos, ¿no? ¿Alguién de más de 20 años, aparte de las estrellitas del humor de Twitter todavía ve la tele?
Pues otros de los usuarios que me atrapan son los exploiters de la Nostalgia. De estos hay muchos, montañas. Tengo marcados algunos tipos norteamericanos que van goteando poco a poco extractos de sus VHS de tonterías de las teles locales americanas (de esto también hablaba en el fanzine "Homer-Visión", y me encanta), y algunas cosas asombrosas como The Museum of Classic Chicago Television, que todo lo (mucho) que cuelgan no tiene desperdicio. Pero en cuanto a la tele añeja española, entre los miles de tipos que quieren visitas y suscriptores y no sé qué gaitas quieren, destacan algunos como Nostalgia Televisión Javier Luis, un titán que casi todos los días cuelga programas de entretenimiento enteros en alta definición que no sé de dónde los saca, y me descubro de pronto viendo un parte al azar del año catapún, un debate de La Clave, asombrado viendo un concurso de Eurovisión de los 60s, cosa que pensaba que no podría interesarme menos, un capítulo de Pippi Calzaslargas o del Trueno Azul, un Estudio 1, un Sabadabadá, un Un, dos, tres responda otra vez... Zapping anacrónico. Pero es que también cuelga un montón de películas enteras, (precedidas de una entrañable cortinilla de Sábado cine o Cine club), y ahí es donde vi, en definitiva, la peli del post, en una sobremesa un día.

Martes, Mayo 17, 2016

"Búscate la vida (Guía 2000)" (Libritos Jenkins, 2016)

Ya está a la venta mi nuevo fanzine, "BÚSCATE LA VIDA (GUÍA 2000)". Un homenaje a la serie más demente, surrealista y probablemente la más divertida y la más importante desde la gelatina.
Búscate la vida (Get a life) fue una serie de solo 35 episodios, estrenada en 1990 en la FOX y que llegó a España a través de las emisiones en abierto de Canal+ en el lejano 1991. Estaba protagonizada por Chris Peterson (interpretado por el genial cómico Chris Elliott), que encarnaba al loser más recalcitrante del audiovisual: un repartidor de periódicos de 30 años que vive con sus padres (Fred y Gladys), y se enfrenta a los problemas de la vida con un un punto de vista hedonista y positivo, siempre sonriendo ante las dificultades, venciendo los temores que todos tenemos y sustituyédolos por surrealistas motivaciones... todo ello debido a una mentalidad alternativa, infantil, conspiranoica, y probablemente subnormal. Es una de esas series de culto, repleta de frases inolvidables, escenas surrealistas y argumentos fanta-científicos, en torno a la cual nos arremolinamos un nutrido grupo de fans de mi generación, y a la que creo que no se le ha hecho justicia debidamente. ¡Ni siquiera se ha hecho jamás una edición en DVD en castellano!

Igual que mis anteriores fanzines de Libritos Jenkins, se trata de un repaso exhaustivo y pop, compuesto a base de varios artículos diferentes, que abordan el asunto desde diferentes perspectivas, para dar una imagen lo más global y abierta posible:
- Además de una (breve) introducción, se incluye un artículo en forma de "abezetario", que aclara todos los conceptos relacionados con la serie, tanto para disfrute de no iniciados como para los fans de toda la vida de esta maravillosa sitcom (repasando tantos sus características principales, conceptos inherentes o chorradas diversas como otras series, películas o artistas relacionados de alguna manera con la misma o con su principal protagonistas);
- En otro artículo, repaso la música de la serie, todas las canciones que sonaban en los episodios, que son un elemento muy importante y un caso extraño en cuanto al despliegue de intenciones;
- También hablo de la relación entre BlV y Los Simpsons, desgranando las muchas similitudes, intercambios, tramas y personas que tienen común ambas series, ya que esta serie es otra de mis obsesiones, y porque al ser un producto tan famoso, creo que es interesante para cualquier lector no iniciado conocer los puntos en común entre Homer y Chris, pero también entre muchos otros elementos, que a menudo van más allá de la casualidad;
- Incluyo un extenso repaso al reparto de la serie, que sorprenderá por la cantidad de caras conocidas de la televisión clásica norteamericana que desfilaron por BlV, y para saciar la curiosidad acerca de quién era o qué sucedió con nuestro invitado, secundario o extra favorito;
- Y finalmente (y esto será lo que más guste a muchos aficionados), se incluye una guía de episodios, con fichas de cada uno de los capítulos con imágenes y algunas frases estelares o curiosidades de los mismos.

Libritos Jenkins es una editorial de fanzines especializados en cultura pop. Es decir, que el formato del invento es A5, a base de fotocopias grapadas, con portadas en color. Es un formato centenario y que a mí me encanta, y la mejor manera de poder hacer llegar "Búscate la vida (Guía 2000)" a todos los rincones al precio más reducido posible. Pero se trata de un panfleto de 88 páginas de letra apretada, repleto de información, toda la información, probablemente más información de la que uno querría saber sobre la serie y sus alrededores.

Además, la portada está hecha en exclusiva por Paco Alcázar, un grande del cómic español y chrispetersoniano confeso. ¿Qué más se puede pedir?

En otras ocasiones, siempre incluyo de regalo con el fanzine un CD de música, o un minicómic, unas chapas, etc. En este caso el fanzine se vende en solitario, aunque sí que habrá chapas exclusivas durante la presentación del miércoles 18 de mayo en Molar, y puede que alguna sorpresa más.
Y además, en mi programa de radio musical Reunión de Majorettes en Radio ELA le dediqué una "presentación" alternativa hace unos días, repasando las canciones y glosando algunos momentos inolvidables.
Libritos Jenkins envía a toda España, en este instante, previo PayPal o trasferencia de 7€ (gastos de envío incluidos) escribiendo a frunobulax04@gmail.com