Linggo, Nobyembre 27, 2016

"El disparador cósmico" (Robert Anton Wilson, 1977)


Esta semana que ahora agoniza la he pasado con las narices metidas todo el rato en "El gatillo cósmico", gracias a la traducción desinteresada del blog La Manazana Dorada, nutritivo punto de encuentro discordiano en español; terminé de leerlo el 23 de noviembre a las 8 de la mañana en el transiberiano hacia Carabanchel, justo en el instante en que se cumplía el 41º aniversario de su publicación y se moría Rita Barberá. Hermosa sincronía jungiana. Ahondando en las enseñanzas de "Principa discordia" e "Illuminatus!", RAW desentraña en esta especie de memorias personales forteanas su progresiva introspección personal en el mundo de la sospecha hacia cuanto nos rodea, y de la catarsis interpretativa que le supuso descubrir cómo funciona el mundo, cómo nada es lo que parece y cómo la realidad no existe sino que la inventamos sobre la marcha. Un breviario de ideas, observaciones, lecturas y encuentros, dedicado a la figura de su amigo Timothy Leary y a los preceptos de Crowley, Gurdjieff, Jung, Buckminster Fuller y otras grandes mentes preclaras del siglo XX. Ahora veo a través de mi mano.

Miyerkules, Nobyembre 16, 2016

Puppets & Clay: Stop-motion fanzine #05 (2016)


El 3º post que escribí en la historia de este blog, hace ¡¿seis años y medio ya?!, fue sobre el primer fanzine de Puppets & Clay, la primera entrega en papel xeroxizado y grapado, lanzado en paralelo al blog Puppets & Clay. Hace casi siete años, pues, yo ya leía el estupendo blog de Adrián Encinas, que con el tiempo se ha convertido en uno de los sitios de referencia en torno a la animación stop-motion a nivel mundial. Leí en su blog que Adrián lanzaba un fanzine, tan cutre, barato y retro como los míos, y rapidamente le hice un pedido. La ilusión que me hizo que alguien volviera a editar fanzinitos fotocopiados, con el mismo espíritu original de revista hecha por un fan, sobre un tema del que se trata poco en los grandes medios, como un auténtico boletín de un club de fans... fue tal que (junto con otros fanzines similares que pillé por aquel entonces) me animó a abrir, de hecho, este blog, en el que reseñar este material poco conocido. Con el paso del tiempo, cada vez fui hablando más con Adrián, de vez en cuando le envío enlaces a cortos de stop-motion (es lo que tiene ser de verdad un referente en la divulgación: que ves una pieza en YouTube sobre el asunto, y enseguida piensas en él), y llegamos a conocernos en persona. A finales de aquel mismo año, Adrián sacó un segundo número de P&C, y de paso reeditó el primer número, ya en formato siglo XXI, con papel satinado, a sangre, en imprenta, y esas fascinantes portadas llenas de monstruos y personajes que le hace Dani Moreno. En alguna ocasión vendimos nuestros fanzines juntos en alguna feria. El blog de Adrián y su página de Facebook han ido creciendo de una manera monstruosa, él participa en charlas y todo tipo de eventos, y no para de aportar piezas al puzzle de la stop-motion, como su reciente libro "¡Bien hecho, Gromit!", primera hagiografía del estudio Aardman que está dando la vuelta al mundo, o las proyecciones que va a organizar a final de este mismo mes en el Círculo de Bellas Artes. En este tiempo, Adrián también ha sido papá. Es el Forrey Ackerman del stop-motion mundial. Su labor de divulgación es incansable, meticulosa e imprescindible, porque esto le apasiona de verdad, es su vida y lo sería igual aunque nadie le leyera o no le hubiera dado por dejar que el público mirara lo que evoca sus fantasías.

Y su fanzine ha seguido saliendo de vez en cuando, con el mismo formato precioso y electrizantemente atractivo y un montón de contenidos diferentes. El último número, el 5, salió hace casi un año, y ya es hora de que se ponga con el nuevo o le mato. Pero el caso es que lo tenía pendiente de reseñar desde entonces, porque me gustó especialmente. Si todo lo que huela a animación foto a foto me encanta, en este caso el tema central de su revista estuvo dedicado a los brick films; es decir, a las peliculitas en miniatura rodadas en stop-motion con ladrillitos y minifigs de LEGO. El artículo es completísimo y muy hermoso, y nos habla de un montón de pelis hechas por fans de LEGO, además de entrevistar a algunas minifiguras del gremio como Pablo Llorens, que se ha reciclado en artesano de maravillosos videos de YouTube para críos como Plastilego o Lego, clay and fun! El fanzine se completa con pin-ups, tebeítos y hasta una fotonovela del propio Llorens; algunos artículos más academicistas sobre el gremio, otros más pop como el de monstruos clásicos en la stop-mo (hay que acordarse de Harryhausen todo el rato, claro que sí) o la peli de Tintín del 47, noticias breves, reseñas, videoclips... Una maravilla. Si el mundo fuese justo, Puppets & clay sería una revista mensual de kiosko, y no existiría AR.

Lunes, Nobyembre 14, 2016

Bicefalia Pop (Libritos Jenkins, 2016)


La semana pasada añadí un nuevo lanzamiento a mi propia colección de fanzines publicados conjuntamente como Libritos Jenkins. Se trata de un ensayo probablemente único en el mundo, que repasa cientos de apariciones del mitológico monstruo de dos cabezas en el cine, la televisión, la literatura o el cómic.


Todo surge, como cuento dentro, de una obsesión personal con los individuos bicéfalos, horrible e incorrecto eufemismo que define a dos hermanos siameses unidos desgraciadamente durante la gestación, nacidos dicephalus dibrachius cuando comparten un único tronco, o dicephalus tetrabrachius o siameses isquiópagos cuando su fusión parte de la cadera, contando con cuatro brazos pero un solo par de piernas; y teniendo en cuenta también a los siameses independientes pero unidos por la cadera, la espalda o la cabeza. Esta fascinación por la imponente figura del ser múltiple y aparentemente de cabezas supernumerarias, me llevó hace mucho tiempo a coleccionar menciones y avistamientos en todo tipo de productos en la cultura popular (y también a acumular montones de figuritas de pvc de monstruos y personajes policéfalos), y finalmente hace unas semanas me animó a escribir mi propio ensayo en torno a esta figura, consciente de la injusticia de que haya tantos libros en torno a zombis, vampiros, hombres-lobo, acondroplásicos, hipertricóticos, locos, asesinos o bestias de todo tipo en la cultura popular, pero que nadie se fijara en lo especial de este humanoide múltiple. Con la de connotaciones religiosas y morales que encarna en un solo ente antagónico, con lo interesante que resulta su origen mitológico, teratológico y cultural.


Encontramos criaturas bicéfalas o policéfalas en la Biblia, en la mitología griega o amerindia, en jeroglíficos egipcios ancestrales, leyendas artúricas, narraciones vikingas, restos arqueológicos de todo tipo de civilizaciones de la Antigüedad... Sin embargo, en la cultura popular este mito no ha sido tan explotado como el vampiro o el zombi, y siempre me intrigó saber por qué. Desde luego, creo que no es debido a que las defomaciones extremas sean un grave problema médico o teratológico, eso nunca ha sido impedimento para los autores. Y de hecho, husmeando un poco, he conseguido "cazar" un buen montón de ejemplares para hacerles figurar en este bestiario. Pero sin duda, la criatura de dos cabezas ha quedado relegada a un rincón marginal del audiovisual. No existe la Gran Película, el gran personaje inconfundible y con nombre propio que abandere esta tipología concreta, sin contar al Monstruo de Dos Cabezas de Barrio Sésamo. Tal vez si la Universal hubiese escogido a un dicéfalo en lugar de a un jorobado como ayudante del Dr. Frankenstein, o si Disney hubiese explotado a los gigantes y los dragones de dos cabezas en su etapa clásica, la historia hubiese sido diferente; pero el siglo XX apenas nos dejó 4 grandes películas, de diferentes géneros, centradas principalmente en esta figura como protagonista total. Es cuando miramos hacia el plantel de secundarios y tipificamos el desfile de extraterrestres, monstruitos de dibujos animados o bestias del peplum cuando comenzaremos a ampliar la alineación de manera exponencial.


"Bicefalia Pop" pretende ser un primer acercamiento al fenómeno, a la dualidad interior que subyace en todo monstruo, encarnada en esta ocasión en un mismo cuerpo. Creo que nadie ha hecho algo así antes, ni bien ni mal ni regular como yo. La ausencia de bibliografía es lo que me animó definitivamente, como me pasa con los otros fanzines. Fantaseaba en un principio con hacer un ensayo complejo y exhaustivo al estilo de lo que hace David J. Skal con el mito del chupasangres, pero las aspiraciones se fueron reduciendo a un repaso a los avistamientos más importantes. En el fanzine hablo de monstruos mitológicos, de heráldica y vexilología, de teratología, de los experimentos con perros de Vladimir Demikhov y de esas ferias de freaks del siglo XIX que hicieron famosos a los siameses Eng y Chang, los gemelos Tocci, las hermanas Daisy y Violet Hilton o la increíble historia de Edward Mordrake; y no me olvido de casos tan increíbles como las hermanas contemporáneas Abby y Brittany Hensel. Pero sobre todo es una búsqueda de apariciones de la criatura bicéfala en la cultura pop: marcianitos, pokémon, cromos de monstruos, muñecos de felpa, animales mutantes, simpáticos dibujos animados de risa, canciones, historias de terror gótico en tebeos pre-code... Ese es el grueso de la obra. Una búsqueda de criaturas redactada con pasión entomológica, ordenada y adornada con tebeos, cromos y pantallazos de todo tipo.


El fruto de esa obsesión, de ese homenaje a mi propio coleccionismo de plástico, es "Bicefalia Pop". Un fanzine creo que entretenido y repleto de referencias y curiosidades, de lectura ligera. 84 páginas en blanco y negro (portada y contra a todo color), en el mismo formato cutre, trasnochado y absolutamente superado, en el que lo que prima es el contenido. Un nuevo miembro de la creciente familia de Libritos Jenkins, que pongo en casa de cualquier interesado previo desembolso de 6€, gastos de envío incluidos, escribiendo a:
frunobulax04@gmail.com
 
 

Los chicos que coleccionaban tebeos / Batman: Serenata nocturna / Superman: La creación de un superhombre


Sin duda, corren maravillosos tiempos para la lírica en torno a los señores con poderes en pijama, y sobre todo para las historias de quienes les crearon, y hasta quienes les leyeron. Yo mismo me lo paso pipa en este blog escribiendo sobre mi propia relación con los tebeos de superhéroes, o contando cuánto me excita enfrentar tochos de mitología sobre todos esos señores judíos arquitectos de universos de fantasía (por ejemplo estos). Las novelas que fantasean sobre la vida de aquellos mentores, como "Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay" o "La fortaleza de la soledad" están entre mis obras de ficción favoritas. Y no hay personaje o autor que no tenga sus buenas resmas de papel en formato noble. Estos días he vuelto a poner en la mesita de noche varios palmos de ensayismo pop. Estos tres los he devorado en muy poco tiempo, en las últimas semanas.

"Los chicos que coleccionaban tebeos" (Julián M. Clemente, Helio Mira) es una novela cuyos protagonistas somos nosotros, los freaks que crecimos en los ochenta, y es imposible no sentir escalofríos en muchos de los episodios que se narran, rememorando todo aquello que hicimos que nos ha traído hasta aquí. Principalmente, es un hermoso homenaje al trabajo en la sombra (o con disfraz) de los profesionales detrás de Fórum y Zinco, aunque no se deja practicamente nada por relatar de cuanto llegó a los kioskos y las pantallas en esa década. La novela hace equilibrio entre las memorias nostálgicas de un loser de extrarradio, y el reportaje de publicación del material americano en España, repasando cada fenómeno cultural desde el punto de vista de unos chavales que se lo compraban todo, lo comentaban todo mes tras mes, y redescubrían el material previo en las cochambrosas ediciones de Surco, Bruguera, etc. A través de esos personajes, los autores hacen recuento de lo que iba llegando al kiosko, vertiendo las firmes opiniones que nos venían a la cabeza a todos entonces. La prosa es tan diáfana, almibarada y carente de todo adorno como el propio título, y el tono y la abundancia de frases hechas compite con los libros de Barco de vapor, pero aún así la lectura es adictiva y necesaria para toda una generación de acumuladores de tebeos como nosotros.

David Hernando es uno de los nombres habituales en los artículos de información de las ediciones de Planeta y ECC, y de hecho fue editor de Batman y Superman para Planeta a comienzos de este siglo. Uno de los relevos de esos Dr. Átomos o Prof. Loki a los que rendía pleitesía la novela de antes, en la actual edición española de DC (más o menos, lo que el propio Julián Eme hace hoy con Marvel en España). Hernando publica además incansablemente ensayos sobre el mundo del cómic, entre ellos estas dos joyas que narran la intrahistoria de Batman y Superman, que poco tienen que envidiar a las Historias Jamás Contadas de Marvel o Spier-Man. "Batman: Serenata nocturna" tiene por objetivo, principalmente, dar luz a la oscura verdad que se esconde detrás de la firma de Bob Kane. De un tiempo a esta parte, el secreto a voces de que Kane no fue el creador en solitario de Batman, sino que fue ayudado en gran medida por Bill Finger, se ha ido abriendo paso y poniendo en evidencia que no solo eso, sino que Kane apenas sabía hacer la Batcueva con un canuto, y que probablemente no llegaría a dibujar más de cinco o seis tebeos en su vida, pese a que los firmara todos durante décadas y figurara como creador absoluto del personaje. Mostrado como un auténtico tirano, que tenía a medio DC chantajeado, pisoteando a todo el que fuese, manejando la información con la frialdad de un abogado del Sr. Burns y contando siempre con negros en la sombra, la carrera de Kane queda reducida a una chirigota, y el personaje emparentado con el propio Bane. El libro está deliciosamente documentado, y nos lleva de la mano a través de seis o siete décadas de curiosidades alrededor de la publicación de los tebeos de Batman, y no se olvida de todos los vericuetos sobre las series, películas o seriales radiofónicos. Un ensayo imprescindible. En la misma línea, "Superman: La creación de un superhombre" es una gran hagiografía del héroe más grande del mundo, desde que los abuelos de Joe Shuster y Jerry Siegel pisan Manhattan hasta hoy mismo, igualmente repasando cada saga, cada autor, cada hito, cada peli, cada serie y cada campaña. Otro tratado fabuloso y nutritivo para lectores como yo, que solo nos hemos acercado a unos pocos retapados de la época de John Byrne.